Fotografía por Pilar Gómez. Todos los derechos reservados.

Al principio tú eras un punto y yo una coma, lo que nos convertía en un completo punto y aparte.

Una noche; un ir y venir de descuidos intencionados provocó una pausa en el ajetreado y apresurado ritmo de la prosa individual.

Por un momento nos volvimos un diptongo, que parió de la misma sílaba un signo de exclamación.

Teniendo como único testigo de tal acto el papel en donde cada uno -tanto tú punto, como yo coma.- escribimos versiones diferentes a partir del mismo enunciado, yo el adjetivo y tú el sustantivo.

Condicionados por las circunstancias dadas, y ya entrados en el cuerpo del texto, tú punto (que eres de esos que no saben si punto o coma) trazaste un rotundo punto y aparte disfrazado de punto y seguido. O quizás un punto y aparte que traía muy escondido su punto y seguido; pero eso, mi querido punto, es algo entre tú, tú, y ah sí creo que tú. Y yo coma hice de la trama una accidental, o quizás intencional, hipérbole.

No hay que olvidar que en esta prosa los signos de interrogación son los protagonistas en el nudo de la historia.

Pasó el tiempo. Dos puntos.

Y el ritmo de la prosa marcó un paréntesis para tratar de resolver los puntos suspensivos de aquel texto sin introducción ni conclusión.

Tales que hasta el momento están atrapados entre comillas, hasta que o tú punto o yo coma, le demos, sea cual sea el desenlace, un punto final a este enunciado.

— 
¿Tienes algún cuento, poema o relato que compartir? Escríbenos a info@oddcatrina.com o déjanos tus comentarios en la sección de abajo. punto y seguido

Comentarios