Foto: Milada Vigerova vía Unsplash.com

Recuerdo una vez en un cuarto de hotel haber visto algún capítulo perdido de Glee con una conocida que no era particularmente fan de la serie. Al terminar una balada especialmente poderosa interpretada por el personaje de Rachel mi amiga comentó casualmente que no le parecía que la actriz (Lea Michele) fuera lo “suficientemente bonita” como para ser la protagonista de una serie de televisión.

Y recuerdo haber pensado que el casting de la serie musical necesariamente debería tener más que ver con las aptitudes vocales de sus actores que con sus caras. Y que en específico Lea Michele tenía una voz tan espectacular que no importaría si físicamente fuese un orco (que tampoco lo es).

Pero la cruda realidad es que sí importa, como mi amiga inconscientemente demostró. Importa y bastante.  Que tan bonita o fea se considere que es una actriz necesariamente influye en la apreciación de sus otros talentos.

¿Sabían por ejemplo que la increíblemente graciosa Rachel Dratch (de fama de SNL) originalmente consiguió el papel de “Jenna” en la aclamada comedia de Tina Fey 30 Rock? Ajá, y cuando el piloto no fue bien recibido por un público que, al igual que mi amiga, consideran la belleza de la actriz como factor determinante en la interpretación de un personaje, se vio remplazada como por Jane Krawkowski, igualmente chistosa pero además mucho más “agradable al ojo”.

Lena Dunham, por otro lado, no ha dejado de causar controversia desde que debutó su serie Girls, para la cual escribe e interpreta el personaje de Hannah. Más allá de las opiniones que exprese dentro y fuera de sus guiones el jurado de la opinión pública la acusa más bien del horrible crimen de atreverse con tanto descaro a ser “fea” en televisión.

Bueno ¿y qué? El frío y sin corazón mundo del Hollywood corporativo pone el atractivo físico en un pedestal, eso ya lo sabíamos.

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Lena Dunham, escritora y actriz de Girls de HBO, es constantemente atacada por su apariencia. Crédito: david_shankbone / Foter / CC BY

El problema es que en lo que respecta a distinciones entre actores y actrices resulta más que un poco hipócrita. El cine y la televisión estadounidense nunca ha cavilado en presentarnos una amplia gama de personajes cuyo atractivo no radica en su físico. Hombres chubbys, hombres chaparros, hombres equis, hombres viejos, hombres feos que son graciosos, inteligentes, creativos, valientes, carismáticos…

Adam Sandler, Seth Rogen, Zach Galifianakis, Jim Carrey, Jack Black y Mike Meyers son hombres que nadie calificaría como “el más guapo del mundo”. ¿A quién le importa, sin embargo, cuando son tan chistosos? (sí, Sandler llegó a ser chistoso en sus inicios). Muchos de los protagonistas de nuestras series favoritas de televisión no son particularmente apuestos tampoco: Chandler y Ross, Marshall y Ted, Leonard y Sheldon, Frank Underwood y Walter White son todos personajes que resultan atractivos, entretenidos, bien construidos, irresistibles por una serie de características que poco tienen que ver con su apariencia física.

Las mujeres de la televisión por otro lado, por regla siempre son esbeltas y atractivas (aunque también carismáticas, inteligentes, creativas, valientes, entretenidas). ¿Por qué? ¿Cómo es que un mundo poblado por hombres de toda clase de aspectos y tallas solo admite mujeres de uno?

Por alguna razón insistimos una y otra vez en juzgar a las mujeres a partir de su apariencia física. Sea la que sea su profesión, cualidades o talentos los medimos lado a lado con su atractivo físico. ¿Una brillante científica, tenaz empresaria, talentosa actriz, imponente abogada? Bueno, ¿Es bonita, tiene buen cuerpo, se arregla bien? Si no, resulta un tanto menos impresionante.

No puedo ni contar la cantidad de secciones de comentarios (de Youtube, de 9gag, de Buzzfeed, de Reddit…) que me han repugnado con usuarios que atacan virulentamente la apariencia de distintas mujeres públicas al margen de sus logros o talentos.

Aquí unos ejemplos de YouTube:

Sobre la nominada al Óscar, Melissa McCarthy:

Usuario: CockpumpVideo  (hace 2 meses)

Perlas de sabiduría:  “Melissa McCarthys face looks like a pillow case stuffed with rice pudding [sic]” 

(La cara de Melissa McCarthy parece un saco de almohada relleno de arroz con leche) .

Sobre la dos veces ganadora del Globo de Oro, Lena Dunham:

Usuario: keiry breedy (hace 7 meses)

Perlas de sabiduría: “girl need a bra and better posture [sic]”

(La niña necesita un bra y una mejor postura).

Usuario: Jorge Gonzales (hace 1 mes)

Perlas de sabiduría: “Ew. Do not show us your skin you ugly feminazi [sic].”

(Puaj, no nos enseñes tu piel, horrible feminazi).

Usuario: Scarlett Adams (hace 5 meses)

Perlas de sabiduría: is it just me or is she just kinda repulsive [sic]”

(Soy yo,  ¿o es simplemente medio repulsiva?)

Sobre la cómica nombrada una de las 100 personas más influyentes del Times en 2015Amy Schumer:

Usuario: dubtat (hace 1 semana)

Perlas de sabiduría: “Amy Schumer really needs to go on a diet. She get’s fatter every time I see her [sic]”.

(Amy Schumer de verdad necesita ponerse a dieta. Cada vez que la veo está más gorda).

La apariencia de la mujer importa primero y antes que nada en nuestra cultura popular. Un artículo publicado en Cracked titulado “5 Ways Modern Men Are Trained to Hate Women” resume perfectamente esta situación diciendo: “Incluso si es una candidata para la Suprema Corte, la mujer tiene siempre un rol dual: funcionar como persona y actuar como decoración. Y vaya que nos enojamos si no hace este trabajo”.

Ya estuvo ¿no? ¿Qué tiene que pasar  para que podamos apreciar que las mujeres pueden ser muchas cosas ademas de “bonitas”, como imaginativas, listas, graciosas, dedicadas, talentosas… qué se yo?

Hace poco descubrí el brillante show de comedia de Amy Schumer Inside Amy Schumer de Comedy Central. Hace sketches atinadísimos y simpatiquísimos y se las recomiendo mucho. La amé sobre todo porque se le adelantó a todos los trolls de la sección de comentarios que miden su trabajo a partir de su apariencia física con una parodia chistosísima de “Twelve Angry Men”. Un grupo de hombres discuten a blanco y negro con absoluta y solemne seriedad si Amy Schumer resulta o no “lo suficientemente bonita para la televisión” y su crítica social es tan atinada como el brillante humor que la contiene.

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