Olivetti Lettera 32 (circa 1975) retratada por Luca Violetto. Imagen adaptada y utilizada bajo una licencia de Creative Cominos de Atribución-Compartir Igual

La semana pasada la prensa del país le rindió tributo a una de las figuras más influyentes del periodismo mexicano.  Julio Scherer (1926- 2015) marcó una pauta con su opinión simple y clara contra la censura oficial que vivió en sus años mozos y sentó precedentes para que se multiplicaran las voces críticas en la discusión pública.

Varios Presidentes se declararon abiertamente en oposición de sus publicaciones, puesto  que Scherer siempre se negó a brindar pleitesía a los mensajes oficialistas  que dominaron gran parte de la agenda mediática de mediados del siglo pasado.

Scherer entró a la redacción de Excélsior–periódico fundado en 1917–a los 18 años como ayudante en la redacción. A los 22 años ya se le publicaban notas en la sección de “Últimas noticias” y a los 42 años asumió la dirección del diario.

Su postura crítica contra el gobierno en turno trastocó los ánimos del entonces Presidente, Luis Echeverría, quien sería el artífice detrás del golpe a Excélsior de 1976 que provocó la salida de Scherer y un par de centenas de reporteros, fotógrafos, diseñadores, articulistas, editorialistas y colaboradores–entre los que se destacan a Octavio Paz, Carlos Monsiváis, Vicente Leñero,  José Emilio Pacheco, Jorge Ibargüengoitia, entre tantos otros.

De la crucifixión del proyecto de Scherer en Excélsior surgieron propuestas editoriales como Proceso (fundada por él ese mismo año), la revista literaria Vuelta (1977-1998) por Octavio Paz y el Unomásuno (1977) del cual saldría un grupo de periodistas para fundar  La Jornada en 1984.

Proceso se convirtió en poco tiempo en una institución del periodismo mexicano. Este semanario no ha mostrado resquemores para exhibir a figuras públicas que antes se creían intocables. Durante el tiempo que lideró la publicación Scherer y su equipo se condujeron bajo la bandera de la libertad de prensa ante todo y ante todos.

En 1996 dejó la dirección de Proceso. Permaneció hasta el día de su muerte como presidente del Consejo de Administración de CISA S.A. de C.V.,  la empresa que dirigía al semanario.

“Julio Scherer fue una voz profunda e inteligente, fuera de los lugares comunes, valiente, decidida, clara…“

José Narro, rector de la UNAM

En su Olivetti plasmó ricas conversaciones con figuras como John F. Kennedy, Salvador Allende, el Che Guevara, Konrad Adenauer, Augusto Pinochet, Pablo Neruda y Fidel Castro.  Scherer también produjo las polémicas entrevistas con Ismael “El Mayo” Zambada y el Subcomandante Marcos. Él mismo lo dijo: “Si el diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos“.

Trabajó en muchos proyectos junto a su mano derecha, el escritor Vicente Leñero. En sus años de Excélsior Invitó a Octavio Paz a fundar con él la revista Plural. Publicó 22 libros en los cuales se aprecia su frase célebre: “el periodismo ha de ser exacto, como el bisturí”.

Más de un Presidente le negó acceso de prensa a Los Pinos. Sobrevivió a las amenazas que emanaron de reportajes donde denunciaba los negocios sucios del gobierno y sus familiares. Entabló amistades con intelectuales  como el escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Hoy Julio Scherer deja detrás toda una escuela que aprendió con él a no temerle al yugo de la censura. Hoy, ya no sonará el tecleo de su máquina de escribir, pero permanecerá su legado.

Aquí algunas de sus obras:

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