Abandono, conquistas, y de nuevo abandono: este es un breve resumen de la historia del monasterio de Sumela, ubicado en Trabzon, al noreste de Turquía. Fue edificado sobre un acantilado, justo en el lugar donde se afirma hubo apariciones de la Virgen María, aproximadamente a 1200 metros de altitud sobre el valle de Altındere. Actualmente se encuentra en restauración, y se ha vuelto un punto de peregrinación importante de religiones griegas ortodoxas.

Nuestra experiencia comenzó en Ankara, la capital turca, desde donde saldría nuestro vuelo hacia Trabzon. Eran aproximadamente las 12:00 am y llevábamos una hora en el taxi. El conductor se empezó a desesperar por la lejanía del hotel en el que nos hospedaríamos (y tengo que aclarar que no por esto dejó de entrar a mi lista de turcos amables*, ya que se portó muy bien con nosotros). En realidad el lugar quedaba a 5 minutos del aeropuerto, y mi teoría es que se perdió.

El hotel de Ankara parecía sacado de una película (lamentablemente de El Resplandor, de Stanley Kubrick), con un staff de 10 personas para un lugar de más de 300 habitaciones, todas de tamaño descomunal, con cortinas de piso a techo color dorado, y extravagantes programas de actividades que incluían salir de cacería. No había ruido, y cuando caminabas las luces se iban prendiendo mientras pasabas, la cena fue lamentable y aún no entiendo cómo logré dormir.

El vuelo a Trabzon salió temprano y duró 3 horas. Llegamos a uno de esos aeropuertos tamaño caja de zapatos, donde pocas personas hablaban inglés. Después de rentar carro y comprar provisiones, comenzamos el roadtrip.

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El monasterio está aproximadamente a 45 minutos del aeropuerto, y el deleite visual comienza desde la ciudad, donde disfrutas del cambio de paisajes que inicia con vistas al mar negro y termina en el Parque Nacional de Altındere, entre bosques,  arroyos, algunas pequeñas casas sobre las montañas y camiones cargados con animales. El monasterio se pierde entre el bosque, por lo que es impresionante cuando en algunas curvas empiezas a tener vistas de él. Aquí es necesario estacionarse de manera breve para tomar algunas fotografías.

Monasterio de Sumela

Para llegar al pie del monasterio se deben subir varios escalones y pasar por caminos llenos de obstáculos (caminas cerca de media hora, por el sendero fácil). De aquí llegas es necesario subir aún más escalones, al lado de un acueducto, para luego entrar a un espacio lleno de construcciones con pequeñas puertas y frescos sobre las paredes que parecen un pequeño pueblito.

 

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Las diferentes puertas te dirigen a lugares donde anteriormente se encontraban comedores, habitaciones y  hasta la panadería del monasterio. Al fondo, sobre la cueva principal, se encuentra la iglesia, donde se encuentran frescos de la Virgen María y Jesucristo de la época Bizantina. Lamentablemente no todos los frescos están en perfecto estado, algunos inclusive están grafitteados. Muchos otros están en las zonas restringidas del monasterio; en realidad sólo puedes conocer una pequeña fracción de esta imponente construcción.

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Dentro del patio principal se encuentra una pequeña salida de agua, que dicen es bendita.  En el monasterio los materiales–las tejas, vigas de madera y pisos de piedra– se fusionan con la montaña, todo está envuelto en una atmósfera mística que incluye pinos de gran altura y neblina.

Al salir del monasterio, con varias horas del día por delante,  decidimos manejar hasta llegar a la frontera con Georgia. El lugar estaba tan resguardado que decidimos dar la media vuelta (sí, después de 2 horas de manejar) y buscar un lugar tranquilo para comer y disfrutar de las ultimas vistas al Mar Negro, para después tomar un vuelo con dirección a Estambul.

IMG_1447 IMG_1447 IMG_1447 IMG_1328 IMG_1447 trabzon2 *Nota sobre la lista de turcos amables: Al iniciar el viaje comenzamos una lista mental de turcos que fueron realmente amables con nosotros. El taxista por ejemplo; sin hablar nada de inglés empezó a comunicarse con nosotros a través de un traductor. Además, nos regaló una cena y durante el trayecto fue de lo más simpático.

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