Fotografías: Ernesto Quintero. Modelo: Ezbaide 

De cuando en cuando, aparecen noticias de madres que abandonan a sus hijos en circunstancias precarias, se han dado casos de madres que incluso los han asesinado. La reacción ante ese tipo de noticias suele ser casi idéntica entre nosotros: una mezcla de genuina sorpresa y profunda desaprobación. Si Medea fuese una mujer de nuestros tiempos, sus acciones probablemente serían primera plana durante un tiempo considerable (y el carro que le envió Helios para huir sería el vehículo más buscado).

La pregunta de por qué asesina Medea a sus hijos es una de las más interesantes de toda la tradición literaria de Occidente…

Una explicación es la locura. No faltaría quien dijera que es una mujer malvada por naturaleza: hay quienes simplemente nacen retorcidos. Alguien con más formación hablaría de un crimen pasional: fue tanto el despecho que sintió que fue cegada por él y tomó una decisión irracional. En una primera lectura de la tragedia, la interpretación anterior suele ser la más intuitiva y una mediana cobertura periodística explicaría la situación. Medea fue abandonada por Jasón – su esposo – quien prefirió unirse a otra mujer. Arrebatada por sus pasiones, decidió vengarse de su cónyuge matando a la nueva mujer y a sus propios hijos.

Si bien intuitiva, la primera lectura de la tragedia es la menos interesante. Es claro que nos resulta escandaloso un crimen pasional, podría ser también claro que no encontremos de primera mano una explicación razonable ante el asesinato de los propios hijos… Pero reducir las acciones de Medea a un mero arrebato pasional sería restarle complejidad al personaje, cosa que de hecho tiene. Medea no se reduce a una mujer cegada por la sed de venganza, es una mujer que escoge un modo de ser y lo lleva a cabo con motivos racionales.

Según Helene Foley, Medea es una mujer dividida entre su parte materna y su parte vengadora. Antes del comienzo de la tragedia, Medea es una mujer que cumple con sus obligaciones de esposa y madre. Es traía a Grecia por Themis, la diosa de los juramentos. El juramento bajo el cual es arrastrada hacia sus infortunios es el matrimonial. Dado que existe una diosa dedicada a los juramentos, tiene sentido pensar que estos tienen una legitimación divina. Es gracias a esta legitimación que Medea considera justificada la traición a su casa y el asesinato de su hermano.

Cuando Jasón rompe su vínculo matrimonial con Medea, desprovee de sentido y justificación todas las acciones que ésta hizo por él. En ese sentido la traición no sólo es en un ámbito sexual, pues Medea cometió crímenes contra su casa justificada por la promesa matrimonial. En este sentido el abandono de Jasón representa la destrucción de su identidad. Medea no tiene a donde ir ni qué ser. Aquí es donde comienza la división de Medea: encontramos por un lado a la mujer abandonada y por el otro a la mujer que es madre.

La división de Medea es provocada por la injusticia de Jasón. En este punto, la finalidad de Medea no parece ser la venganza per se, sino acompañada de justicia. Y la modalidad de justicia que adopta es la tradicional del héroe griego: un héroe griego desea, sobre todo, hacer el bien a sus amigos y el mal a sus enemigos.

Para obtener justicia, Medea debe hacerle mal particularmente a Jasón. La problemática que eso trae consigo es que Jasón es el padre de sus hijos. Realizar el mayor mal posible a Jasón debe involucrar a sus hijos. Para este momento, la división de Medea está completa. La Medea vengadora sabe que debe procurarle daño a sus propios hijos para destruir a Jasón y la Medea maternal siente pena por ello.

Es posible que mi narrativa haya orillado al lector a pensar que la Medea vengadora es irracional y la Medea maternal tiene la voz de la cordura, pero esto no es del todo preciso. En el debate entre las dos Medeas, encontramos motivos racionales y emotivos que expresan una tensión con respecto a los niños. Medea debe decidir entre dos modos de ser: el vengativo y el maternal.

La venganza que busca Medea es racional en el sentido de que está íntimamente relacionada con el honor y la justicia. En la sociedad griega, el costo del deshonor es más alto que cualquier cosa. Con su acción vengativa busca remediar el deshonor e instaurar la justicia. Ella hace un cálculo de costos y beneficios, escogiendo libre y racionalmente matar a sus hijos en vistas a su fin.

Como último argumento a la racionalidad de la venganza de Medea, se puede decir que la honorabilidad necesita de la aprobación externa. La aprobación externa del honor puede fácilmente convertirse en una aprobación de las leyes de venganza. Para que la norma sea aceptada no puede basarse únicamente en la conformidad o disconformidad con ella, deben existir elementos racionales evidentes que provoquen su asentimiento.

Como nota aclaratoria, no se está hablando de una aprobación moral de la venganza: no es necesario que sea moralmente aceptable, sólo se argumenta por una posible racionalidad de la elección de vengarse. Las acciones de Medea son moralmente reprobables, pero el que carezcan de moralidad no implica que sean irracionales.

Me parece que un análisis profundo del personaje deja ver una complejidad que ayuda a comprender un poco mejor el fenómeno humano. Las deliberaciones no sólo tienen carácter <racional> sino que van acompañadas de emotividad y la emotividad no necesariamente pertenece a la esfera de lo <irracional>. Medea es una mujer que actúa de modo inmoral, cierto, pero también es una mujer fuerte que utiliza su racionalidad para tomar el control de su vida con el restablecimiento de la justicia. Personajes como éste no dejan de mostrarnos que la racionalidad humana no es reducible unas pocas actividades. Siempre va acompañada de otros elementos humanos.

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