Deogarh me marcó.

Los que han visto la película El Exótico Hotel Marigold (2012, John Madden) podrán darse una idea de mi experiencia en esta “ciudad”. Llegar aquí fue como recorrer India por dentro de sus venas. Una localidad que ni los mismos indios pueden localizar en el mapa, el hotel que prometía ser un palacio, el tour que pretendía ser un safari nos terminaron conquistando por su auténtica simplicidad.

Al principio resultó decepcionante ver que el Palacio del Marajá, donde nos hospedaríamos, era un hotel viejo y con un personal de servicio que no espavilaba. Nada como los increíbles hoteles de Agra, Delhi o el barco casa. El Jeep Safari era una vuelta por el mercado del pueblo. ¿Cómo? ¿Safari para ver personas? El Jeep ni siquiera era Jeep, era un Toyota de los 40’s. Pero toda la gente nos saludaba en la calle, como si nos conociéramos. El guía nos explicó: el pueblo es tan pequeño y está tan aislado que las personas no entienden lo que es un hotel. Como ustedes se hospedan en el palacio del marajá, ¡Son invitados del marajá! y como tal hay que tratarlos.

Las fotos que hice con más cariño fueron en Deogarh. Las personas sonreían desinteresadamente y nos invitaban con su mirada a participar en su día. Consideraban nuestras fotos un privilegio y por eso son las únicas que tomé sin zoom; sin necesidad de esconderme.

Y al final… no hubo final. Estoy segura de que regresaré, y será sólo para pasar una semana en el Exótico hotel Marigold, al fabuloso hotel Deogarh Mahal.

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El turbante Rajastaní
india india Las mujeres en las zonas rurales son el pilar más fuerte de las familias. Normalmente son las encargadas de trabajar el campo y de criar a los hijos.

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