Fotos: Jacobo Casado

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Los días pasan relajados en Máncora. Este pueblo costero del norte del Perú tiene un estilo de vida marcado por las mareas, las olas y los vientos. Poco más hay que hacer aquí sino es surfear o hacer kitesurf con los termales del mediodía.

Por las mañanas una visita al mercado local, comprar algo de fruta y verdura y de nuevo a la playa. Santos, el señor que vende cocos en la playa aparece por el horizonte con su machete. Malu, la chica argentina que vende crepas al atardecer se acerca a conversar. Después de unos días aquí todos nos conocemos, somos la familia de viajeros. Ésa que comparte anécdotas e historias que han oído en los diferentes lugares por donde han pasado, somos consejeros y aconsejados.

De repente el viento baja y la ola perfecta de izquierdas me invita a surfearla por última vez, el sol lo tiñe todo de rojo y mientras floto, observo como los barcos pesqueros salen a  faenar, unos pelícanos rozan las puntas de sus alas con la pared de la ola… respiro hondo, y me pregunto si esto es lo más parecido a la libertad.

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Un mes en ruta

Nos encontramos en Máncora aprovechando las últimas horas de Perú, esta noche continuamos rumbo al norte por la Panamericana. Próximo destino Guayaquil, en Ecuador donde nos espera Cristina, que hará de anfitriona.

Me despido de Perú surfeando al atardecer en el point de izquierdas mancoreño, aunque con mucha corriente la ola esta buena y hay una puesta de sol espectacular. Mientras estoy en el agua hago balance de este mes de viaje, anécdotas y muchos kilómetros de descubrimiento.

En tan sólo un mes hemos cruzado tres países donde he podido pedalear por el desierto de Atacama, el más árido del mundo, he contemplado el atardecer mágico del Valle de la Luna, he cruzado la inmensidad del Altiplano boliviano con sus lagunas de colores y sus cumbres nevadas, nos sentimos hormiguitas en el desierto blanco del salar más grande del mundo, el de Uyuni.

Fuimos por un día mineros en la histórica mina de Cerro Rico, en Potosí y descubrimos lo sacrificado y peligroso que es este trabajo. Nos robaron. Y nos sumergimos en una caótica ciudad como La Paz.

Conocimos la ancestral cultura Tiwanaku y nos dejamos seducir por la paz mediterránea del lago Titicaca y la Isla del Sol. Cruzamos la frontera con Perú al límite y llegamos a la preciosa ciudad de Cusco a perdernos por sus callejuelas y plazas coloniales, es aquí donde estuve hospitalizado dos días, pero me recuperé justo a tiempo para la llegada de María y nuestra expedición a la ciudad pérdida de los Inca, Machu Picchu, a la cual llegamos tras atravesar la selva peruana.

Disfrutamos de unos días en la animada y colonial capital del Perú, Lima, y terminamos el mes en Máncora, donde sonaba el reagge y Jack Johnson, las palmeras cocoteras se movían al son de la brisa fresca del Pacífico, y la vida de playa, con surf incluido, era el plan de cada día.

Donde bailamos salsa en discotecas inundadas por las olas del océano y bailamos bajo una inmensa luna llena en la full moon party. Hoy con un atardecer rojo, aun con salitre en las cejas me despido de mi primer mes de viaje, mañana el sol volverá a salir pero esta vez en Ecuador. La aventura continúa, nos vemos en el camino.

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Lee el capítulo anterior:

Lima: un balcón colonial al mar

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Es cierto que es gris, la primera impresión es de una ciudad enorme, impersonal y para muchos caótica. Pero por otro lado existe una Lima colorida en sus fachadas coloniales, monumental con sus iglesias, conventos, palacetes y con su Catedral, los balcones compiten en las calles por ser el más admirado.

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No te pierdas el siguiente capítulo:

Guayaquil, Ecuador

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Llegamos a Ecuador a comienzos de septiembre en una mañana gris y húmeda con calor tropicalEn Guayaquil nos espera Cris (la China), que vivió conmigo durante un tiempo en Santiago.

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Un viaje inesperado para reinventarse. 14 mil kilómetros. 11 países. Una meta. Dos amigos. Mi viaje comenzó mucho antes, cuando llegué a Chile en busca de trabajo como piloto, lo cual no resultó y desembocó en la experiencia más importante de mi vida. Vine para cumplir un sueño, acabaré cumpliendo otro.
Todos los martes en www.oddcatrina.com

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