Noches de septiembre.

Noches en que la lluvia me resulta grata; en que el sonido de las gotas cayendo rítmicamente contra el suelo o la ventana me sirven de arrullo y para llevarme lejos, a un lugar donde la fantasía me abraza y me sonríe.

Noches oscuras, en las que la lluvia es algo más que una tormenta pasajera y golpea tan violentamente los cristales, que el estruendoso sonido se combina con el de mis recuerdos más densos; que no me permite dormir; que trae a mi mente imágenes cargadas de melancolía.

Noches de suspiros, que me provocan reproducir una de tantas escenas de película Hollywoodense en las que atraviesan la cortina de agua para llegar a los brazos de la persona que aman para besarla apasionadamente.

Noches en las que la lluvia se lleva consigo la luz y enaltece los sonidos más pequeños y me hace esconderme bajo cobijas y sábanas por temor a ver hacerse realidad alguna escena de Alfred Hitchcock.

Esta playlist conjuga todo este tipo de veladas y sus diferentes lluvias: con gotas que caen al ritmo de Al Green, que bailan con la luna acompañadas de Neil Young, se atoran en la garganta de Jeff Buckley para deslizarse entre las cuerdas de la gloriosa guitarra de Jimi Hendrix. Gotas que se tornan moradas a los ojos de Etta James, que recorren con sensualidad en la noche de Morphine, para volverse tormenta con The Jezabels, retomar su cotidianidad en las calles de Inglaterra y finalmente recorrer los sonidos místicos de Sigur Rós.

¡Disfruten!

Fotografía de Rebecca Krebbs (bajo una licencia de Atribución de Creative Commons, con modificaciones leves)

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