Han pasado varias semanas desde los comentarios incendiarios que Donald Trump hizo al anunciar su candidatura para presidente de los Estados Unidos de América. Comentarios que se originan de una ignorancia tan profunda que no vale la pena delinear con exactitud sus palabras.

Lastimosamente, sus palabras son parte de una retórica que se ha integrado a los sectores más conservadores del Partido Republicano; una retórica que falla en reconocer las grandes contribuciones que ha aportado México a su vecino del Norte: su sabor, su labor y sus costumbres.

A pesar de haber nacido en Los Ángeles, siento muchísimo orgullo cuando veo que la cultura mexicana es celebrada y reconocida por su riqueza. Quizá este cariño se atribuye a mis abuelos maternos– que son tapatíos– o a los cuatro años que viví en Guadalajara, pero lo más probable es que la cultura mexicana es tan vibrante y bella que logra cautivar incluso a aquellos que no tienen alguna conexión personal con México.

En mi ciudad natal la cultura mexicana ha sido tan influyente que se ha integrado a la de los angelinos*. Tierra Mia Coffee, con su café artesanal, se ha lanzado a la fama por su delicioso horchata latte que ahora se replica a lo largo de California. Las Cafeteras, un grupo musical originario del este de Los Ángeles, ha utilizado el Son Jarocho como la base de sus canciones que narran las experiencias que viven los inmigrantes en EEUU.

Hace dos años, Sebastien de La Cruz, un estadounidense de origen mexicano, cantó el himno nacional de los Estados Unidos ante millones en uno de los partidos de la final de NBA orgullosamente vestido de charro. El año pasado la canción de Maná Clavado en un bar  se incluyó en un episodio de “New Girl” que llevaba el mismo nombre. Jorge Ramos, nacido en México, se ha convertido en uno de los periodistas más destacados en Estados Unidos y este año fue reconocido como una de las personas mas influyentes  por la revista Time.

Ésta no es de ninguna manera una lista extensiva de todo lo que ha contribuido México a la cultura estadounidense, pero logra capturar de alguna manera que la influencia mexicana abarca sectores culinarios, culturales, deportivos, y periodísticos. Estas contribuciones no son reconocidas en su totalidad por aquellos que han beneficiado, pero el resto del mundo sí que ha puesto atención.

Parte de la condición humana siempre ha sido determinar algún sentido de donde pertenecemos enfocándonos en las diferencias que existen entre nosotros. Estas diferencias frecuentemente son geográficas. Aun entre los que afirman su lealtad a una misma patria se distinguen entre las distintas regiones que componen su país. Pero lo que ha ocurrido desde los comentarios de Donald Trump, dirigidos hacia los mexicanos, trasciende estas diferencias, ya que esta ha provocado una unión sin precedentes entre los latinos.

Tras los comentarios de Trump, Univision anunció que no televisaría el concurso de belleza Miss USA, el cual pertenece en parte a este empresario. Poco tiempo después, artistas comenzaron a anunciar que tampoco estarían participarían/o querían mantener un vínculo con el concurso. Entre ellos J Balvin, un reggaetonero colombiano, Cristian de la Fuente, un actor chileno, Roselyn Sánchez, una actriz puertorriqueña y Zuleyka Rivera, ex Miss Universo, también de Puerto Rico.

La situación también ha sacado a relucir el poder económico que tienen los latinos como consumidores. Gracias a la presión que estos ejercieron a corporaciones afiliadas con Trump, NBC y Macy’s anunciaron que cancelarían millones de dólares en contratos de negocios que tienen con él.

Por supuesto, que igual como hay gente que reconoce el daño que Trump hace con sus palabras, también hay quienes han exhibido su propia falta de cultura. Esto se ha demostrado en ciertos estados,  en los cuales Trump está empatado en segundo lugar para la nominación republicana, según las encuestas políticas.

Éste es un desarrollo desilusionante, pero no inesperado, ya que Estados Unidos sigue lidiando con el problema del racismo que lleva raíces profundas en su historia. Pero en fin, pase lo que pase con la nominación, será improbable que Trump llegue a la presidencia. Los latinos, cada vez más influyentes en las elecciones presidenciales, de seguro saldrán a ejercer la misma presión que han causado que Trump pierda millones en contratos de negocios. Como dijo América Ferrera en el Huffington Post: “Gracias [Trump], por ayudarnos en nuestra labor para motivar el voto latino e introducir nuestro futuro en común. ¡Sigue así!”

*En 2010, los datos del US Census Bureau indicaban que había más de 11.4 millones de ciudadanos de origen mexicano viviendo en el estado de California.

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