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noviembre-desconocido-tema-del-mes Algunos idealizamos lo desconocido.
“Some people cling to what they know, But I woke up now it’s time to go”

Hace un par de años escuchaba incesantemente “Take Me Over” de Cut Copy y repetía la frase de arriba como mantra, mientras soñaba con pasar un semestre de intercambio en Singapur. Como no sabía (ni sé) mandarín, cantonés, japonés, coreano, o ningún idioma que se hable en el Lejano Este para el caso, para mí Singapur (donde se habla inglés) se presentaba como el portal idóneo para cristalizar mis sueños de conocer Asia… aquel conjunto de culturas que a mis ojos era irresistiblemente desconocido.

No me fui a Singapur, ni conozco aún ningún país del extremo Oriente. En mi cabeza aun quedan remanentes de mis ilusiones por descubrir parajes insólitos y estar rodeada de murmullos y letreros ininteligibles. Lo desconocido se presta para fabricar fantasías; para rellenar con hubieras y escenarios hipotéticos–que probablemente tienen poco que ver con la realidad– pero también para generar temores y prejuicios.

Sí, porque –aunque como escribió Rocío, en “Algunos pensamientos sobre el cambio”, “Algo tiene de vivificante dejarse caer en lo desconocido. Sumergirse en las aguas cambiantes del río de Heráclito y abrazar las diferentes facetas en las que se presenta la vida. Experimentar todo, ver todo, conocer todo”– todos tememos, en menor y mayor medida, aquello que no es familiar, aquello que no tenemos la capacidad de interpretar.

Nuestra realidad tiene sentido porque mezclamos el conocimiento sensorial (lo que vemos, oímos, probamos) que recabamos al momento con el conocimiento que tenemos almacenado en nuestras cabecillas. Cuando algo es desconocido nos provoca sensaciones como vértigo e incomodidad, porque no sabemos cómo tratarlo, cómo afrontarlo.

Si le agregamos a la frase del buen Yoda, “lo desconocido lleva al miedo” a su célebre “el miedo lleva al enojo, el enojo lleva al odio y el odio lleva al sufrimiento”, y la tomamos como una reflexión válida, no es difícil ver cómo la gente suele odiar muchas cosas porque no las conoce (claro, también puede odiar las cosas que bien conoce y sabe por qué no las soporta).

Este mes lo exploraremos en Odd Catrina el tema de ‘lo desconocido’. Te invitamos a unirte a la reflexión enviándonos material, comentando en los artículos, o compartiéndonos tus pensares (en la página de Las Editoras nos puedes contactar).

¿Cómo afrontamos las incertidumbres? ¿Cómo desmitificamos lo gloriosamente exótico y poco familiar?

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