Vivimos en la era de Netflix, Instagram, Snapchat y Facebook, los cuales cubren nuestros ratos libres con contenido que genuinamente llama nuestra atención o que son textura que permite que nuestra mente divague. Aun así, para mí no hay nada que iguale el olor a un libro, la sensación de sus hojas entre los dedos, la belleza de un buen diseño editorial y el poder de una simples combinaciones de letras, caracteres y espacios en blanco, para cambiarte la vida.

En este artículo de Tianguis de palabras, me dirijo sobretodo a aquellos que leen poco (tal vez no mucho más que el feed de sus redes sociales), pero que tienen esa comezón de empezar a hacerlo. Si eres una de esas personas, te comparto los 10 pasos que he identificado como aquellos que cualquiera puede seguir para comenzar y continuar trabajando en la creación de un fuerte hábito de lectura:

1. Elimina los prejuicios.

La lectura no tiene que ser una actividad ni aburrida (aunque hay de libros a libros), ni para personas solitarias, por no decir antisociales. La lectura finalmente es un medio más de la gran oferta de entretenimiento e información, la cual requiere de tiempo, silencio y espacio. Un libro tiene las ventajas que no te obliga a esperar a que se cargue, a que descifres un CAPTCHA o que tengas conexión a internet. Su duración, intensidad y grado de inmersión depende exclusivamente del lector, por lo que si realmente te interesa leer, ya tienes la mitad del camino ganado.

2. Empieza con pasos pequeños.

Si apenas y llegas al medio libro por año, no quieras comenzar con Rayuela por Cortázar, hay libros que son complicados hasta para quienes leen constantemente. Es mejor empezar por libros cortos, como El niño con el pijama de rayas de John Boyne, novellas (un intermedio entre novela y cuentos), como Seda por Alessando Barico, el aclamado libro El Principito por Antoine de Saint- Exupèry o incluso poesía: textos cortos pero de gran profundidad.

3. Identifica tus gustos.

La lectura debe ser un placer; como en la comida, es algo de antojos y gustos y por ello existe una amplia gama de géneros, autores y estilos entre los cuales elegir. Una manera útil de conocer estos géneros y las principales propuestas de cada uno son portales como Goodreads: una inmensa base de datos de libros y autores de todo el mundo u otras listas que puedes encontrar en internet. También sirve preguntar a amigos con los que se compartas gustos semejantes e incluso en ocasiones, el pasear por una librería y simplemente preguntar y leer el reverso de los libros que llamen tu atención.

4. No le des importancia al número de páginas.

A palabras de Jane Austen: “Cuando un libro está bien escrito, siempre resultará demasiado corto”. No hay por qué tenerle miedo a un libro de muchas páginas, como no hay que confiarse de uno delgado. En muchas ocasiones tardo más leyendo un libro de 120 hojas (como Las Olas de Virginia Woolf) que uno de 890 (como El Chamán de Noah Gordon). Existen diferentes factores que determinan el tiempo que tardarás leyendo un libro: el vocabulario empleado, la calidad de la historia, el estilo del escritor y el interés que te provoque. Un ejemplo claro de ello es La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, que pese a no ser un libro corto, lo puedes terminar en unos pocos días.

5. Jamás juzgues por la portada.

“Hay libros en donde la portada y contraportada son por mucho las mejores partes.” – Charles Dickens. Como sucede con el grosor, la portada aunque es importante como primera impresión, finalmente no dice nada del libro. He comprado ejemplares con una portada bellísima, pero que su historia no es memorable en lo absoluto. Esto va en los dos sentidos, también he adquirido volúmenes de editoriales monótonas como Porrúa con verdaderos tesoros escondidos. Por esta razón, antes de darle importancia al diseño fíjate bien en la sinopsis del libro y en los comentarios de otros autores o críticos (muchos escritores incluso se aseguran de llenar hojas iniciales de su obra con todos los halagos que pueden obtener).

6. Da pasos cortos pero constantes.

Para mi es evidente que un lector no nace; se hace. Nadie llega al mundo con un libro en la mano, realmente la lectura es un gusto adquirido y una opción de entretenimiento que requiere mayor atención y constancia que cualquier otro. Lo que a mí siempre me ha funcionado cuando no tengo el tiempo para leer, es dedicarle mi última media hora del día. Arropada en mi cama, ignoro el celular y demás aparatos tecnológicos; tomo mi libro y avanzo la lectura hasta que repito cinco veces la misma línea. Aunque esto puede significar tardar un par de meses en terminar un libro, no permitas que pase un sólo día sin avanzar de posición el separador.

7. Aprovecha los momentos difíciles.

Los libros son una buena opción para los nervios destruidos; ante un momento de estrés, tristeza o soledad la lectura puede actuar como un salvavidas. Puede ser simplemente que existen personajes o situaciones con los cuales te identificas o argumentos que hacen que te cuestiones de tus propios errores o problemas. Además, cuando vemos a alguien concentrado en una lectura es común que evitemos distraerlo a menos que se trate de algo importante, por lo que te aseguras de tener un pequeño momento para ti mismo. Así que, contra la idea de que requieres la mente despejada para leer, recurre a un buen libro, un espacio tranquilo y la compañía de tu bebida preferida.

8. Encuentra el lugar perfecto.

Como la lectura es una actividad en solitario, asegúrate de rodearte de la atmósfera correcta. En lo personal nada se iguala a un sillón repleto de cojines con el sonido del viento, la lluvia o el mar como música de fondo. Elige tu lugar preferido, ya sea dentro o fuera de tu casa. En un parque, un café, la esquina de tu jardín o tu silla preferida. Sólo procura que sea un lugar con buena luz y de preferencia con el mínimo de distracciones.

9. No te aferres a un mal libro.

Si llevas días o semanas sin poder avanzar una página, o te la pasas releyendo por no poder recordar qué fue lo último que leíste, es señal que no estás en el libro correcto. No pasa nada si dejas un libro a medias, con que no suceda eso con cada uno de los ejemplares que caen en tus manos. Al final del día la lectura es sobre todo un placer y una ventana a conocimiento que de pocas formas puedes obtener, pero mientras no lo disfrutes su utilidad es completamente nula. Si dejas un libro a medio leer intenta cambiando de género, puede que tu interés no esté en la ficción sino en los libros  académicos o dinámicos.

10. De lo bueno: mucho.

Una vez que encuentres un libro que te haga sentir satisfecho y cuya lectura te haya cautivado, investiga de su autor o género y continúa con el siguiente volumen (aunque no siempre es garantía, este método es un buen lugar para empezar). Aprovecha la existencia de los e-books para economizar espacio y dinero y leer cómodamente desde tu tablet o computadora; visita bibliotecas, librerías y ferias de libro o intercambia libros con amigos, lo cuál enriquecerá la experiencia y te hará conocer tantas historias e información como nunca podrías imaginar.

 ¿Qué técnicas has seguido tú para hacerte del hábito de leer? Compártenos tus  sugerencias en la sección de comentarios de este artículo.

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