Desde que tengo memoria, mi deseos están plagados inevitablemente de viajes. De experiencias fuera de mi zona de confort en donde mi mente viaja y mis pies la alcanzan.

He tenido la suerte de conocer lugares escondidos y conocidos dentro de mi país y unos cuantos fuera de él. Ahora, cuando no tengo la oportunidad de aprovechar esta época del año para cumplir este “acto de rebeldía a la rutina”, me dedico al menos a llenar mis oídos y sentidos de aquellos elementos que me transporten aún en la comodidad de mi silla de oficina.

Estas últimas semanas, no he podido evitar saborear con cada fibra el deseo de una ciudad francesa, de aquel Paris romántico que pese a todo cliché es en mi opinión de las ciudades más hermosas que creo puedan existir; por lo que busco cualquier excusa para deleitarme con un pan recién hecho con destellos de chocolate; aspirar el olor a lluvia hasta que inunde mis pulmones; salir a caminar entre pequeñas calles y sentarme en cualquier café de Guadalajara que tenga una placentera vista, interesante y tal vez transitada.

Pero para poder alcanzar el verdadero “viaje falso” subo el volumen de mi ipod, ajusto mis audífonos y disfruto de una playlist como la que esta semana les comparto que bien puede ser oída mientas se cumplen las 8 horas laborales / de estudio diarias o como acompañante a cualquier plática con una humeante taza de té enfrente.

 

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