Requiem a la vida corporativa

Marifer de la Borbolla admite que le da un poco de envidia cuando ve a conocidas atrapadas en la adrenalina de un estilo de vida corporativo. Y lo tuvo; los viajes, las comidas en restaurantes elegantes, los viajes de ‘voy y vengo’ con un maletín diminuto, las juntas con cabezas de compañías ‘picudas’ (como ella dice). Lo tuvo cuando trabajaba como asociada en una consultora de negocios y simplemente no fue suficiente.

Resultó que para Marifer, quien acaba de cumplir dos años con su empresa de artículos personalizados para eventos, Bazarika, esa imagen idílica a lo ‘Sex and the City’ de una mujer exitosa no pasaba de eso: un anhelo vacío. “Te gusta pensar en la idea, pero ya vivirla dices, ‘ugh, no’ ” exclama y ríe, “Para empezar, qué flojera andar todo el día en tacones…bueno, yo no puedo”.

“Era un muy buen empleo,” nos cuenta, “me iba bien, tenía potencial, pero no me llenaba”.

¿Quién iba a pensar que esta contadora de profesión con toda una trayectoria por delante iba a dejar un sueldo seguro y unas prestaciones envidiables para cambiar estas comodidades por brillantina, papel de china, tijeras, interminables scrolls por tableros de Pinterest, dedos cubiertos de pegamento y la incertidumbre de emprender un negocio de cero?

“Siempre he sido de hacer mis cosas, no me gusta trabajar para perseguir los sueños de los demás, sino los míos”.

Platicas con Marifer y se hace evidente que es una mujer de ideas claras. De planes y sistemas (por ejemplo, alimenta con contenido las redes sociales de Bazarika con una constancia casi religiosa). Una mujer que prevé y planifica.

Una contadora hecha y derecha, que opera con el hemisferio izquierdo. Pero a lado de esta Marifer también creció su contraparte soñadora, creativa, y enamorada de los colores. Cuenta que sus apuntes siempre estuvieron engalanados con plumones de colores y decoración. Al final, la Marifer creativa llamó la atención de la calculadora y le mostró algo que ambas querían: “Siempre he sido de hacer mis cosas, no me gusta trabajar para perseguir los sueños de los demás, sino los míos” relata.

Se dio cuenta que lo que realmente quería no era un ascenso a la cima corporativa por medio de reportes, hojas de cálculo, proyecciones y minutas: lo que realmente quería era poder tener un negocio donde pudiera, primero, hacer lo que le gusta, y segundo, manejar sus tiempos, incluso con miras a luego tener una familia.

Después de su momento eureka, decidió que la transición no iba a ser abrupta o incierta. Durante el año que le siguió a su revelación, dedicó sus días a su trabajo en el despacho y sus noches a lanzar su marca, aclientarse, y poner a prueba su sueño. “Ése año a mí me sirvió para consolidar esas dos cosas; para decidir si esto era lo que me gustaba y disfrutaba, y para ver que sí iba a ser negocio. Que no me estaba arriesgando ciegamente, sino que lo probé y fue un año muy difícil. Agradezco haber tenido un trabajo y al mismo tiempo [Bazarika]”. Marifer se queda callada, probablemente rememorando sus largas horas de desvelo y agrega: “La verdad, qué infierno estar haciendo lo que no te gusta, por el dinero, la seguridad”.

Entrevista a Marifer de la Borbolla, CEO de Bazarika por Ezbaide Escoto-6580

Brillantina en una oficina de contadores

Le pasará a más de alguna persona con un proyecto ‘emprendedor’: llevas innumerables horas dedicadas a éste y no te queda claro en qué momento es tiempo de dejar lo que tienes, soltar amarras, y zarpar con tu idea hacia adelante. Pero para Marifer fue muy claro: el día que le comisionaron decorar la cantina Reyes en Zapopan para una fiesta de Tequila Tradicional, quedó más claro que el agua el ‘this is it’.  Marifer aún trabajaba en el despacho. Un puñado de amigas subcontratadas para la ocasión se encargaron de sacar en pocos días once elaboradas piñatas, metros y metros de motitas doradas y todo lo que se necesitaba para engalanar un evento de dicha magnitud.

“Cada segundo que no estaba en la oficina hacía piñatas […] llegó un punto que me llevaba a la oficina cosas para hacer allá. Hacía rapidísimo mi trabajo … y de repente yo con resistol en las manos y brillantina, y en una oficina de contadores, ¡Imagínense!”

Marifer nos muestra fotos del evento y le preguntamos qué pasó con todas esas cosas hermosas que realizó. Ezbaide le pregunta si las recuperó, y Marifer suelta un ¡No! seguido de una carcajada, “al final quedamos tan hartas de hacer piñatas que lo único que queríamos era dejar de verlas” recuerda.  Además, agrega, su arte es efímero. Es raro que las decoraciones que realiza no se dañen por el clima y otros factores. Eso sí, si sus clientes lo desean, el equipo Bazarika puede pasar por los agonizantes globos y guirnaldas para llevarlas a reciclar sin costo adicional alguno.

Lo bueno que compartes se regresa de alguna u otra manera

Marifer entiende el poder de la colaboración en el mundo creativo. “Lo que me ha servido [durante el tiempo que llevo con Bazarika] es aliarme con reposteras y floristas y trabajar juntas en eventos”.

Afirma que le gusta trabajar con mujeres que, como ella, están empezando, porque así crecen juntas y además forma redes de colaboración y relaciones estrechas, que le permiten ofrecer a sus clientes más allá de lo que ella puede ofrecer. Las llama “relaciones de solidaridad”.

“Crear e impulsar negocios de la gente de aquí, eso es clave para crecer todos juntos”.

“Lo veo como ganar-ganar y ayudar. Todo lo bueno que compartes se te regresa de una u otra manera”. Además, Marifer no puede dejar de ver sus redes de colaboración desde una perspectiva económica, “se me hace que eso ayuda muchísimo a la economía local, a la sociedad. Crear e impulsar negocios de la gente de aquí,  eso es clave para crecer todos juntos” asegura. Además, su noción de relaciones de solidaridad no se limita únicamente a los negocios tapatíos, recientemente la buscaron de una empresa de Inglaterra para pedirle su opinión sobre el negocio de los globos.

‘Ese globo eres tú’

“Realmente disfruto lo que estoy haciendo y me he hecho súper workaholic porque lo disfruto. Si es domingo y tengo que trabajar– a veces estoy muy cansada–y de todos modos me voy a taller porque de verdad quiero hacerlo” afirma Marifer.

Sus globos con mechitas, los cuales ha bautizado con nombres como ‘Momo’ o ‘Adrián’ (a partir del nombre del primer cliente que recibió un globo que simulara uno aerostático), así como sus tiras de tassel realizadas meticulosamente, o incluso sus ‘toppers’ para cupcakes reflejan, de alguna manera u otra, la esencia de quien es Marifer . “Ese globo eres tú”, le dijo una vez una conocida.

Una persona que –además de afirmar que su perfeccionismo se refleja en sus entregas– le apasiona crear momentos de alegría y celebración para otros.

Alguien que disfruta cada día de diseñar para sus clientes una fiesta boutique.

Entrevista a Marifer de la Borbolla, CEO de Bazarika por Ezbaide Escoto-6594

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Entrevista: Ezbaide G. Escoto

Texto: Pilar Gómez

Fotografías: Ana Pau de la Borbolla

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