Islandia es sin duda alguna un lugar que debería ser visitado por cualquier fotógrafo, aventurero, artista o explorador. Este país es para aquellas personas dispuestas a disfrutar de la naturaleza, enamorarse de la amabilidad de sus habitantes, explorar la peculiaridad de su comida  y estar listas para que les quiten el aliento.

Islandia: Paraje de hielo surreal

Lo más difícil no fue el clima, ni meterme a bañar sintiendo frío en las orejas, tampoco las cuatro horas de luz que había al día, ni mucho menos el probar la comida. Lo más difícil fue subirme al avión y saber que mi corta estancia en Islandia había terminado.

Normalmente antes de ir a cualquier viaje me fascina leer sobre el lugar, saber qué voy a hacer y qué esperar, pero por primera vez dejé que me organizaran todo y me dejé llevar; no me arrepiento de nada.

Raúl, mi ahora esposo, tenía ganas de visitar Islandia desde que realizó su primer viaje a Europa, pero jamás se le presentó la oportunidad hasta ahora que decidimos ir a visitar a mi cuñado, que actualmente vive en Londres. El vuelo duró tan sólo hora y media desde la capital británica y el traslado del aeropuerto a la capital, Reikiavik, una hora más. Desde México,ya habían quedado reservados los tours que íbamos a tomar, por lo que la empresa nos recogió en el aeropuerto y nos llevó a nuestro hotel.

En enero, el sol sale a las doce del día y se oculta a las cuatro de la tarde (así es: tan sólo cuatro horas de luz al día), por lo que es uno de los meses mas fríos para visitar Islandia. Pero nosotros tuvimos suerte: estuvimos a 0ºC la mayor parte del tiempo. Ésta es la época perfecta para ver auroras boreales,  aunque tristemente,  no tuvimos suerte de verlas por  cambios en el clima.

Nos quedamos en el 101, un hotel boutique situado en el centro de la ciudad,  a 5 minutos de la Catedral, tres minutos del Harpa—un centro de conferencias que cautiva por su arquitectura excepcionaly a un par de minutos de la zona de bares.

Nuestras actividades incluyeron un tour por el Golden Circle, uno de los recorridos más famosos en Islandia, donde te llevan a la cascada de Gullfoss, también conocida como cascada dorada; así como un géiser y a puntos donde tienes vistas impresionantes de Islandia dentro del parque nacional de Þingvellir. Debo decir que un día no es suficiente para poder disfrutar de cada lugar, para poder sentarte, respirar y en verdad admirar lo que tienes alrededor, en mi caso: nieve.

Montañas llenas de nieve, caminos tapizados de hielo,  glaciares,  casas  que se pierden entre el blanco de cielo y  tierra, viento que no deja tomar fotografías y te obliga a resguardarte a tomar un café, para luego volver a salir y disfrutarlo todo. Islandia, con un olor a azufre y a ratos a nada identificable, te hace sentirte en otro mundo.

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Lugares memorables

No es difícil meterte en traje de baño, por increíble que parezca, incluso cuando el clima en el exterior está a -3°C

Una parada obligada es sin duda, la Laguna Azul, un spa con aguas termales a 37 grados, con un color azul intenso, en donde el agua es tan densa que no puedes ver tus pies. Con el contraste de piedras volcánicas color negro que la rodean, el color de la laguna impacta.  

No es difícil meterte en traje de baño, por increíble que parezca, incluso cuando el clima en el exterior está a -3°C; son unos 20 segundos en que sientes el frío, pero después se vuelve una verdadera delicia. Puedes comprar mascarillas o ponerte del barro que produce la laguna, tomar una copa de vino o un refrescante smoothie.

Puedo decir que tan sólo conocí un 5% de Islandia y que voy a regresar sin duda alguna, porque me dejo un buen sabor de boca, literalmente, con reserva del Hakarl, el cual sólo es para los de paladar intrépido. El Hakarl es tiburón curado que pasa por un complejo proceso y que se debe comer cuando está congelado, ya que cuando adquiere un color rosa — rosa carne-humana—empieza a soltar un olor, ¡que qué puedo decir!: sabe a lo que huele y no huele muy agradable.

Sin embargo los islandeses están acostumbrados a su sabor y a las caras que hacen los turistas que lo prueban. Lo bueno es que se pueden encontrar otras cosas verdaderamente deliciosas como la ballena, o el puffin (ave de la región), además mucho pescado y comida de autor.

Islandia es sin duda alguna un lugar que debería ser visitado por cualquier fotógrafo, aventurero, artista o explorador. Este país es para aquellas personas dispuestas a disfrutar de la naturaleza, enamorarse de la amabilidad de sus habitantes, explorar la peculiaridad de su comida  y estar listas para que les quiten el aliento.

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