Esta imagen es producto de un experimento que hicimos con la foto que Maca tomó en el jardín de Claude Monet en la comuna de Giverny, localizada a 75 kilómetros de Paris.

Ponte en situación: estás de viaje en alguna de las ciudades más bellas del mundo. Como obligación turística tienes que pasar por el museo aquel con nombre raro. Entras y te pones en modo culto… te acercas a un cuadro, examinas el color–la señora que paso justo enfrente tuyo casi te pisa–el marco súper antiguo–el niño que llora al fondo de la sala–el dibujo… y tu interés empieza a decaer. Piensas que estas cansada y que te gustaría tener un sillón frente a cada cuadro para así poder analizarlo, sin la distracción del dolor de tus pies al sostenerte. Analizas la posibilidad de recorrer el museo lo más rápido que puedas y así cumplir con aquel must del viaje.

Cuando estas dando la vuelta con el ánimo por los pisos, notas una sala a tu derecha. Al acercarte a curiosear,  justo cuando creías todo perdido, se develan ante tu mirada una serie de cuadros que vibran por sus colores y por la viveza que desprenden. Te sorprendes al ver cómo tantos puntitos y pinceladas pueden formar paisajes tan evocadores . Casi casi puedes sentir al sol acariciando la torre de Londres, lo vaporoso de las faldas de unas bailarinas practicando el demi-plié y el agua meciendo a esos veleros en el horizonte de tus vacaciones ideales.

Todo es un festín para tus ojos y no puedes evitar el querer saber  el cómo, el cuándo y el por qué de estos cuadros tan bellos y llenos de luz. Identificas  y has visto antes algunos de estos cuadros, pero tanta textura te invita a investigar más.

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Impression, Soleil levant por Claude Monet subida originalmente por Tutt’Art@ . Imagen de dominio público vía Wikimedia Commons.

 1. El Impresionismo surgió en Paris (qué raro, ¿no?)

A finales del siglo XIX un grupo de artistas se congregaron tras la recepción negativa que le dio La Academia de las Bellas Artes a su trabajo, y se dieron a la tarea de crear su propia galería y fundar su propia escuela. Al movimiento se le conoce como Impresionismo a partir de un cuadro pintado por Claude Monet llamado Impression, soleil levant. (Impresión, sol naciente), aunque fue Édouard Manet el primero en plasmar en sus pinturas los rasgos distintivos de esta corriente.  No es sorpresa que hubiera competencia entre estos dos personajes, una letra mal en su nombre y se confunde con el otro…

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El Parlamento de Inglaterra al atardecer, uno de varios cuadros donde Claude Monet plasmó este edificio a diferentes horas del día (con su respectivo cambio de colores). Imagen de dominio público vía Wikimedia Commons.

2. Los impresionistas hicieron de la luz su protagonista: uno que otro se quedó ciego

La idea detrás de la técnica de los impresionistas era plasmar la impresión que daba la luz reflejada en el objeto que pintaban. Varios de ellos sufrieron de perdida de vista y otros males (como la migraña de Van Gogh) por la constante exposición a objetos que brillaban con la luz solar: Monet, por ejemplo, realizó su último cuadro, Los Nenúfares (Les Nymphéas, en francés), casi ciego. La mayoría de los cuadros impresionistas se pintaron directamente en el lienzo, sin boceto (dibujo) previo y en el “lugar de los hechos” (in situ). No combinaban los colores anteriormente: los colocaban directamente sobre la paleta y ahí mismo creaban  las tonalidades que requerían. (Otro dato curioso: las paletas de muchos impresionistas llegaron a medir más de medio metro de largo).

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Bailarina en el escenario, por Edgar Degas. Atrás de ella, su compañera practica la posición de demi-plié. Imagen de dominio público vía Wikimedia Commons

3. Los impresionistas  anduvieron del tingo al tango en busca de nuevas inspiraciones

La mayoría de estos artistas tuvo contacto con el arte oriental y muchos viajaron a lugares entonces considerados exóticos como América, Tahití  (como Paul Gauguin) y el Medio Oriente. Así que ya sabemos cuando nos falte un poco de creatividad a dónde dirigirnos. También incursionaron en el diseño de diversos carteles (como Henri de Toulousse-Lautrec, al que unos consideran impresionista y otros no).  

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Mujeres de Tahití, del postimpresionista Paul Gauguin. Imagen del dominio público vía Wikimedia Commons

4. De museos y museos virtuales con arte impresionista

Actualmente los mejores museos del mundo se pelean por obras de esta corriente. El Louvre,  el Musée D’Orsay, el Musée de l’Orangerie (que se encuentra muy cerca del Louvre, en la Plaza de la Concordia), el Hermitage de San Petersburgo y el Met y el MoMA (aquí está La Noche Estrellada, de Van Gogh) en Nueva York, son algunos de los recintos que exhiben obras de estos maestros (la mayoría de éstos tienen visitas virtuales, por si te interesa ir este domingo a ver algunas). 

algunos tours virtuales que puedes tomar ahora mismo:
  1. Aquí puedes ver Les Nymphéas, de Claude Monet, en el sitio del Musée de l’Orangerie (se necesita Quicktime)
  2. Puedes checar las pinturas de varios artistas, pinturas y museos (algunas veces con la opción de realizar tour virtuales) en el Google Art Project. Aquí te dejamos las galerías del MoMA y el Musée d’Orsay.
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Baile en el Moulin de la Gallete de Auguste Renoir. Imagen del dominio público vía Wikimedia Commons.

5. Famosos, tres metros bajo tierra

Édouard Manet, Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir, Edgar DegasCamille Pissarro, y los post-impresionistas Henri de Toulusse- Lautrec, Paul Cezanne, Paul Gauguin,  y  Vincent Van Gogh fueron los maestros que hicieron historia representando con pasión y pincel en mano, la luz que toca nuestro mundo. Añadiendo la nota trágica a la historia, la mayoría murió siendo pobre y sin reconocimiento. Sin embargo, el día de hoy, sus obras se valúan en más de 250 millones de dólares y en las ciudades natales de cada pintor existen museos que son visitados por miles de turistas al año.

Un pequeño recorrido: Impresionismo en 5 puntos. Espero que algún día, no muy lejano, cuando estés parada frente a ese cuadro, te acuerdes de algo de esta lista, sonrías y se te olviden, sólo por un momento, el dolor de esos pies cansados de recorrer el mundo.

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La Noche Estrellada,  de Vincent van Gogh, considerado postimpresionista – Imagen de dominio público vía Wikimedia Commons.

Nota de la editora: es con mucho gusto que les presento este proyecto de Maca, quien se ha planteado escribir una serie de artículos breves para Ojo al Garabato con ideas útiles para acercarse a los principales movimientos de las artes plásticas. Su primera entrega, la que acaban de leer, es del Impresionismo, “algo simple, lleno de datos curiosos para que se interesen por una de las corrientes artísticas que siguen de moda 140 años después de que fue instituida”, como ella misma lo expresó. Maca está segura de que entendiendo al arte es como se aprende a amarlo. Esperamos que les haya gustado, y por supuesto, sus comentarios aquí abajo.-Rocío.

Otras entregas de esta colección:

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