Irasema durante un ensayo en la Sala Carlos Chávez en 2006 . Foto: Lorena Alcaraz Minor para Irasema Terrazas. 

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Nos da muchísimo gusto darle la bienvenida a nuestra revista a una nueva colaboradora. Liz Espinosa escribe para la revista cultural Alternativas, ha impartido clases en la Universidad de Guanajuato y plasma en su blog personal sus pensares sobre su más grande pasión, la música. A partir de hoy, cada mes Liz  nos dará a conocer  historias de mujeres en el mundo de la música. ¡Bienvenida Liz! El día de hoy su sección arranca con un retrato de la talentosa soprano mexicana Irasema Terrazas.-Pilar  

Irasema Terrazas es una cantante mexicana exitosa e increíblemente versátil. Ha interpretado todos los géneros dramáticos musicales: desde óperas barrocas hasta contemporáneas, oratorio, zarzuela y opereta. Ha participado en grandes producciones teatrales como El Fantasma de la Ópera, donde su interpretación de Christine Daaé le valió el premio a la mejor protagonista que otorga la Asociación de Periodistas Teatrales. Ha doblado voces en películas ultra taquilleras producidas por Walt Disney: Enredados, Mulan II, Lilo y Stich, entre otras. También ha interpretado canciones artísticas (Lied) y música de cámara y sinfónica con los mejores ensambles y orquestas del país.

Es especialista en interpretación de música barroca y francamente no canta nada mal las rancheras, cosa que no siempre logran los cantantes académicos porque a veces el “Me cansé de rogarle…” les sale como aria de Verdi. Comparte su experiencia realizando labores docentes como profesora de asignatura en la Escuela Nacional de Música de la UNAM y en el Conservatorio Nacional de Música. Su currículum es impresionante y su capacidad interpretativa también. Por si esto fuera poco combina su vida profesional con la crianza de un hijo y el cultivo de una pareja. ¿Cómo puede una cantante abarcar tantos géneros y estilos musicales con tanta gracia? y ¿Cómo equilibra la vida personal con su potente carrera en el día a día? En la siguiente entrevista saciará nuestra curiosidad.

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Irasema durante una presentación de El Sello Escarlata de Frank Wildhorn en el Teatro Interlomas en 2014. Foto: Alan Hernández para Irasema Terrazas.

Liz: Cada uno de los géneros y estilos que has cantado, Irasema, tiene particularidades interpretativas y retos técnicos muy diferentes ¿Cómo te enfrentas a estos retos?

Irasema: La versatilidad es algo que busqué conscientemente, pero también la vida me fue poniendo esas oportunidades en forma de audiciones o de invitaciones a un trabajo en concreto. Dentro de ello, tengo que estar constantemente atenta a la técnica vocal que he estudiado desde que me inicié en el canto, que es la clásica, debido a que es en la que mi voz se siente libre y bien conducida.

En mis incursiones en el terreno del musical de Broadway o del doblaje de Disney tengo que estar atenta a que -dentro de su propio estilo- también sea una escritura musical que acepte mi tipo de voz y mi emisión clásica. No trato de cambiar el estilo inherente a estos géneros pero digamos que les pongo mi estilo personal, un poco mezclado hacia lo clásico. Tampoco me aventuro en estilos que sé que no haría yo bien o que podrían en riesgo aspectos técnicos que considero importantes; para todos los estilos vocales hay cantantes especializados y hay mucha gente estupenda por lo que hace con su voz y que se educan a eso desde el comienzo.

Te diré, eso sí, que en mi caso aceptar estos proyectos diversos me ha hecho ser dúctil tanto vocalmente como en posturas artísticas; trato de tener adaptabilidad, aprendizaje y respeto al abordar todos los estilos y alimentar el trabajo con la interacción con los demás cantantes y/o actores de un proyecto dado. En los inicios de mi carrera no estaba exenta del miedo de abordar cosas nuevas, el criterio para saber en cuales adentrarme fue dándose con los años. En la música barroca me inicié desde niña y luego cumplí sueños personales con un posgrado especializado -en Suiza- esa época del arte está muy cerca de mi amor por la música y del porqué comencé a estudiarla.

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Irasema en Séneca o Todo nos es ajeno, de Marcela Rodríguez en la Sala Miguel Covarrubias en 2012. Foto: Lorena Alcaraz Minor para Irasema Terrazas

En términos generales, una vez aceptado o escogido el proyecto y convencida que puedo aportar algo a la obra y de que tengo interés artístico por ella, leo el texto/argumento. En mi propio camino me he dado cuenta de que mi proceso personal me dicta familiarizarme con el personaje y eso me facilita el trabajo meramente musical, proceso casi contrario a lo que se aprende en las escuelas de música. Ahora bien, una vez ya en el estudio de la música, cada estilo tiene sus propias dificultades, soy muy meticulosa pues tuve una formación musical exigente y con un enfoque de respeto por cada creación musical, y soy incisiva en las precisiones de solfeo.

Disfruto mucho esa etapa y cuando me toca descifrar música con dificultades técnicas en su composición se vuelve un reto personal y lo disfruto aún más. Lo mismo que amalgamar con otros instrumentos en la música de cámara. Vaya, pues suena a cliché pero verdaderamente disfruto hacer toda la música y trato de no mermarme con las dificultades que tiene cada estilo. Una vez que está listo todo el proceso de estructura, viene el hacerlo una y otra vez hasta hacerlo natural. De cierta manera, se trata de quitar los andamios que anteriormente se pusieron para sentir la obra en piel propia o para –como decimos en el canto- ponerla en gola y sentirla cómoda

Liz: El imaginario popular sobre el quehacer de una diva y el trabajo que realiza en la vida cotidiana pueden ser muy distantes. ¿Cómo es el proceso desde que te proponen un proyecto y éste llega a ser una realidad que puede escuchar el público?

Irasema: Combino tareas de mamá y tareas de músico. Mi rutina empieza temprano por la mañana y sigue, según el día de la semana, con docencia o con una larga sesión de estudio en casa. Si es esto último, estudio texto, música y canto muchísimas veces en casa antes del primer ensayo en conjunto para el proyecto. Para eso, descifro música en el piano o voy con algún pianista a sesiones de coaching; vocalizo, estudio pasajes una y otra vez. Si estoy en el proceso de memorización mi casa se vuelve un marco bastante simpático conmigo hablando o cantando sola frases aisladas. Por lo demás, es una vida ordinaria en todos los sentidos sólo que rodeada de música.

Liz: ¿Qué recursos has desarrollado, como ser humano, para compaginar tu vida profesional con tu vida personal?

Irasema: ¡Agradezco esta pregunta! Yo creo que hay muchos caminos, pues cada quien tiene sus rutinas, sus complicaciones y dentro de ello, sus aciertos y sus errores. Vamos todos probando qué nos funciona. Por mi parte, mi pareja tiene una profesión artística también y eso nos ha dado mutuo entendimiento, incluso hemos estado juntos en proyectos; no es la única fórmula posible (creo que cada pareja tiene que hacer su propia fórmula) pero en nuestro caso, ha sido un elemento más de coincidencia en la vida.

Por otro lado, también creo la profesión me ha ayudado a estar cerca de nuestro hijo, el cual llevaba a cada ensayo, representación y viaje hasta que cumplió cuatro años y hoy día (aún es pequeño) nos sigue acompañando constantemente a ambos en tiempos de trabajo. Yo digo que me dedico a dos profesiones de tiempo completo, ser madre y ser músico. La primera, por cierto es la más difícil –por mucho- y tiene prioridad. Muchas veces, mis tiempos personales y profesionales están mezclados.

Estudio mi repertorio en casa, doy clases en casa, a veces, tengo ensayos con otros músicos en casa y todas estas actividades están permeadas por la presencia de mi hijo. Digamos que mi estudio en algunas ocasiones, se divide entre contar cuentos, facilitar colores o imágenes, etc. y concentración para descifrar música, leer libretos o memorizar roles; todo lo anterior, al mismo tiempo. Seamos francos, uno cree que todo el tiempo será una combinación de itinerario exacto pero en los hechos, se adapta uno a las necesidades del momento. Eso ha sido una enseñanza para mí en la vida.

Si pensara que tengo que amanecer con la voz “arriba”, el menú infantil llamativo y nutritivo, el plan de ejercicio en la caminadora, la plática conyugal perfecta y la música ya resuelta, me volvería loca. Adaptabilidad y tolerancia, y dentro de ello, no perder las metas claras dentro de la crianza, que hay tantas. Los amigos que tengo se cuentan con los dedos de las manos y son comprensivos, y confiables. Han estado en mi vida desde antes de ser madre y ahora entienden que uno maneja tiempos distintos. Con mi marido buscamos el coincidir, no importa si son cinco minutos o cinco horas, tenemos jornadas irregulares que a veces son de lunes a domingo así que nos adaptamos como mejor podemos. En mi trabajo, trato de llegar lo más preparada en mi estudio que pueda, porque sé que eso me da seguridad. Pero en fin que no busco ser la pareja, madre o cantante o amiga perfecta, eso nunca, ya no; sólo una que “está” y que disfruta su rol.

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Irasema en Knoxville, Summer of 1915 en el Palacio de las Bellas Artes en 2012. Foto: Lorena Alcaraz para Irasema Terrazas

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