Fotografía de Brandi Korte vía Flickr, bajo licencia de Creative Commons

Las películas tradicionales de Disney sin duda han marcado la infancia de la gran mayoría de nuestras lectoras y lectores. ¿Quién no se sabe de memoria diálogos de Toy Story? ¿O las canciones de Aladdin, La Bella y la Bestia o Hércules?

Atesoramos este tipo de cintas animadas porque nos hablaban de imposibles, de sirenas que desean ser humanos, de gatos que saben de jazz, de mundos de piratas, y nos remontan a aquella época de inocencia, dependencia y protección, lejos de las deudas, las horas productivas o las responsabilidades.

Sin embargo, considero que no todas las películas que parecen infantiles lo son. Y no me refiero a aquellos esfuerzos de algunas productoras en hacer películas animadas repletas de doble sentido (lo cual detesto), sino a aquellas cuyo mensaje real y de fondo, es comprensible para los adultos, mientras que los niños las disfrutan por su colorido, acción o divertidas voces.

Esta lista pretende hablar de aquellas joyas que me han marcado en años recientes. Que tienen un mensaje que invita a la reflexión, al cambio o a simplemente apreciar la capacidad humana de crear belleza y la facilidad de los niños de hacer ver las cosas pequeñas como grandes y memorables.

Aplaudo de pie el trabajo creativo de estas películas que, espero, se vuelvan rápidamente favoritas de varias y varios de ustedes.

Song of The Sea (Irlanda, 2014)

Difícilmente podré describir la emoción que viví mientras veía esta película, la cual me recomendó mi novio hace apenas unas semanas. En una pequeña isla con un faro vive el pequeño Ben con su papá Conor y su mamá Bronagh, quien espera a su segundo hijo. Pero la tragedia hace que, al nacer la pequeña Saoirse, Bronagh desaparezca. Seis años más tarde, Ben vive resentido con su pequeña hermana quien, hasta ese momento, no ha pronunciado palabra alguna. Pero en su sexto cumpleaños, al robar de su hermano una caracola que le dejó su madre, Saoirse encuentra una capa blanca que la convierte en una pequeña foca al entrar en contacto con el mar. De aquí se desarrolla una aventura que marcará el camino y relación entre los dos hermanos. La música (interpretada, aparte, por la brillante Lisa Hannigan), el mensaje y sobretodo la belleza de su animación colocó rápidamente a esta película entre mis favoritas. – Ana Pau

L’homme qui plantait des arbres (Canadá, 1987)

Este cortometraje, habla sobre el encuentro del protagonista con un hombre que se dedica a plantar árboles en un terreno desolado. Su labor, aunque parece una terquedad y pérdida de tiempo, es un profundo ejemplo de los alcances y huella de la paciencia y la entrega. Ésta es una cinta para disfrutar en soledad, ponerse los audífonos o buscarse un lugar silencioso y disfrutar sin interrupciones. Lo pueden encontrar también en Youtube con subtítulos. – Ana Pau.

Ponyo (Japón, 2008)

Ponyo me pareció la versión japonesa de la Sirenita. Entre las más grandes diferencias está que en esta cinta, la pez Ponyo busca ser humana para hacerse amiga de Sosuke, un niño de cinco años que vive en un acantilado cerca de ella. A diferencia de su contraparte occidental, Ponyo centra su mensaje en la amistad y la responsabilidad. – Ana Pau

Cómo entrenar a tu dragón (Estados Unidos, 2010)

Todos hemos sentido y animado la inocencia de un niño. Que ese niño luche contra el sistema de una sociedad que está en un error, no es tan común. En esta película vemos como la búsqueda de Hipo por encontrar aquello en lo que es bueno lo lleva a romper con los parámetros dictados por su padre y aliarse con el peor enemigo, un Dragón, Toothless para los amigos. Lo que es una aventura para los niños, en realidad es un análisis sobre la búsqueda de la unión por un bien mejor.

Wall-E (Estados Unidos, 2008)

Sabes que la ficción ya te alcanzó cuando estás en Disney World contando “Wall-es”: así denominamos en mi familia a aquellas personas que, no por otra cosa más que por su sobrepeso, recorrían el parque en una silla motorizada maniobrada por ellos mismos; en un día contamos 38.  Claro que en la película de Pixar, los Wall-es no son los humanos con movilidad limitada, sino los tiernos robotitos que se quedaron a limpiar nuestra inmundicia, cuando en un futuro (que esperemos aún esté muy lejano, si no es que inexistente) el mundo está tan lleno de basura que se hace completamente inhabitable para plantas, animales…y humanos. Al comienzo del filme, sólo queda un Wall-e: es adorable, inteligente, y se siente sólo entre las ruinas de metal y chatarra. Su ermitaña existencia cambiará para siempre cuando una sofisticada robotina, Eva, es enviada a la tierra a investigar si los humanos–quienes se han refugiado en gigantes naves interestelares–tienen aunque sea una ligera posibilidad de volver a la Tierra, su casa. Una película tan estéticamente hermosa como detonadora de reflexiones escalofriantes. -Pilar

Mi Vecino Totoro (Japón, 1988)

Si hay algo que me gusta del trabajo de Hayao Miyazaki, son sus personajes de niños o niñas pequeños, ya que los eleva a protagonistas sin quitarles la inocencia, las expresiones y actitudes irracionales propios de la edad. En esta película las dos hermanas Satsuki y Mei, se van al campo con su papá mientras su madre se encuentra en el hospital. En la casa a la que llegan, buscan magia que rápidamente se hace visible. Al poco tiempo conocen a Totoro, el espíritu del bosque que les dará, primero una distracción y después un apoyo. – Ana Pau

El viaje de Chihiro (Japón, 2001)

El Torii en el shintoismo es la puerta que divide el mundo cotidiano del mundo de los espíritus, y que, en el ¨Viaje de Chihiro¨ ( Sen to Chihiro no kamikakushi), marca el inicio de la travesía de la protagonista. El viaje no es, sin embargo, en un plano físico pues Kamikakushi significa que la protagonista ha sido “escondida” en el mundo de los dioses, un lugar donde abundan las metáforas y sutiles guiños del director a las costumbres del Japón antiguo, así como la crítica a la sociedad actual que muestran a la protagonista que el camino de regreso, consiste en crecer sin olvidar nuestros orígenes. –Hugo

Persépolis (Francia,2007)

Basada en la novela gráfica homónima de Marjane Satrapi, Persepolis relata la vida de la autora en Irán en de 1970. A través de los ojos de esta niña rebelde, vemos abusos durante el régimen del Sah y posteriormente la Revolución Islámica, que cambio de forma radical al país (los prisioneros políticos, la imposición de la Burqa, etc). – Ana Pau

Intensamente (Estados Unidos, 2015)

Una película animada que demuestra ser un completo tratado psicológico sobre la conducta de una niña y de su sistema familiar. La cabeza de Riley, con sus cinco emociones, causan una empatía difícil de evadir y ponen en gráfico la evolución emocional de cualquier persona que va en progreso de afianzar su personalidad. Cada persona se identificará con alguno de los personajes, reconociendo que la personalidad de cada uno tiende a ser multifacética.-Maca

Comentarios