Primera parada ¡Bogotá!

Después de haber dormido en la terminal 2 del DF y de cinco horas y media de vuelo, por fin llegamos a la bellísima capital de Colombia, Bogotá. Mi primera impresión al llegar (además de la amabilidad de la gente y su gran pasión por nuestro país) fue que toda la ciudad estaba forrada en ladrillos rojos, desde las casas más antiguas hasta los edificios más modernos.

Sólo estaríamos medio día en Bogotá antes de partir a la capital del Departamento de Bolívar, así que aprovechamos para despedirnos de Bogotá rumbeando en un lugar muy conocido llamado Kinky ubicado en la zona T.

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Ph. Alex Reinosa
 

Cartagena y la ciudad amurallada

Finalmente llegamos al destino turístico más conocido de Colombia, Cartagena de Indias. Un lugar muy tranquilo en donde puedes caminar dentro de la ciudad amurallada por horas disfrutando de una cerveza Águila o Club Colombia en alguna de sus terrazas.

Mi recomendación es tomar una bici, el costo por hora es de $4,000 pesos colombianos (son menos de 25 pesos mexicanos) y dar un paseo dentro de toda la ciudad amurallada. No se pueden ir sin probar los mejores perros (hot dogs) que he comido en mi vida, en cualquier puestito los encuentran (aunque son mejores y más baratos saliendo de la ciudad amurallada) con unos aderezos que en México jamás encontrarás, coronados con unas deliciosas papatinas.

 
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Ph. Alex Reinosa
 
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Como en toda Colombia la Rumba es lo mejor de toda la noche y terminamos en un lugar llamado babar oyendo “la maldita primavera” en versión colombiana rumbeando y rumbeando.

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Ph. Alex Reinosa
 
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Tomamos la decisión de tomar un camión de Cartagena al Parque Tayrona, fueron 5 horas de trayecto sólo para llegar a la entrada del parque. El Tayrona es una gran reserva natural, una inmensa y magnifica selva tropical, pero para llegar a la Playa Cabo San Juan, había que hacer un recorrido de 4 horas caminando por la densa jungla.

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Ph. Alex Reinosa

Fue así como llegamos a un pequeño pedazo de paraíso llamado Playa Cabo San Juan, en el que se reúnen personas de todo el mundo para deleitar sus ojos con las majestuosas playas y la sensación mística de este lugar.

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El Peñol de Guatapé

Para llegar a este monolito de 220 metros de alto, vivimos una travesía vertical bastante interesante;  caminamos aproximadamente una hora, y subimos 740 escalones, todo para apreciar uno de los paisajes más hermosos de Colombia. En la zona del Peñol de Guatapé, antes sólo había un pequeño pueblo con una geografía muy accidentada. Ahora gracias a la presa hidroeléctrica  que construyeron en la región se convirtió en un área llena de pequeñas isletas.

La presa guarda parte de la historia colombiana, en ella se observan las ruinas bombardeadas de la finca de Pablo Escobar y las fincas de varios personajes importantes de Colombia como James Rodríguez.

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Ph. Alex Reinosa
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Guatapé es el pueblo más colorido que he visto, en donde las fachadas tienen dibujos alusivos al oficio que se desempeña dentro del inmueble. Hasta los moto-taxis de la zona están forrados en colores, al igual que las fachadas de todas las casas e incluso la pequeña iglesia del pueblo.

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Ph. Alex Reinosa

Última parada: Medellín

A pesar de ser la segunda ciudad más poblada y poderosa de Colombia da la impresión de ser aún más rica que Bogotá, la ciudad de los paisas. Por la mañana fuimos al Barrio Patio Bonito, y más tarde en el metro cable, tuvimos vistas a las azoteas del barrio de santo Domingo, Una chulada.

Ya en el centro de la ciudad, paseamos entre las esculturas de Fernando Botero y conocimos la biblioteca España. Al final del viaje había comido tanta bandeja paisa que casi terminé como una de las estatuas de el escultor medellinense.

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Ph. Alex Reinosa
 
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Ph. Alex Reinosa

A mis amigos colombianos: fríjoles no lleva acento en la i, y por amor de Dios quítenle tres ceros a su moneda.

Gracias por darme un tour por su país, me la pasé muy chévere.

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