Hay misterios del universo aún incomprensibles para el ser humano: como la materia oscura, la creación y límites del universo, qué origina un dejá vu, la vida después de la muerte, el triángulo de las Bermudas o a dónde se va nuestra quincena.

Sin duda es un problema común que llegue fin de mes y busques con desesperación el billete del que “estabas segura” que traías en la cartera. La triste realidad es que probablemente existió, pero fue desintegrándose conforme avanzaron los días, carcomido por la peor de las plagas para el bolsillo: los gastos hormiga.

¿qué son los gastos hormiga?

Los gastos hormiga son aquellos egresos que haces de forma constante y en los que casi no reparas y que pueden significar una cantidad importante en tu presupuesto. Estos son, por ejemplo, el paquete de chicles, el café de la mañana, las papitas o bote de fruta a medio día, el pago del estacionamiento, el taxi, la propina, la blusita en rebaja, la revista, la salida con los amigos… y así podría seguir la lista eternamente.

Un gasto hormiga está impulsado por lo emocional más que lo racional, es decir, que esas mínimas fugas de dinero, están motivadas por impulsos que parecen tan nimios, que ni los cuestionas –como el hambre, lo atractivo de un empaque o la pequeña etiqueta roja que señala un “descuento”– y ese es el verdadero problema.

la aterradora realidad de los pequeños gastos

En México, de acuerdo a datos obtenidos del INEGI, los gastos hormiga llegan a ser el 12% del ingreso mensual de un individuo. Y según estudios de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Condusef, este tipo de gastos tan pequeños, como el café de máquina, las propinas o los refrescos, ascienden de 16 a 18 mil pesos al año por persona sin que ésta se dé cuenta de ello[1].

Ahora, no me malentiendas, salir de vez en cuando por una taza a un lindo local, comprar un libro, o ir por antojitos a San Nico no debe hacerte sentir culpable. Pero si tu propósito es reducir los gastos y descubrir en qué se te va la quincena debes hacerte consciente del peso que tienen estos gustos en tu bolsillo.

¿qué podrías comprar en su lugar?

De tener orden y control de este tipo de gastos podrías, al cabo de unos meses, ahorrar suficiente dinero para algo especial. Ya sea para pagar una deuda, una escapada de fin de semana, una prenda o gadget del cual te enamoraste profundamente, o incluso el pasaje de un viaje al extranjero.

¿cómo sobrevivirlos?

 

1. Para lograr cualquier cambio lo primero es saber cuál es el verdadero problema, ¿Tu dinero se va en cigarros? ¿En antojitos a medio día? ¿En la cerveza con los amigos o el cargo extra de tu internet?La mejor forma de identificarlo es escribir en una hoja los gastos que haces de manera mensual: pagar la membresía de gimnasio, sesiones de depilación, pago del celular, cafés matutinos, llevar el coche a lavar, etc. Después divide la lista en: gastos fijos y variables. Los primeros son aquellos imprescindibles o que estás obligado a pagar por un periodo de tiempo, como comida para la casa, teléfono, gastos de mantenimiento, etc. en la segunda categoría incluye las salidas, la compra de ropa, regalos, calzado y entrenamiento.

2. Si crees que en una sentada no puedes determinar tus egresos corrientes, haz la prueba de registrar cada uno de los gastos que realices durante dos semanas. Anota todo (en una libreta o alguna app especializada en finanzas personales como Moni) y al final, agrega a la lista que le corresponde con el monto que significó. Una vez que tengas esta lista podrás decidir qué gastos te provocan mayor fuga de dinero o cuáles puedes suplir por una opción más económica.

3. Crea un presupuesto, pero todavía más importante que eso: cúmplelo. Esto significa que si decides destinar $300 a la semana a tus antojos y salidas no te salgas de esa cantidad. Esta parte es fundamental y requerirá probablemente mucho compromiso de tu lado. Dependiendo de la importancia que tenga ese ahorro, te recomendamos desde evitar lugares de tentación como centros comerciales, zonas restauranteras, etcétera, hasta sacar tus tarjetas de crédito/ débito de la cartera y sólo cargar con el efectivo que decidas asignarte por semana (aunque esta medida es algo extrema y bien puedes evitarla si ejerces autocontrol).

4. Haz uso de la famosa alcancía… por plazos cortos. Una de las grandísimas fugas de dinero está en el cambio; las monedas pequeñas; la famosa morralla. La forma más inteligente de ahorrar esos pesos “de sobra” está en tener una pequeña alcancía o frasco (y no la famosa botella de Coca-Cola de 2lts) que puedas llenar en relativamente poco tiempo, una vez que se atiborre de centavos y monedas de $10 ábrela y llévala directo a depositar en tu cuenta de ahorro o de inversión. De esa forma evitas la tentación de utilizar ese dinero y te sorprenderás al descubrir cuánto más ahorras. Una buena opción es tener varias alcancías en distintos lugares: en el coche, en la cocina o área común y en tu cuarto.

5. Opta por alternativas económicas a tus mayores tentaciones o gastos. Aquí te compartimos algunas ideas:

Lunch casero vs. la tiendita: Una de las mejores formas de ahorrar en comida es preparándola en casa con antelación. Puede ser que te levantes unos minutos antes que de costumbre para preparar un sandwich, llenar tuppers con fruta o nueces. Incluso, puedes preparar un poco más de comida el día anterior y llevarlo para recalentar.

Wifi vs. 4G: Intenta utilizar WiFi lo más que puedas y deja los datos móviles para momentos más importantes. Muchas empresas de telefonía, cuando se terminan tus megas, cobran 1 peso el MB extra.  Sólo para que te des una idea, de acuerdo a un artículo publicado por Mgn en el AnexoM, en sólo Instagram podemos gastar más de 1,230 MB mensuales “usando la aplicación tres veces al día para ver cinco imágenes, ver un perfil, capturar y compartir una imagen, y grabar y compartir un vídeo,” (y, al menos yo, jamás veo sólo 15 imágenes al día).

Garrafón de agua vs. botella de plástico: Un garrafón cuesta entre $25 y $27 pesos, y contiene de 19 a 22 lts. Mientras que una botella de agua de 700ml puede llegarte a costar $12. Ahora, si no te gusta del todo el agua natural, puedes cortar fruta, como piña, naranja o fresas, y ponerla en una jarra con hielo y agua durante toda la noche. Al día siguiente tendrás una rica y ligera agua de sabor.

Otras ideas: Caminar vs. Caminadora del gimnasio / Compartir coche vs. manejar solo / Aprender a plachar vs. pagar por prenda / Noche de spa con amigas vs. manicure quincenal en el salón / Lavar el coche vs. llevar al autolavado. 

6. Finalmente, Abre una cuenta de ahorro o de inversión. Al final del mes, junta el dinero que quedó en tus alcancías o aquel que te “sobró” por hacer los cambios en tus gastos hormiga y deposítalos en otra cuenta de la cual no puedas sacarlos fácilmente, aunque en un inicio sea poca la cantidad.

Estas son sólo algunas ideas, tú podrás adaptarlas a tu estilo de vida, lo único que debes recordar es que hacer estos pequeños cambios requieren, sorpresivamente, de mucho trabajo; aprender a decir que no a las cosas, controlar los impulsos y actuar en función a una meta. Verás que con un poco de tiempo invertido en registrar tus gastos descubrirás el paradero del dinero que generas y podrás planear mejor  cómo destinarlo y hacer que valga la pena.

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  [1] Información obtenida del artículo en El Financiero el 21-02-2014.

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