Cuando hice las paces con Picasso

Me preparé para continuar mi recorrido tras visitar la sala 206.5.  Sabía lo que vería. El Guernica era un must de mi visita por el museo Reina Sofía. Había escuchado de él. Lo había analizado en mis clases de arte, y ¿saben qué? no me había llamado la atención. Era un cuadro más.

Recordaba haber visto un video en el que Picasso jugaba a pintar en un cristal. Y ya está, un nombre más entre la lista de cuadros y pintores que serían recordados al infinito y más allá. Luego se volvió un personaje difícil de tragar en la película Sobreviviendo a Picasso (película de 1966 con la excelente intepretación de Anthony Hopkins).

Pero al dar la vuelta y entrar a la sala 206.6, un espacio blanco e inmenso, y confrontarme con el también llamado  Pabellón de la República Española, mi percepción de Picasso y su trabajo cambió. Ver en vivo y a todo color (o a blanco y negro) su obra maestra, hizo que comprendiera el por qué de su manía de romper volúmenes.

Picasso pasó de ser el pintor que nombró a una mancha amorfa “florero”,  a ser el artista que entendió que pintar una guerra es cosa de grandes; o hacía su trabajo apasionadamente o mejor no lo hacía. Una vez entrevistaron a Picasso y con la simpleza que lo caracterizaba al hablar soltó una frase que callaría a todos los que tildaban a su trabajo de ilógico e incomprensible (y que a mi me enseñó una gran lección al bajarme de mi zona de estudiante-de-arte-negando-a-un-grande):

El cubismo no es diferente a ninguna otra escuela de pintura […] El hecho de que durante mucho tiempo el cubismo no haya sido comprendido y que aún hoy haya gente que no vea nada en él, no significa nada. Yo no entiendo inglés, y por tanto un libro en inglés para mí es un libro en blanco. Esto no significa que el idioma inglés no exista. ¿Por qué culpar a nadie más que a mí mismo si no puedo entender algo de lo que no sé nada?

Entrevista hecha por  Marius de Zayas en 1923.

Como lo he hecho en ediciones anteriores con otros movimientos artísticos, les dejo cinco puntos clave para que dejemos de ver un libro en blanco y podamos comenzar a comprender un poco más el cubismo.

1. El cubismo empezó para darle guerra al Impresionismo

El cubismo comenzó, técnicamente hablando, con la reacción de Cezanne en contra del Impresionismo (ya sabemos que los artistas son muy de llevarle la contraria a sus maestros). Pero fue Pablo Picasso el que explotó y profundizó más la técnica. Presentó su obra Las Señoritas de Avignon como el primer cuadro cubista para el escándalo de sus contemporáneos y goce nuestro.

2. De cuadrados, los cubistas no tenían ni una arista

Dentro grupo de pintores “irreverentes” destaca el ya mencionado Picasso; George Braque, quien gozaba de hacer collages; Juan Gris, que de “gris” sólo tenía el nombre; Delaunay quien se consolidó como el formal y teórico; además de Fernand Leger, Jean Metzinger y Albert Glizes. Los que se encargaron de teorizar la corriente para que todos esos volúmenes y creaciones tuvieran sentido para nosotros los mortales, es decir, los que escribieron todos los manifiestos fueron Guillaume Apollinaire y Robert Delaunay.

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“La llorona” (1937) Pablo Picasso expuesta en la Tate Gallery en Londres

3. El cubismo buscó crear nuevas percepciones de objetos comunes

Según Apollinarie (1913), “la corriente cubista se caracteriza por ser la primera alternativa radical del lenguaje moderno. Lo que  distingue al cubismo de la antigua pintura se basa en que no es un arte de imitación, sino un arte de concepción que intenta elevarse hasta la creación.” Es decir, no buscan copiar ni la realidad ni la impresión, sino crear una percepción nueva de un objeto común.

4. El cubismo fue objeto de escándalo, y hasta a un diputado metió en aprietos

Una anécdota sacada de un libro de Apollinaire, para los que nos gustan las historias simpáticas: un diputado expuso un cuadro cubista ante el Parlamento Francés y causó un escándalo. Fue dura la batalla de opiniones aquél día y todo acabó con un comentario de Marcel Sembat, político francés, que se volvería famoso: “Cuando un cuadro le parezca malo, tiene usted un derecho indiscutible: el de no mirarlo y pasar a ver otros, ¡pero no llame usted a los gendarmes!”

Juan Gris, 1912, La Guitare (Guitar and Glasses), oil on canvas, 30 x 58 cm, private collection.jpg
“La Guitare (Guitar and Glasses)” Juan Gris (1912) via Wikimedia Commons.

5. Si quisiéamos hacer un cuadro cubista…

Finalmente, si quisiéramos intentar hacer un cuadro cubista para vivir la experiencia (todos sabemos que a donde iría a parar sería al refri de mamá) tendríamos que seguir los siguientes pasos:

Paso 1: Colocar un florero en una mesa. Poner especial atención a que el objeto esté bien   iluminado.

Paso 2: Dibujar el trazo del florero en cuestión, haciendo un especial esfuerzo en  distorsionar, girar, cortar, desplazar, superponer, poner elementos geométricos en lugar de líneas simples, cambiar espacios positivos por negativos, dibujar múltiples formas en donde había solo una, agregar cartón, papel, mármol, periódico, polvo, alambre tejido y todo material sobrante de tu época de  preescolar…

Paso 3: Alejarte y tomar una distancia considerable que te permita apreciar la perspectiva  real de tu obra.

Paso 4: Concluir que los cubistas tenían más genialidad de la que creías y seguir con tu vida feliz debajo del Olimpo.

(Nota: estos consejos los hice parodiando un poco el decálogo de Moholy- Nagy y con ninguna intención de burlarme de la teoría cubista).
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“Les Demoiselles d’Avignon” (1907) Pablo Picasso Expuesto en el MOMA (Museum of Modern Art) en Nueva York.
Si quieres leer de otros movimientos, éstas son las ediciones anteriores de “5 puntos para entender…”:
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