Fotografía por Alice Hampson via Unsplash.com

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o… ¿cuándo es momento de dejar ese libro por la paz?

Desde mis inicios como lectora hace muchos ayeres, me repetía a mí misma que era una ofensa… no… un ultraje, el dejar un libro a medio leer. ¿Qué derecho tenía yo de callar de golpe la voz de cualquier personaje?, y además ¿Para qué me ponía la penosa tarea de releer páginas enteras para recordar en qué me había quedado? Así que durante mucho tiempo me obligué a llevar hasta las últimas páginas, todo libro que cayó en mis manos; me tomara el tiempo que me tomara.

¿Cuál fue el problema? Que si comenzaba un volumen muy pesado, aburrido o muy triste, podía pasar meses en las mismas veinte páginas y perder así los avances en mi intento por hacerme de un hábito de la lectura.

¿Te suena familiar?

Todos hemos vivido la crisis del libro incompleto; de la olvidada mesita de noche. La realidad es que con tantas opciones de entretenimiento, la lectura es un hábito difícil de crear, y más difícil de mantener si no se tiene constancia. Pero, cuando el libro en turno no despierta tu interés, esa terquedad puede acabar costándote el no seguir leyendo en lo absoluto.

Por eso me di a la tarea de reunir algunos consejos que he aprendido con los años que puedan ayudarte a identificar si el libro merece el olvido, y si es el caso, cómo puedes elegir una mejor opción de lectura.

1. Identifica lo que te impide seguir leyendo.

Aquí es donde debes aplicar el “no eres tú (libro), soy yo” o el más franco todavía “sí eres tú”.

¿Dejaste de leer por falta de tiempo? “soy yo” ¿El libro te lo regaló alguien, pero no llama la atención la trama? “eres tú” ¿Te consideras de mente dispersa o no te puedes quedar quieta? “soy yo”. 

Una vez que sabes el por qué de tu problema intenta darle la solución adecuada:

2. Dedícale tiempo.

Es muy fácil decir “no me enganchó” cuando inviertes sólo cuarenta segundos a la lectura antes de entrecerrar las hojas y revisar quién te mandó un Whatsapp a las 11 y media de la noche. ¿Cómo sabes que hay futuro con una persona? Le das la oportunidad. ¿Cómo logras un cuerpo escultural? Le dedicas tiempo y energía al ejercicio. ¿Cómo aprendes un nuevo idioma? Lo practicas. Usa esas mismas técnicas para avanzar un libro. Aléjate de pantallas, pon en modo avión tu celular, aíslate de sonidos del exterior… elige la técnica que prefieras para destinarle, al menos, veinte minutos de corrido a leer. Si el libro es para ti, probablemente esos veinte minutos se volverán más sin que te des cuenta.

3. Dale el beneficio de la duda.

Toda historia tiene sus subidas y bajadas, momentos de tensión y otros más ligeros que hacen contrapeso. Mientras que con una película puedes aprovechar estas bajas de ritmo para ir al baño o rellenar las palomitas, con un libro debes permanecer atenta a sus hojas, porque a menos que tus ojos avancen, la historia no lo hará. Así que ante un capítulo lento dale la oportunidad de mejorar unas hojas más adelante. Si de plano pasan tres o cuatro capítulos que sólo te generan bostezos (y no es media noche), o desesperan de sobremanera, considera cambiar de lectura.

4. Imagina, y si no puedes: investiga.

Uno de mis más comunes topes para continuar un libro es que no siento conexión con la historia. Si el libro que tienes en tus manos habla de lugares desconocidos para ti o épocas distantes, busca referencias visuales – como Google Images, fotografías o incluso películas de temas relacionados- que puedan darle un empujón a tu imaginación, y evitar que te sientas entre tinieblas. Si el problema son los personajes, que nada más no logras identificarte con alguno (sobretodo el protagonista) o sentir empatía siquiera, suspende la lectura. Tal vez en otro momento de tu vida puedas llevarte mejor con ellos.

5. Busca libros sobre personas que admiras y sígueles la huella.

Investiga de sus obras preferidas o sus fuentes de inspiración, e incluso de lecturas similares que han hecho otros lectores. Para ello te recomiendo portales como Goodreads o nuestra sección de recomendaciones de libros.

6. No te presiones

La lectura debe ser algo que disfrutes, de lo que aprendas o te entretengas. A menos que tengas que presentar un ensayo sobre lo que lees (en ese caso deja de buscar excusas y ponte a leer) nada te obliga a terminar un libro que no llama tu atención. Si tu problema es la falta de tiempo, busca novellas o libros con tramas menos complejas. Por otro lado, si tienes el tiempo y la disposición, pero aquel volumen lleva más de un mes acumulando polvo, elige otro libro y sigue con tu vida.

¡Queremos saber de ti! Únete a nuestra campaña #PonteElLibro y comparte en tus redes sociales tus más recientes lecturas.

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