Trekking en los Andes por el  Valle del Maipo. Fotos: Jacobo Casado
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Parte 1

Hubo una época en la que fui explorador, una época en la que no sabía donde iba a estar mañana ni siquiera donde iba a dormir esa misma noche. No existía la prisa, pero si la risa ingenua de los niños de algún poblado andino. La brisa fresca de las montañas acariciaba mis mejillas y mis mañanas se despertaban con aguas cristalinas de una playa desierta. Fue la época del descubrimiento, de la emoción a cada instante, en cada esquina. Reconozco que lloré en alguna ocasión al contemplar paisajes irreales. También fue época de romper barreras mentales, de definir nuevos retos y límites personales. Fue la época de mi Yo en su estado más puro; fue la época de la libertad.

Esta es la historia de un chaval que tuvo que emigrar a Sudamérica y que nunca volvió a ser el mismo. Es una historia que se escribe en 2012, y aunque comienza mucho antes, es la decisión del 29 de julio de ese mismo año la que me lleva a la mayor aventura de mi vida…

Una aventura que hoy comparto con vosotros y que nos llevará desde Santiago de Chile hasta Guadalajara  cruzando once fronteras y recorriendo 14.000 kilómetros.

Cada martes descubriremos la infinita Latinoamérica, los rincones que me hicieron vibrar, las gentes que conocí, los paisajes de los que me enamoré, la gastronomía y la visión particular de cada uno de los países que crucé e intenté entender y saborear.

Damos comienzo así a la primera entrega del viaje que me cambió la forma de ver y entender el mundo. 

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La prueba

Hace diez meses tomé la decisión de salir en busca de una oportunidad. Quería conseguir lo que España no me ofrecía, un trabajo; un trabajo de piloto. Aquello por lo que siempre había luchado, eran esas ganas de volar lo que me impulsó a dejarlo todo y perseguir mi sueño.

Decidí hacer la maleta, despedirme de los míos, que son muchos, y venirme a Chile porque su línea aérea de bandera estaba en expansión y decidí probar suerte. Creí que sería más fácil. Llegué el 26 de Septiembre de 2011.

Conseguí tras mucho esfuerzo y paciencia que me convocasen a la convocatoria de pilotos chilenos (no estaban contratando extranjeros). Lo hice lo mejor que pude y dejé una buena impresión, pero no fui seleccionado. Intenté trabajar de otras cosas pero mi condición de inmigrante no me favorecía, hice lo indecible para subirme a un avión pero no hubo manera…no de momento.

Siempre pensé que la prueba iba a ser esa en la que evaluasen mi perfil y mis capacidades como piloto, pero nada más recibir la noticia de que no había sido seleccionado tras el sacrificio personal que había supuesto, la ilusión, la concentración, la disciplina y las ganas que había invertido en tal proyecto y todos los obstáculos que había tenido que sortear, por ser extranjero, para llegar a mi objetivo me di cuenta que la prueba que se me había puesto era otra.

La prueba consistía en encajar el golpe, aprender de ello y construir con lo que tenía, con lo que era y con el lugar donde me encontraba algo que me hiciera feliz de nuevo para seguir adelante. Y así lo hice. Buceé hacía adentro y decidí que era mi momento de explorar; porque viajar cura el alma, abre mentes y hace que te sientas vivo.

Aquí empieza el viaje; mi viaje de renovación. Abróchense los cinturones, vamos a despegar.

Recuerdos de Chile

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Surfeando en Puertecillo, en 2012

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Descansando en Puertecillo.

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En Valparaíso. 

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 Ascenso al Manquehue- Fotografía tomada antes de emprender el viaje hacia el Norte.

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Vista de Santiago desde el Cerro de San Cristobal.

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Lee el siguiente capítulo:

Norte de Chile y Antofagasta

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“Hemos cruzado el llamado Norte Chico acompañados por una gran luna llena que permitía disfrutar del paisaje, cruzando bastas llanuras y acantilados que acababan en una costa rocosa y azotada violentamente por el Pacífico…”

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Un viaje inesperado para reinventarse. 14 mil kilómetros. 11 países. Una meta. Dos amigos. Mi viaje comenzó mucho antes, cuando llegué a Chile en busca de trabajo como piloto, lo cual no resultó y desembocó en la experiencia más importante de mi vida. Vine para cumplir un sueño, acabaré cumpliendo otro.

Todos los martes en www.oddcatrina.com

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