Todas las fotografías son de AnaPau de la Borbolla

Muchos de nosotros no conocemos del todo la riqueza que tiene Estados Unidos. Nos limitamos a las grandes ciudades o a los parques de diversiones. Pero la realidad es que nuestro vecino del norte cuenta con una variedad de paisajes y propuestas que pasan desapercibidas para nosotros. Yo no sabía qué esperar cuando comencé a planear un roadtrip por la Costa Oeste de ese país. Ahora tengo la certeza que encontré un rincón del mundo al que deseo dedicar no días, sino meses o años en explorar. Aquí les comparto algunas de las razones (sin ningún orden específico), que descubrí, para viajar por los estados de Oregon y Washington.

1. Las costas de Oregon

  • Bandon Beach

Como buena mexicana, para mi la playa es sinónimo de sol, calor, fruta picada y cerveza helada. Pero al visitar las costas de Oregon me encontré con un paisaje radicalmente distinto (y desde el primer encuentro, oficialmente uno de mis favoritos): en lugar de las tradicionales palmeras, son tupidos bosques con señalamientos de precaución con los venados y osos. En lugar del clima caliente y húmedo, son temperaturas bajas que te obligaban a estar con más de tres capas y aun así titiritando. En lugar de ser un escenario de actividad o relajación, estar en playas como Canon Beach, Bandon o Newport Beach, te hacen sentir, inevitablemente, melancolía -no pude evitar recordar la película de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos con estos paisajes-. El peculiar espectáculo de piedras gigantes en la arena, leones marinos perezosos en la orilla y pequeños y pintorescos faros en los bordes de los acantilados provocan, curiosamente, que los sentimientos se pongan a flor de piel e incluso el paso de una lágrima furtiva (no necesariamente de tristeza). No podía dejar de contemplar la costa, querer permanecer ahí por interminables horas, sólo observando el impetuoso mar con una taza o libro para entrar en calor.

2. Seattle

Esta ciudad, localizada entre el Lago Washington y el Océano Pacífico, se encuentra a menos de 200km de la frontera con Canadá. Es considerada la cuna de la música grunge, ya que aquí se gestaron grupos como Nirvana, Pearl Jam y Alice in Chains (pueden oír algunos de estos grupos en nuestra playlist del Crocodile Cafe). También se le reconoce por ser una ciudad de lluvia constantes y amor por los productos y marcas locales.

3. Pike Market

Uno de los lugares indispensables de conocer en Seattle. Este mercado es uno de los más antiguos aún activos en Estados Unidos, está sobre Elliot Bay frente al mar. Dentro de sus varios pisos pueden encontrar tiendas de antigüedades, artesanías, historietas, ropa, flores, pastas de distintos tipos–como el rarety de chocolate–ademas de restaurantes. A su entrada está por ejemplo el puesto de Fish, en el cual hombres con overol naranja avientan por los aires los pescados que venden, para el deleite de los millones de turistas que lo visitan al año.

4. Experience Music Project Museum (EMP)

Descrito por mi hermana como: “uno de los mejores museos a los que he entrado después del Louvre”. Podría parecer exageración –y de seguro lo es– pero el EMP Museum en Seattle es un paraíso para los amantes de la cultura pop. Nosotros vimos las exposiciones de Nirvana (oriundos de Aberdeen, Washington); Jimmy Hendrix (nacido en Seattle); Videojuegos Independientes (Indie Games), en donde puedes sentarte y explorar las propuestas de pequeños desarrolladores;  props de series y películas de ciencia ficción, como el hacha de El Resplandor, la máscara de Viernes 13, entre muchas otras curiosidades; de películas o series de fantasía, como Harry Potter, El laberinto del Fauno e incluso Game of Thrones (trajes originales de la serie) y finalmente la exposición principal: algunos de los ajuares utilizados en las películas de Star Wars, con los originales R2D2, 3CPO, vestidos de Amidala, Lea, Chewbacca y el intimidante Darth Vader.

5. La gastronomía

  • TopPot

Por toda la costa de Oregon, la pesca es fresca y deliciosa, los fish and chips saben exquisitos y los ostiones y crab cakes para que hasta quienes no amen tanto los mariscos –como su servidora– deseen probarlos. Seattle y Portland no son como otras grandes ciudades estadounidenses. No tienen cientos de puntos de interés turístico o monumentos. Su gran atractivo radica en su infinita variedad de restaurantes, panaderías y cafeterías (En Seattle crearon Starbucks, na’más). Aunque el horario de invierno hace que la mayoría de estos lugares abran tarde y cierren temprano. Algunos imperdibles en Seattle: Beecher’s Handmade Cheese, Top Pot Doughtnuts & Coffee (con la mejor dona de fresa que he probado en mi vida), Le Panier, Piroshky Piroshky (estas últimas dos panaderías)

 6. Voodoo Donuts

Mención especial a estas donas de Portland. Su servicio es las 24 horas y la fila para entrar parece permanentemente eterna. Al entrar, las paredes rosas, con imágenes de voodoo y música de metal a todo volumen te dan la bienvenida para pedir en el mostrador tu caja rosa con las donas más extravagantes que desees. Desde maple con tocino, de Fruity Loops hasta de mango (ésta última inesperadamente buena).

7. Exposiciones de arte

Aunque Seattle se reconoce por las artes escénicas, también cuenta con cuatro museos importantes y un centenar de galerías. Entre algunas se encuentra el Chihuly Garden and Glass junto al Space Needle. Aquí Dale Chihuly montó una espectacular colección de obras en vidrio que retratan a la naturaleza como nunca la hubiera imaginado. Su exposición es tanto en interior como en los jardines que se complementan con la vista de La Aguja. En esta ciudad, así como en Portland, te topas constantemente con esculturas inesperadas que interrumpen las aceras, en Portland por ejemplo, encuentras bebederos de pájaros con figuras de patos, castores o focas de tamaño real.

8. Librería Powell’s (Portland)

El paraíso para alguien como yo. Del tamaño de la manzana completa, la librería Powell ofrece tantos títulos como sea posible imaginar. Se especializan en ejemplares raros y ediciones especiales, pero realmente puedes encontrar de todo tipo de literatura, libros de consulta, poesía o no-ficción. Es de esos lugares en los que te quieres perder por horas inagotables.

9. El Skagit Valley Tulip Festival

Así como en Guadalajara tenemos un par de meses en los que las calles se cubren de pétalos morados o de oro, al norte del estado de Washington las casas tienen en sus jardines tulipanes. Sobre este festival les hablé ya un poco en A través del lente. Durante los meses de marzo a mayo, algunos campos al norte de Seattle se cubren de esta hermosa flor que sólo gusta de climas realmente fríos. El paisaje es digno de arrebatar el aliento, con líneas perfectamente delineadas color rosa, rojo, morado, amarillo o en surtido rico. Puedes ir y recorrer los campos libremente o bien, asistir al festival en donde no sólo admiras de unos buenos kilómetros de plantación, sino de actividades para familias y tiendas de regalos. Lo conveniente es llegar temprano por la mañana y estar muy abrigado. Finalmente estás en medio del campo abierto durante meses bastante fríos.

10. Las nutrias del Acuario de Seattle

No es que las nutrias sean el único encanto de éste recinto, aunque sin duda su actitud holgazana, en la que navegaban sin rumbo –literalmente– rascándose la barriga, es bastante entretenida. El acuario está pensado para que niños y adultos tengan una experiencia cercana con el mundo marino. En grandes tanques, que imitan incluso el oleaje del mar, te puedes acercar y tocar -con un solo dedo y muy despacito- a diferentes especies de moluscos y estrellas marinas. Todas las especies de peces, pájaros y mamíferos viven de forma natural en la región.

 

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