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Breve historia de los burritos

El platillo puede ser  fácilmente confundido por los extranjeros con un taco gigante o una flauta para los locales.

La comida callejera mexicana ofrece a quienes busquen, un bocado rápido y tradicional, ideados para todo tipo de bolsillos y gustos. Estos varían según el estado, aunque se pueden encontrar casi en toda la República. Tal es el caso de los burritos, platillo que rompió fronteras y que se encuentra en Norte América y en algunas partes del mundo, siendo especialidad de restaurantes mexicanos.

El platillo puede ser  fácilmente confundido por los extranjeros con un taco gigante o una flauta para los locales, sin embargo este invento del ingenio mexicano no está frito y contiene guisados de birria, carne deshebrada de pollo, carne con chile o chile con carne. Además, la tortilla es tres veces más grande que la habitual de maíz y con dobleces a los lados, para no derramar lo que contenga en su interior.

En el norte del país, específicamente en el estado de Chihuahua, existe un tramo de la carretera casi llegando a la frontera con Estados Unidos con pequeños puestos en las aceras y personal que intenta detener a cada coche que pasa, asegurando tener los mejores burritos de México, y es que fue aquí donde años atrás se inventó este platillo tan típico.

Fue en la época de la Revolución mexicana en 1910, cuando fue bautizado tan conocido alimento. Cuentan los habitantes que cuando los Villistas tenían una de sus bases en el estado, uno de los lugareños tuvo la iniciativa de vender los guisados cocinados por su esposa a los revolucionarios. Estos eran transportados en pequeñas ollas para conservar su calor, las cuales eran llevadas sobre su burro.

Cuentan que el sazón era tan bueno y el precio tan accesible, que estos se terminaban al poco tiempo que el burro salía a la calle, lo que provocó que la producción tuviera que aumentar. Al hacer esto, el sabor no cambió, sin embargo los guisados no lograban conservar el calor. La esposa del ya mencionado lugareño, pensando en una solución, amasó tortillas de harina de mayor tamaño para poder almacenar el guisado en el medio y así la olla pudiera conservar el calor. Fue así como los “burritos”, nombrados así por la manera en que eran transportados, se hicieron tan conocidos entre sus habitantes y ahora son uno de los patrimonios culinarios para la gente del norte.

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