Fotos: Jacobo Casado

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Tras un viaje tenso desde Copacabana, Bolivia, llegamos a la Ciudad Imperial del Cusco, donde pasaremos cuatro días.

Cusco fue donde Manco Cápac, primer Inca, fundó alrededor del siglo XIII la capital de su imperio, el Tahuantinsuyo. Su organización urbanística se hizo en forma de puma, uno de los animales más venerados por los Inca.

Tras matar al Inca Atahualpa, Francisco Pizarro conquistó el Cusco en 1533. Es aquí cuando comienza el cambio de esta urbe. Se construyeron Iglesias y palacetes, aparecieron las plazas con pórticos,  al igual que la infinidad de balcones y miradores coloniales, a cada cual más caprichoso y seña de identidad cusqueña.

Pasear por las callejuelas del Cusco en la actualidad es perderse en la historia, y disfrutar del sincretismo y el carácter colonial y refinado de la ciudad. Los muros incas se funden con Iglesias barrocas, los palacetes albergan hoteles y restaurantes delicados, las fuentes y los geranios adornan los patios de las casas.

Como su bandera, Cusco tiene una colorida vida social, donde los turistas se entremezclan con los locales, se oye música en las calles, hay bailes típicos y celebraciones religiosas. La vida bulle en cada esquina de esta ciudad con una fuerte esencia española, una ciudad de piedra, blanca y azul. Blanca por sus paredes encaladas, azul por sus puertas y ventanas y de piedra por sus muros, fuentes y escalinatas. Siempre sabrás cuando llegas a Cusco, pero difílcimente sabrás cuando es momento de irte.

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El Balcón Azul

Hay diferentes maneras de despedirse de una ciudad que te ha cautivado. Normalmente acaba con un vistazo desde el taxi que te lleva a cualquier estación, quizás una mirada desde la ventanilla de tu avión cuando sobrevuela la ya diminuta ciudad, o a lo mejor tienes suerte como yo y puedes pasear junto a una amiga especial y empaparte de la luz, el color y la vida de la Plaza de Armas en una tarde de agosto mientras conversas y tomas un helado.

Luego descubres que en uno de esos espectaculares balcones coloniales que has estado observando durante días como un turista más, se esconde un café al más puro estilo parisino, donde pueden seguir la conversación y las risas, mientras se enfría un café y disfrutas de unas vistas privilegiadas de la Catedral y de la espectacular fachada de la Compañía de Jesús. Y es aquí donde nos despedimos de Cusco. Es aquí donde mi amiga y yo nos decimos ‘hola’ de nuevo y donde coleccionamos otro café indie por el mundo.

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Lee el capítulo anterior:

El lago Titicaca. Un mar a 3800m

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Es aquí donde, según la tradición Inca, el dios Sol, Inti, envió a sus dos hijos Manco Cápac y Mama Ocllo para que buscaran un lugar donde establecer la capital del imperio. Tras surgir de las aguas de este lago, Manco Cápac, el primer Inca, fundó la ciudad de Cusco al hundir una vara de oro en sus tierras.

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No te pierdas el siguiente capítulo:

El trekking del Inca mochilero

IMGP3682 Llegar a la ciudad perdida Inca de Machu Picchu es toda una aventura que comienza en Cusco. Disfrutamos del camino, con sus riscos desafiando las leyes de la física, las cumbres asomando entre la niebla producida por la vegetación, las cascadas y la mezcla de sonidos enigmáticos que salen de cada rincón…

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Un viaje inesperado para reinventarse. 14 mil kilómetros. 11 países. Una meta. Dos amigos. Mi viaje comenzó mucho antes, cuando llegué a Chile en busca de trabajo como piloto, lo cual no resultó y desembocó en la experiencia más importante de mi vida. Vine para cumplir un sueño, acabaré cumpliendo otro.
Todos los martes en www.oddcatrina.com

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