Fotos cortesía de Iracema de Andrade

banner-femina-sonora

Los mejores guías son los apasionados, los que se fascinan tan intensamente ante un fenómeno que a través del tiempo se vuelven expertos en él. Ese es el caso de Iracema de Andrade, ejecutante que produce extraordinarias sutilezas con su violoncello.

Se formó en su natal Brasil, hizo una maestría en la Thames Valley University de Inglaterra y fue doctorada con mención honorífica por la UNAM. Reside en México desde donde tiene actividad docente, publica artículos y da conciertos; ha sido invitada como conferencista especializada en el repertorio contemporáneo de música electroacústica para cello a la Electroacoustic Music Studies Internacional Conference y a la Université Paris-Sorbonne.

En 2 de las 3 preguntas que componen esta entrevista nos guía por las obras y los compositores más interesantes que desde su perspectiva hay para su instrumento. En la última pregunta comparte con los lectores de Odd Catrina cómo compagina su intensa vida profesional con las demandas de la esfera personal.

1.¿Cuáles son las piezas contemporáneas para cello más interesantes con las que te has topado en los últimos tiempos? 

Desde niña, más que amante de melodías y acordes, crecí profundamente fascinada por los sonidos. Los sonidos como entidades en sí mismas. Observaba con curiosidad las peculiaridades y topografías que se me revelaban a través de sus transformaciones: ataque, sustentación y decaimiento… como burbujas de jabón que nacen de un soplo y se desvanecen en la nada… En mis años de formación, encontrarme con obras que privilegiaban las sonoridades alternativas del cello fue, y continúa siendo, un gran incentivo hacia mi búsqueda de ese universo paralelo que habita en mi instrumento. A partir de la segunda mitad de siglo XX, varios compositores se han dado a la tarea de explorar el mundo sonoro no convencional del cello a través del uso de técnicas extendidas en la ejecución instrumental. Una de las obras que más me atraen es Pression (1969–70, revisada en 2010) de Helmut Lachenmann (Alemania, 1935). En esta obra el compositor demanda un alto grado de virtuosismo del intérprete, exige un nivel puntual de precisión en la ejecución de sonidos/ruidos específicos en diferentes partes del instrumento, con intensidades, duraciones y colores meticulosamente detallados en la partitura. El resultado sonoro es lo que el propio Lachenmann llamaría “música concreta instrumental”. ¡Un verdadero deleite para mis oídos!

2. ¿Qué compositores contemporáneos te parecen más creativos en sus obras para cello solo o electroacústico? 

Soy fan de Luciano Berio (Italia, 1925-2003), uno de los compositores más representativos de la vanguardia musical europea, quien ha escrito una serie de 14 obras para diferentes instrumentos solistas, en las que explora los límites técnicos e interpretativos de cada uno de ellos. Y es justo la Sequenza XIV (2002), una de sus últimas composiciones, la dedicada al cello. Aquí, Berio se inspira en la música tradicional de Sri Lanka, utilizando sonidos percutidos con la mano derecha sobre la tapa superior del cello, mientras la mano izquierda acciona las cuerdas del instrumento. Este recurso es alternado con momentos de carácter lírico, tocados de manera convencional, pero que también exploran sonoridades extremas del cello. También me encanta toda la producción de Jonathan Harvey (Inglaterra, 1939-2012). Harvey era cellista y compuso obras para cello solo, así como acompañado de electroacústica. En Advaya (1994), por ejemplo, explora la transcendencia del concepto de dualidad en términos budistas, a través del empleo de sonidos ejecutados en vivo por el cellista y sonidos del instrumento grabados y transformados electrónicamente en tiempo real. Advaya crea un dúo virtual entre el cello acústico en el escenario y el cello electroacústico proyectado por las bocinas, articulando vívidamente la ilusión de una dualidad inaccesible. Es una de las obras más bellas escrita en los años 90’s para mi instrumento.

3. ¿Qué recursos has desarrollado, como ser humano, para compaginar tu vida profesional con tu vida personal? 

Pienso que no siempre es fácil armonizar las demandas profesionales con la vida en pareja, la maternidad y la administración del hogar. Encontrar el espacio para actualizarse, ejercer la creatividad, estudiar, practicar el instrumento e incluso ejercer el ocio, pareciera ser casi imposible en un mundo cada vez más vertiginoso y escaso de tiempo. A pesar de ello, considero que he podido lograr muchos de mis objetivos profesionales sin tener que sacrificar mis relaciones interpersonales, de pareja y a la familia. Una de las bondades de la vida del artista es que a menudo podemos decidir sobre nuestro propio tiempo, moldearlo de acuerdo a las exigencias de los diferentes procesos creativos en que nos vemos involucrados. Aunado a esto está el ejercicio de una disciplina que requiere de una búsqueda constante de la perfección, lo que me permite explotar al máximo cada experiencia, siempre en la búsqueda de superarme como músico y como individuo. Pero principalmente he aprendido a aceptar cada momento tal y como es, encontrando la belleza de cada instante, aún cuando los resultados no corresponden necesariamente a mis expectativas. Finalmente creo que lo que importa es el proceso personal, la transformación de la vida misma, en donde el arte es solo una pequeña faceta de algo mucho más transcendente.

***

Conoce más sobre Iracema en 

www.iracemadeandrade.com

iracema-1

————-

¿Qué tal te pareció esta entrevista? No olvides dejar tus comentarios en la sección de abajo.

————

Comentarios