Le Sacre de Napoleón, óleo sobre lienzo de Jacques-Louis David. Imagen del dominio público.

Hubo un periodo en la historia, antes de la invención de las revistas, pasarelas o cualquier medio de exhibición y difusión  de la moda, en que la única forma de darla a conocer era a través  de  unas muñecas llamadas “Pandoras”.

Esto ocurrió durante los siglos  XVII y XVIII  en Europa Occidental. El origen de estas curiosas muñequitas  fue en Francia, centro de las artes y la moda de la época, donde el lujoso Barroco y el excesivo Rococó reinaron estos  dos siglos. Esta época fue un derroche de excentricidades, la aristocracia francesa estaba desconectada del pueblo y sus necesidades, es por eso que  varios escritores ilustrados de la época protestaron al ver como la corte gastaba cantidades estratosféricas en unas simples e innecesarias muñecas.

Las “Pandoras” eran literalmente  mensajeras de la moda, su misión era llegar a difundir la alta costura francesa entre las damas de sociedad de las cortes de Europa. Fueron clasificadas como: Gran Pandora, y Petite Pandora.  La primera era de mayor tamaño,  medía unos 90 centímetros, lucía las ropas finas, vestidos  de gala en sedas y deliciosos brocados.  En cuanto  la Petite Pandora, ésta era de menor tamaño y  vestía  los trajes de día.  Las muñecas fueron hechas de materiales como escayola (que es una especie de yeso) y posteriormente fueron fabricadas en madera para ser más resistentes.

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Die Puppenmacherin, lienzo al oleo de Angelo de Courten. Imagen del dominio público.

Se dice que las primeras pandoras fueron encargadas por Enrique IV de Francia,  como obsequio  a la que sería su segunda esposa: María de Médici.

Uno de los tantos caprichos de  la Reina María Antonieta era encargar a su modista de cabecera,  la ministra de la moda, Rose Bertín, producir muñecas de moda para sus hermanas y su madre, la emperatriz María Teresa de Austria.

Las muñecas fueron enviadas  a distintos países como  Inglaterra, Alemania, Rusia, España y Alemania. La importancia de las pandoras fue tal, que a pesar de los conflictos bélicos que pudieran presentarse entre los países aledaños, las muñecas no podían ser afectadas, esto quiere decir que si a media batalla pasaba el carruaje que transportaba a las pandoras, el tiroteo tenía que parar hasta que la diligencia estuviera a salvo. En 1712, a pesar de la guerra  entre Inglaterra y Francia, las muñecas se libraron del embargo de los productos del enemigo y obtuvieron un pasaporte especial para poder entrar a lo que a cualquiera de estos dos países.

Cabe mencionar que las pandoras venían acompañadas de guardarropa completo. Éste incluía sombreros, joyas en miniatura, lunares postizos, perfumes  y una amplia variedad de accesorios para complementar el vestuario de las pandoras que serviría como fuente de inspiración  para las clientas.

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María de Austria y Familia, lienzo al oleo por María Cristina Archiduquesa de Teschen. Imagen del dominio público.

Las damas de sociedad solían colocar sus  Pandoras en el salón principal de sus palacios para mostrarse en sociedad como mujeres ilustradas en el medio de la moda. Las muñecas pasaron de ser maniquís de ropa  usadas por los modistas para presentar sus colecciones con sus clientas principales, a ser utilizadas por los peluqueros; ellos las acondicionaron para mostrar sus últimas creaciones como el poof  y los elevados peinados de la época.

Por otro lado, las tendencias llegaban tarde al continente americano, pues una vez que  las pandoras salían de Francia, eran llevadas a Inglaterra y cuando ya habían pasado de moda, éstas eran enviadas a Estados Unidos para evitar la saturación de pandoras en Europa.

Y así fue que durante un par siglos las pandoras divulgaron la moda país en país. Pero nada es para siempre, las revistas de moda fueron creadas años después. Era más fácil adquirir  un periódico que seguir comprando pandoras, así que poco a poco el furor por estas curiosas muñecas se fue desvaneciendo hasta desaparecer y convertirse en historia.

Es un hecho que para que haya creación tiene que haber inspiración  y de no ser por estas célebres muñecas el mundo se hubiera perdido de algo corto de pronunciar pero gigante a la hora de representar: La Moda.

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