Foto: Danielle Pereira utilizada bajo una licencia de Atribución de Creative Commons

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Dicen que hasta las herraduras de los caballos eran de plata en la época del auge de la ciudad de Potosí.

En 1658, para la celebración del Corpus Christi, las calles de la ciudad fueron desempedradas y totalmente cubiertas con barras de plata. En Potosí la plata levantó templos y palacios, monasterios y garitos, ofreció motivo a la tragedia y a la fiesta, derramó la sangre indígena y esclava africana, y también el vino, encendió la codicia y desató el despilfarro y la aventura.

“Vale un Potosí”- dijo Don Quijote de la Mancha…

Manantial de la plata de América. Era una de las ciudades más grandes y más ricas del mundo, superando a Londres y París, pero paseando por sus calles sólo quedan sus patios andaluces, sus artesonados y sus joyas arquitectónicas al más puro estilo toledano o segoviano… su gente lucha por subsistir en la que para mí fue la puta del reino que cuando se hizo fea por la escasez de su plata, cuando ya no daba lo que querían…la dejaron tirada y vejada. Aún así Potosí, se levanta cada mañana y se maquilla con su pueblo indígena y mestizo que da vida a una ciudad que, aunque olvidada sigue siendo rica en belleza.

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Lee el capítulo anterior:

El Altiplano Boliviano y el Salar de Uyuni

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La ruta acaba en el Salar de Uyuni, el salar más grande del mundo con sus 12000km2 de desierto salino, creado, según la leyenda indígena a partir de las lágrimas del volcán Tunupa al sorprender a su marido, la montaña Cusco con otra…

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No te pierdas el siguiente capítulo:

Ser minero en Cerro Rico

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Hoy Ricardo y yo vamos a formar parte de la comitiva de los quince mil mineros que trabajan a destajo en estas explotaciones buscando los restos que dejaron los conquistadores.  Antes de partir hacia la mina, nos dejan un pantalón y una chaqueta, el casco con la luz y unas botas de minero.

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Un viaje inesperado para reinventarse. 14 mil kilómetros. 11 países. Una meta. Dos amigos. Mi viaje comenzó mucho antes, cuando llegué a Chile en busca de trabajo como piloto, lo cual no resultó y desembocó en la experiencia más importante de mi vida. Vine para cumplir un sueño, acabaré cumpliendo otro.
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