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Fotografía por Alejandro Reinosa 

Usted sabe que tiene una crisis pero, ¿La conoce realmente?. He aquí una guía para saber qué hacer en momentos críticos:

1. Clasifique su crisis. Sea hospitalario y aloje a su crisis en todo ese desorden caótico que debe ser usted en este momento. Pregúntese ¿es acaso mi crisis de tipo social? ¿económica? ¿profesional? ¿espiritual? recuerde que es de gran ayuda ponerle nombre. Cuando nombramos nos clarificamos y avanzamos, ¡Combatamos a esa nebulosa salvaje y sedienta que lo está matando lentamente!

2. Medite en un lugar pacífico sobre su crisis (aíslese de ser necesario, deje que el silencio le hable), hágase uno con su crisis, siéntala, usted es la crisis en medida que lo cree fervientemente.

3. Acompañe su crisis ¡Vamos! ya es suficiente con que usted esté solo ¿por qué no asignarle un compañero –o varios- a su crisis? A continuación algunas sugerencias:

Haga una ruta de comida traviesa, es decir, esos alimentos que tanto le provocan pero no se permite comúnmente (le sugerimos tener apoyo de alguien de confianza para atravesar victoriosamente la difícil fase del mal del puerco).

Si desea utilizar esta opción en soledad y su crisis es del tipo ruptura amorosa, le sugerimos revisar algunos títulos cinematográficos: Titanic, Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos, Blue Valentine, 500 días con ella y para volver a construir los castillos en el aire: Diario de una pasión.

En caso de poseer una personalidad más vibrante y contar con automóvil, aproveche esos momentos de embotellamiento como una verdadera oportunidad para la libre expresión de sus pensamientos y sentimientos (puede subir el volumen de su voz, utilizar su cuerpo e inclusive usar lenguaje altisonante; los tímidos pueden mezclarlo con el sonido del claxon).

Visite diplomáticamente una cantina (lleve monedas de $1, $5 o $10 para reproducir algunas canciones del folclor mexicano). El ambiente colorido y jocoso va a limpiar su aura. Nuevamente le hacemos algunas sugerencias, en ésta ocasión algunos títulos musicales: Rata de dos patas (Paquita la del barrio), La media vuelta (José Alfredo Jiménez) y/o pistas del repertorio de Armando Manzanero, Luis Miguel y Juan Gabriel.

Si lo anterior no funciona, siempre puede usar el infalible: hacerse bolita y llorar (no olvide tener cerca suficiente agua por aquello de la deshidratación) mientras hace una serie de repeticiones (a su libre elección) con la siguiente pregunta: ¿por qué? o su variación ¿por qué a mí?

4. Inicie la resolución. Conoce su crisis, sabe cómo se llama, dónde vive, qué come, le permitió instaurarse un tiempo en su vida e incluso le ofreció compañía, ¿ahora qué? ¡muy bien! ahora es tiempo de ser rudos al respecto y hacerse cargo, porque la vida es un ir y venir y usted debe seguir adelante. Antes requerirá recargar energías, apóyese de alguna de las siguientes frases: todo pasa por algo o su variación todo pasa, después de la tormenta viene la calma, voy a estar bien o con más convicción estoy bien (cuidado en caer en la negación con esta última).

5. Resolución.  ¿En serio?   

Nota 1: Éste instructivo no aplica para crisis de salud ni ambientales.

Nota 2: Éste instructivo considera innecesario hacer hincapié en “crisis emocionales” pues es redundante dicha mención.

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