A mediados del siglo XIV un alemán llamado Matthäus Schwarz asumió los ideales humanistas del Renacimiento y creó el que hasta ahora ha sido registrado como el primer libro de moda llamado Trachtenbuch, traducido literalmente como “Libro de Ropas”.

Entre tantas curiosidades lo que más llama la atención de este documento, es que el creador del mismo no se dedicaba a las artes ni mucho menos a la moda: Matthäus Schwarz era jefe de contabilidad de los Fugger, una de las familias de banqueros y comerciantes más acaudaladas Europa del Norte. Gracias a ello pudo codearse con los aristócratas y comerciantes más importantes de aquella época. Matthäus se distinguía por su buen gusto y tendencia artística, y aprovechando las conexiones que su oficio le brindaba, logró conseguir todo tipo de telas exóticas de Asia para la elaboración de su vestimenta.

En esta especie de manuscrito ilustrado Schwarz se encargó de relatar y retratar su forma de vestir a lo largo de su vida, haciendo una retrospectiva personal desde su juventud hasta su vejez.

En él colocó pinturas plasmando sus mejores ajuares, desde los casuales hasta sus trajes más lujosos y extravagantes confeccionados a gusto personal. Este registro comenzó en el año de 1520, cuando tenía 23 años, pero la obsesión por plasmar sus conjuntos lo llevó a documentarse por un periodo de cuarenta años– ésto es de 1520 a 1560– con más de 130 ilustraciones hechas en acuarela. Cada página contiene una leyenda en la parte superior describiendo el ajuar plasmado y explicando el motivo por el cual lo eligió para ese día en específico. Es curioso además cómo cada pose y escenario son diferentes, influidos también por la vestimenta del fashionista, algo así como un streetstyle del Renacimiento.

Dicho registro terminó a los 63 años de edad. Fue entonces cuando pidió que todas estas hojas fueran encuadernadas para crear su propio libro de ropa, seguramente para admirar todas las bellezas que había usado a lo largo de su vida.

Usaba los atuendos por razones sociales y políticas. En una ocasión lució un especial atuendo rojo consistía de un traje de tres piezas; un jubón de mangas largas y abullonadas, un gregüesco hasta las rodillas y una fina capa larga a la altura de la cadera con sus respectivos accesorios, con su valiente espada y un elegante sombrero colocado ligeramente de lado para completar el ajuar. Éste fue elaborado para el retorno del emperador Carlos V del Imperio Romano Germánico tras de su ausencia de nueve años, durante la cual muchas partes del imperio se habían vuelto protestantes.

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Schwarz eligió aquellos colores pues eran asociados con la felicidad y su objetivo era demostrar lealtad al catolicismo y al emperador.  Gracias a ello le dieron un título nobiliario en 1541, lo que representó un enorme salto en su estatus social.

El fashionista del cinquecento no repitió ningún ajuar, cosa que debió representar todo un reto en aquel tiempo donde la libertad al vestir se veía limitada, ya que el uso de joyas y colores llamativos era exclusivo de quienes podían pagarlo.

Durante cuatro décadas su estilo fue evolucionando, cosa que no es sorpresa, pues para un fanático de la moda lo importante es innovar. Además, como es bien conocido; una buena postura puede hundir o encumbrar al hombre, es por ello que Matthäus optó siempre en lucir poses erguidas y desafiantes. Fue hasta su vejez cuando se volvió un poco encorvado y comenzó a cubrirse con capas pardas, cosa que le daba cierto aire de misterio. Éstas eran negras o color malva, ambos símbolos de madurez y sabiduría, lo que da una idea de la coherencia en su estilo personal al paso de los años.

Sin lugar a dudas este libro, documento artístico y cultural, es uno de los más emblemáticos en la historia de la indumentaria, donde se muestra una vez más que la moda es reflejo de los aconteceres diarios que marcan a una época.

Todas las imágenes son creación Matthäus Schwarz  [y son del dominio público] y fueron obtenidas vía Wikimedia Commons  

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