Fotografía por Ana Pau de la Borbolla

Aunque no es necesario que sea año nuevo o lunes para empezar una rutina, ni el fin de semana para tener tu día libre de dulces o descanso del ejercicio, no podrás negar que la llegada de cada primero de enero siempre lleva consigo una sensación de expectativa que difícilmente podemos ignorar.

Ya sea que los pienses días antes o que se te ocurran conforme intentas comer las doce reglamentarias uvas a media noche, probablemente no se te escapa plantearte propósitos de mejora para el año que comienza.

Pero, ¿cómo podemos ser fieles a estos propósitos ?,¿cómo lograr que no lleguemos a marzo y los olvidemos por completo?

Primero lo primero,

1. evita las ambigüedades

Aquí tienes un ejemplo de una muy típica lista de propósitos de año nuevo:

  • Leer más
  • Perder menos tiempo en redes sociales
  • Hacer más ejercicio
  • Ser más ordenada
  • Mejorar mi francés
  • Comer más saludable

Probablemente más de uno de estos puntos figuran dentro de tu lista de este año. El problema es que tiene muy mal punto de arranque, básicamente porque le falta ser específica. La ambigüedad es la cuna de la desidia, en las lagunas que crea a su alrededor nacen sin control las excusas y justificaciones, por lo que es mejor crear una lista que se base en objetivos específicos.

El principio básico es: si quieres alcanzar tus objetivos, debes planteártelos con claridad; debes ser capaz de visualizar en qué parte del camino estás y cuánto te falta para llegar a esa meta. Si tu propósito es leer más, ¿Cuánto más? ¿Cuántas horas al día o a la semana debes destinar a la lectura para conseguir tu objetivo?, si buscas ser más ordenada ¿Cómo sabrás que lo lograste? ¿Contra qué lo compararás?

2. especifícalos

¿Pero qué pasa cuando te alejas de la terrible ambigüedad y estableces objetivos específicos con fecha de inicio y final? Con pequeños ajustes mi propia lista de propósitos de año pasa a verse así:

  • Leer 30 libros para fin de año
  • Destinar una o dos horas diarias de mi tiempo libre a actividades que no involucren uso de mi celular o redes sociales
  • Correr mi primera carrera de 10k en septiembre
  • Acabar la limpieza de mi clóset y zona bajo mi cama para marzo
  • Realizar el C1 de francés en noviembre
  • Sólo comer dulces una vez a la semana (sábado o domingo)

Ahora cada propósito es específico y medible; mi meta de libros la alcanzaré o no, correré o no la carrera. También sirve mucho establecer fecha de término específicas, considerando tal vez que hay vacaciones de por medio o cargas de trabajo mayores que desde ahora puedes prever. También intenta fijarlos a corto plazo (bimestrales o trimestrales), de esta manera podrás estar atenta al avance y evitar caer en la tentación de olvidarlos por completo.

3. llénalos de sentido

Cada propósito debe tener un significado para ti. Es importante es que tengas muy claro por qué quieres alcanzar esa meta, ¿Cuál es el verdadero propósito de ahorrar 30% de tu ingreso?, ¿para qué quieres aprender a bailar salsa?

Si los aterrizamos a objetivos realistas, puede ser que quieras ahorrar porque tienes un viaje importante o quieres bailar salsa porque se acerca la boda de tu mejor amiga y quieres no pasar vergüenzas. Una vez que alcances estos objetivos, para el año que entra será ahorrar para el enganche de un nuevo coche o buscarás bailar muy bien salsa.

4. déjalos por escrito

El escribir tus propósitos te permite visualizarlos y mantenerlos en tu mente constantemente. Puedes ponerlo como listado en tu libreta favorita, pintarlo en un pedazo de tu pared u hoja en un corcho, hacer un collage de imágenes, frases o dibujos  que hagan referencia a lo que quieres conseguir; marcar las fechas claves en tu calendario de mesa, ponerte recordatorios con alarma cada determinado tiempo.

El punto es que plasmes en físico lo que quieres conseguir este año y lo resaltes de forma que no se pierda en la cotidianidad.

5. compártelos

Si le platicas a algún miembro de tu familia o amigos sobre tus propósitos sentirás que estos se vuelven más reales, además siempre existe la posibilidad que compartan más de una meta y se puedan ayudar a conseguirla mutuamente; como hacer ejercicio, cambiar su alimentación o aprender algo nuevo.

6. dales seguimiento

En la maravillosa era de la tecnología, existen cientos de herramientas que ayudan a dar seguimiento a tus proyectos. El crearte recordatorios o llevar tus metas a las redes sociales son algunas de ellas.

Algunas aplicaciones imperdibles que conozco para esto son:

Goodreads: la mejor plataforma para lectores. En ella puedes compartir tus libros, reseñas u opiniones. Conforme agregas lecturas o muestras interés en obras la misma plataforma – o seguidores- te recomiendan libros. Sobre todo para el tema de metas de año nuevo, tiene la sección de reto de lectura en donde vas actualizando los volúmenes que pasan por tu mesa de noche.

Runtastic: existen miles de apps para señalar cuánto corres o caminas, para mi ésta en particular ofrece todo lo que necesito y guarda un historial con el que puedo ver mi avance y rutas preferidas.

EatRight: tanto si quieres ponerte a dieta o simplemente darle seguimiento a tu alimentación esta app tiene lo justo y necesario: programas cuántas porciones de cada grupo alimentario buscas comer diariamente, así como el tiempo de ejercicio, conforme pasa el día vas sumando las porciones que consumes y te lo presenta de una forma visualmente clara y atractiva.

7. no te desanimes

Una de las principales razones por las que puedes renunciar a tus metas de año es que sientas que chocas con pared, que no avanzas o que tus intentos parecen no funcionar. Primero debes estar consciente que este sentimiento es normal, que todos pasamos y seguiremos pasando por ello en diferentes momentos de la vida. Lo importante es que sepas identificar por qué no avanzas, si es porque tu meta no está muy clara o porque no consideras los pasos de bebé que debes tomar antes para alcanzarla.

Tal vez llevas años proponiéndote dejar los chocolates, pero la realidad es que disfrutas demasiado su sabor, en ese caso puede intentar reducir el consumo a ciertos días de la semana pero no intentar eliminarlo por completo. O tal vez desde que tienes memoria buscas “hacer ejercicio”, pero simplemente correr o la elíptica no es el ejercicio adecuado para ti.

Lo importante es que no te desanimes, que no le tengas miedo a reajustar tus metas. Ten muy claro que no por fallar un día a tu propósito debes tirar la toalla y pensar que no lograrás tu objetivo. Por eso haz tus metas medibles y a corto plazo, para que puedas reconocer tu progreso en lugar de tus fallas, para que conforme avancen las semanas y meses del año te sientas más motivada -y no menos- con la sensación de arranque de cada enero.

¿Cuáles serás tus propósitos este año? no olvides compartirnos tus impresiones, comentarios o sugerencias en la sección de abajo.

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