Foto tomada durante una de las pasarelas de Alexander Wang  durante un Fashion Week en 2010. Crédito:  georgpetschnigg / Foter / CC BY

Tan sólo fueron tres años en los que el niño prodigio de Ana Wintour estuvo al frente como el primer norteamericano en dirigir la Casa Balenciaga, sin embargo fue grande la expectativa en el mundo de la moda por conocer cual sería su propuesta para Balenciaga, convirtiéndose en el suplente perfecto de Nicolas Ghesquière–quien en su tiempo renunció, según varios rumores–porque el grupo Kering, dueño de esta casa de moda, le limitaba bastante su presupuesto para trabajar. Esta vez, Kering no le renovó su contrato a Wang como director creativo y hasta ahora no ha comentado al respecto.

Wang tomó las riendas a finales del 2012 y el mundo de la moda esperaba con ansías la propuesta que tendría para su primera colección, la cual debutó en otoño-invierno del 2013.

Los retos que Wang tuvo que enfrentar fueron numerosos, y más si consideramos su tendencia a crear piezas sporty, en contraste a los volúmenes con una evidente influencia del diseño clásico español de Balenciaga; pero indudablemente dejó con la boca abierta en aquella primera colección, donde el uso de materiales innovadores con una confección precisa en piezas que cautivaban los sentidos dio inicio a lo que parecía un prometedor matrimonio entre Balenciaga y Wang.

Cristóbal Balenciaga, quien nació en un pueblo costero del País Vasco en  1895 y falleció en 1972 y Alexander Wang, originario de San Francisco y nacido en 1983, tienen en común más de lo que creeríamos. Ambos comenzaron muy jóvenes sus carreras y fueron considerados prodigios de la moda.  Cristóbal, con tan sólo 22 años abrió su primer taller con ayuda de su hermana y Wang, por su parte, a los 21 años creó su marca epónima.  Wang tiene dos marcas, una que lleva su nombre y T by Alexander Wang. Por su parte, Cristóbal en su momento también tuvo una segunda línea de diseño mientras residía en España, la cual se destacaba por ser un poco mas asequible a lo que se acostumbraba en su primer taller.

Wang aportó a Balenciaga un diseño minimalista con líneas simples, retomó lo que Balenciaga hacia en sus comienzos utilizando combinaciones de telas y cortes con un giro contemporáneo que puede ser usado en el día a día sin dejar de lado una paleta de gamas de blanco y negro con toques de color brillante. En Wang para Balenciaga las botas skinny y botines fueron un must; los prints atrevidos y un toque inesperado en cierres o broches llamativos también. En las colecciones de primavera-verano se observaron siluetas con evidente influencia sporty. Además, durante los tres años que Wang estuvo al frente de Balenciaga las ventas de esta firma se incrementaron en un 6.3%, un estimado de 350 millones de euros.

Será un reto para el sucesor de Wang seguir con el legado Balenciaga. Por lo pronto, la curiosidad se apodera del mundo de la moda a la expectativa del próximo desfile–el último de Wang para Balenciaga–el cual se presentará durante la siguiente Semana de la Moda en París, a finales de septiembre.

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Alexander Wang durante la presentación de su colección epónima durante el Mercedes-Benz Fashion Week Primavera-Verano 2015. Foto: FashionStock.com / Shutterstock.com
 

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