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Te escribo un poco más adentrada en años. Lo hago porque sé que andas desesperada por saber qué es lo que quieres y cómo conseguirlo. Si esperas que te de las respuestas a todas tus preguntas puedes ir tirando esta carta por la ventana. Pero porque te conozco sé que seguirás leyendo, con la misma avidez con la que te comes los libros, por saber el final de la historia.

Te decepcionaré, no sé el final de la historia. Porque no hay un final en la vida. Esa parte que tanto te gusta de las novelas, esa en la que se vuelve todo estático y se resuelven todos los enigmas de la vida no existe en la realidad, así que deja de esperarlo.

Esta carta solo tiene como meta aconsejar a esa pequeña que anda un poco perdida y un mucho enfocada en ser perfecta. Mis consejos son simples, con el único objetivo que se te metan a esa cabezota que anda en las nubes y no encuentra cómo bajar. Presta atención.

Deja de intentar ser perfecta. Métete en la cabeza que a esta vida, venimos a equivocarnos, y que si te lo permites aprenderás mucho más de los que te imaginas. Deja de buscar a toda costa la aprobación de los demás. Tu familia te quiere, son buenas personas y tienen la mejor de las intenciones, pero sólo tú, escúchame bien, sólo tú sabes lo que realmente te hará feliz. Deja de criticar al resto del mundo que piensa diferente, no caigas en ese agujero que no te ayuda en nada.

Disfruta como antes, disfruta como niña, repite ese “soy feliz“ más veces, sin pena, aunque te escuchen, aunque te vean rara. Aprende a estar sola. Que no te dé miedo. Pronto encontrarás esos amigos que tanto has buscado. Pero ahora te toca aprender, a golpes, lo que es una verdadera amistad. No te enojes, no los juzgues. Después, con el tiempo, descubrirás que estaban igual de perdidos que tú.

Sueña con todo. No permitas que te quiten esas ideas locas. Esos viajes, esos libros, esas ganas de probar todo. Porque, te prometo, que esos sueños se volverán en historias. Historias que recordarás con cariño, sabiendo que fue algo tuyo.

Deja de esperar a ese niño perfecto que nunca llegará. Te lo digo yo, que te llevo ventaja. Entre más pronto superes el querer algo que no tienes, más pronto aprenderás a ser feliz con lo que tienes.

Busca lo que te gusta, no lo que te dijeron que te gustaba. Encuentra ese algo, que lo haces por ti y no por los demás. Rompe esos miedos y que no te de reparo en decir la verdad.

Sigue luchando por lo que crees. Lo mejor de ti es la pasión con la que has defendido lo que piensas. Eso te ayudará en el futuro, te hará defenderte de los que antes te apoyaban; pero al final te sentirás bien porque luchaste.

Levántate de la tele. De ahí no sacarás nada. Sé que te ayuda a evadirte; pero entre más estés ahí, más cosas te perderás. Lee, sigue leyendo. Lee libros malos, rosas, buenos e incluso los negros. De ahí sacarás las historias que no has podido vivir.

Ábrete. La mayoría de las veces has cerrado tú primero la puerta. Te sorprenderá ver que si levantas la mirada, verás a gente igual de perdida que tú. Perdona. Perdona a tus papás, a tus hermanos, a tus abuelos, a tus tíos, a tus amigos, a tus ex, a tu novio…

Suelta el querer agradarles siempre. Suelta tus expectativas de cómo deberían de ser. Quita ese miedo a crecer, ese miedo al futuro. Quita eso que te detiene. Quítate la pena, la vergüenza. Quita la apatía.

Deja de imaginarte un futuro como tú lo deseas, y comienza a vivir el hoy que te toca. Pronto tendrás esa historia que quieres y podrás querer con todo ese corazón que tienes. Y más que nada ríe, sigue riendo de esa forma que tanto escándalo hace. Si logras que esa risa de niña permanezca, seguirás teniendo esas ganas de disfrutarlo todo.

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