Fiesta clandestina en el desierto de Atacama, en Solcor. Foto: Jacobo Casado
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Parte 3

Conforme vamos alejándonos de Antofagasta en el coche de Gonzalo y vamos adentrándonos en el desierto, mi corazón se empieza a acelerar al pensar que tenemos que arreglárnoslas para llegar a San Pedro, son las tres de la tarde, anochece a las seis, y estamos en el desierto más árido del mundo, alejados de cualquier población.

Hacer auto-stop es algo que siempre he querido hacer pero nunca he intentado. Hoy será mi primer día y la sensación es increíble. Al despedirnos de Gonza lo hacemos con un nudo en la garganta ya que hemos hecho bastante amistad estos meses viviendo juntos en Santiago.

Al empezar a andar me doy cuenta que voy muy cargado y espero que alguien nos recoja rápido, porque además queremos llegar a San Pedro por la noche para la fiesta.

Roberto es el primer conductor que se para -grandote, moreno de tez y calvo- y nos dice que nos puede llevar hasta Baquedano, no es muy lejos, pero mejor eso que nada. Roberto era conductor de TUR BUS, una de las compañías de buses del país, pero se montó una empresa de transporte para trabajadores de las minas. Tiene mujer, hijos y hasta nietos.

Al llegar a Baquedano, un poblado de una calle con ajetreo de camiones mineros, Roberto se despide de nosotros. Aquí es donde volvemos a hacer auto-stop. No pasan ni diez minutos y Javier nos recoge en su pick-up de una empresa minera para llevarnos a Calama. Javier es laboratorista del suelo (es decir que estudia el suelo para hacer los caminos que llevan a las minas). Tiene 26 años, es de Concepción y tiene “polola” (novia) y un hijo de 7 años. En el fondo nos envidia cuando le contamos nuestro plan de cruzar Latinoamerica con poco más que una mochila y un puñado de ilusión.

El desierto se extiende delante de nosotros, infinito, sólo una línea recta de asfalto rompe con la monotonía del paisaje, monotonía enigmática eso sí, sobretodo cuando el sol comienza a bajar. Al llegar a Calama se dibujan en el horizonte volcanes enormes con sus cumbres nevadas; ciertamente es una vista que impresiona. En Calama decidimos, por la hora, coger el bus a San Pedro. Una hora de camino y ya estamos en el pueblito hippie. Instalamos nuestra tienda de campaña en el camping Los Perales, donde Ricardo muy hábil regatea el precio dejándolo en 3,000 pesos la noche (unos 4.5€).

Cenamos y abrimos la botella de tequila que nos regaló Gonzalo el mexicano, no el de Antofa. Hace una noche clara con estrellas y una gran luna que lo ilumina todo. Nos enteramos de una fiesta clandestina en un casa en medio del desierto, a la cual parece que va a ir todo el mundo. Para llegar nos subimos a la parte de atrás de una camioneta con otros ocho chicos, franceses y chilenos. La camioneta avanza en la noche por caminos del desierto, los enormes volcanes se ven a mano izquierda, con su nieve resaltando en lo alto, realmente me doy cuenta de lo afortunado que soy al poder estar aquí.

La fiesta es en un lugar que parece mezcla entre una casa de adobe y una cabaña. Ricardo y yo decidimos probar suerte y hacer un comando a lo 007 para entrar gratis. Lo conseguimos. En el interior hay un patio con una hoguera y gente alrededor charlando, bebiendo y comiendo marshmallows. Hay un DJ amenizando la noche. Hablamos con un marino y su novia, y acabamos la noche con unas chicas chilenas muy simpáticas, que terminan llamándome Ricky Martín por culpa de Ricardo… pero ya se la devolveré.

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Norte de Chile y Antofagasta

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Atardece en el Valle de la Luna

IMG_2778   Tras sentir la libertad bajo los pies, oyendo esa música inspiradora, admirando la belleza de la Pachamama, observamos como el paisaje va cambiando de color conforme baja el sol, de los naranjas, a los rosas y después a los morados…me emociono. banner2-postales

Un viaje inesperado para reinventarse. 14 mil kilómetros. 11 países. Una meta. Dos amigos. Mi viaje comenzó mucho antes, cuando llegué a Chile en busca de trabajo como piloto, lo cual no resultó y desembocó en la experiencia más importante de mi vida. Vine para cumplir un sueño, acabaré cumpliendo otro.

Todos los martes en www.oddcatrina.com

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