Ilustraciones de la cuenta de Instagram de Chop Suey 

   

una plática sobre la ilustración como válvula de escape, la menstruación, enfermedades mentales y el amor propio.

Ana Cristina Esparza, mejor conocida como Chop Suey, es una ilustradora mexicana que ha pasado los últimos cinco años descubriendo y explorando el dibujo en acuarela, el cual usa actualmente como un vehículo para expresar sus ideas, pensamientos e incluso inconformidad social a través del humor y un estilo de ilustración que define como “infantil”.

Cuando yo la descubrí a través de unos amigos, me llamó la atención su mezcla de dulzura gráfica e irreverencia y no tardé en hacerme de una de sus piezas para decorar mi cuarto. A partir de entonces le seguí la pista y descubrí que no sólo era interesante el uso de su técnica con acuarela, sino los temas que abordaba a través de ella.

Esta curiosidad me llevó hace unas semanas a tocar la puerta de su taller para tener una plática tendida entre plantas, acuarelas e ideales compartidos.

Destaca por su proyecto No se vale ser mujer, un pequeño libro realizado junto con María Ruiz, en donde ilustran los síntomas, pesares y realidades que rodean el ciclo menstrual de la mujer. Lo más reciente de su trabajo incluye colaboraciones con Pink Yellow y el proyecto #GatasPedorras con la ilustradora Andonella.

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ANA PAU: Antes de llegar a vivir a Guadalajara no dibujabas. ¿Hace cuánto fue eso?

CHOP SUEY: Hace cinco años. Yo soy de Guamuchil, Sinaloa y vine a estudiar mi carrera aquí en el ITESO. Estudié diseño pero nunca pensé en dedicarme a la ilustración, empecé a dibujar en segundo o tercer semestre. Aunque me dedico al diseño, mi trabajo principal que empezó como hobby, se ha vuelto la ilustración.

¿Cómo definirías tu humor a la hora de hacer ilustración? 

Me gusta mucho hacer una cosa que a la gente le saque de onda. Con que a mi me de risa, me guste y sienta que estoy logrando algún morbo o curiosidad ante la gente; que genere controversia con los temas que abordo, como por ejemplo temas sobre la mujer.

He visto que comunicas mucho sobre el tema de un tiempo para acá…

El tema de la menstruación siempre ha sido para mí súper importante, a mí no me da asco, al contrario, me gusta mucho hablar del tema, y hablarlo con humor también. Soy de Sinaloa, soy norteña, hablar de este tipo de temas no era normal. Pero conforme fui creciendo como ilustradora me di cuenta que muchos otros usaban su arte para hablar de una causa social, a la mera más seria, pero yo decidí que fuera ésta y tratarla con humor.

Ese tema está sobretodo presente en tu trabajo de No se vale ser mujer, ¿Cómo empezó ese proyecto?

Mi mejor amiga, María, empezó con la idea. Siempre estábamos juntas, y ya hasta nuestros periodos estaban coordinados, entonces obvio yo ya se cuando le va a bajar, porque se que se pone de un huevo y ella sabe que me va a bajar porque también estoy a punto de matar a alguien. Un día estábamos en clases y estaba renegando y le dije “¿qué tienes?¿ya te va a bajar o qué?” y gritó “es que no se vale ser mujer”.

Después cuando estábamos en clase de diseño editorial, la maestra nos dio la opción de hacer un libro ilustrado y quisimos hacerlo en equipo y nos pareció increíble hacerlo de esto. Nos gustaba tanto que me puse a subir las ilustraciones a mis redes. Porque todo lo que ilustro lo subo y a la gente le encantó. Sacamos un tiraje corto de 30 – 40 libros y se vendieron todos rapidísimo.

De ser un proyecto escolar no esperábamos que tuviera tanto impacto. Mucha gente de DF [ahora Ciudad de México] estaba interesada en un libro. Presentamos incluso las piezas originales en la galería Vértigo, del dr Aldrete.

¿De qué trata el libro?

Es una sátira sobre los problemas que tenemos mientras nos baja. Cada mujer tiene diferente onda, el síndrome pre-menstrual es muy particular. Por ejemplo a mi me da mucha hambre, o me dan antojos muy raros. Hay mil cosas que nos pasaban a nosotras [a María y a mi] y entrevistamos a varias amigas con síntomas diferentes y los tratamos de presentar de una forma más chistosa. Eso fue todo, hablar de los síntomas que teníamos, qué era lo que pasaba, el odio que nos tenía el útero, etc.

De alguna forma queremos que los hombres se puedan acercar al tema, que hagan preguntas y que puedan tener la confianza de hablar al respecto. En general me gusta mucho hablar de taboos.

¿Qué otros tabúes te gusta abordar?

Todo lo que tenga que ver con la mujer, la opresión sexual, los ideales, el amor, las relaciones. A mi todavía me sorprende que haya gente que piense como si estuviéramos en 1800. Y he aprendido que yo no puedo evitar que la gente piense lo que quiera pensar. También me pongo mucho del lado del matrimonio igualitario, de los derechos trans, porque han sido batallas muy similares a la de las mujeres.

Últimamente he explorado también el tema de la depresión y problemas mentales, he estado leyendo muchísimo del tema. Y no nada más de mujeres, también en hombres. Así está la cosa: en el trabajo si te ven golpeado, si te ven con un brazo roto, te mandan a tu casa a descansar. Pero no tienes un día de descanso si tienes depresión.

Mientras la gente ve que es algo físico, lo reconocen, dicen “ah tienes algo”, pero no cuando se trata de una condición mental y a mi se me hace más peligroso. Finalmente algo físico se repara, el cuerpo sana, pero la mente tarda mucho más, es más compleja.

Y por desgracia cuando una mujer se ve triste, deprimida o incluso molesta, lo asocian con enseguida con un tema hormonal…

Sí es como si por ser mujer no puedas tener una opinión diferente, que no puedas estar enojada. Aún la sociedad evita mucho y teme de la mujer enojada. Yo soy una de esas, por cualquier simplera puedo enojarme, sin necesidad de que me esté bajando. Al parecer para la sociedad sólo hay tres opciones para que esté una mujer de mal humor, triste o deprimida: o por hormona, o por un hombre, o porque está loca y se ignoran las enfermedades mentales, la depresión postparto, que muchas veces no se trata porque que no se quiere hablar de eso.

¿Has recibido mala crítica de tu trabajo?

Fíjate que no, al contrario. Con No se vale ser mujer, muchos amigos, se acercaban con muchas preguntas. Y pensamos que sí está funcionando para que hombres hagan preguntas serias acerca de esto. No con un morbo, no con asco, más bien con un interés de poder entender más a sus parejas, amigas, hermanas. Creo que nos esperábamos todo menos eso; esperábamos crítica; esperábamos regaños; esperábamos ofensas, sobretodo en Guadalajara, pero ninguna persona nos ha dicho algo malo.

Estábamos preparadas para recibir ese tipo de comentarios y por el contrario, comenzamos a recibir mensajes de agradecimiento por romper esa barrera, por hablarlo con tranquilidad y cotidianidad; pues como un tema como lo que es: algo natural. Tan fácil: si no fuera por la menstruación no estarías aquí. Con eso callé a un wey en una peda. “relájate es un tema muy natural”.

No hay pierde, la mitad de la población humana lo vive…

¡Exacto! y lo que más me sorprendió es ver como a mujeres les da asco el tema. Lo entiendo más por los hombres porque ellos no pasan por eso, pero una mujer que niegue lo que pasa con su cuerpo está muy triste. A mi nunca me dio pena hablar del tema. Tal vez por eso fue muy natural tratarlo, porque me interesa.

¿Cuál suele ser tu fuente de inspiración?

Me pasa mucho que tengo periodos de bloqueo, que quiero hacer algo diferente “ya no los mismo monitos”. Creo que es parte de evolucionar como artista. Si veo que está llegando tanta gente a ver mi trabajo, quiero hacer algo que de algún mensaje y es en lo que me he enfocado. Hacer llegar algún mensaje de una manera más sutil.

Me gusta dibujar plantas, siempre tengo plantas y vivo frente a un parque, ver de botánica o de ilustración anatómica y traducirla a una ilustración infantil y naive. Las caricaturas, como Adventure Time, Goomball, Clarence, Steven Universe, Gravity Falls, casi todas de Cartoon Network.

¿Qué proyecto has disfrutado hacer últimamente?

Un proyecto que me gustó mucho fue para la tienda Pink Yellow, un proyecto para San Valentín, pero me gustó mucho porque el tema era Date Yourself, no hablar de pareja o amor sino “quiérete a ti mismo”, y para mi ese tema es super importante. Cuando me invitaron a participar me sentí identificada y dije “¡claro que lo hago!”.

Entre tus actividades das muchos talleres de ilustración, ¿es algo que quieres seguir haciendo?

Siempre me ha gustado mucho enseñar. Me encantaría poder ser maestra, y mucha gente me empezó a preguntar si daba talleres particulares y dije que sí. Pronto anunciaré talleres nuevos y particulares. Los talleres que he dado de técnicas básicas de acuarela se han llenado y la gente ha salido muy contenta. Me gusta ver cómo el dibujo de la gente evoluciona en al menos siete horas.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

Poder ser yo. Mis ilustraciones son una extensión de lo que yo estoy pensando.

A mucha gente le falta tener esa válvula de escape. Sobretodo en una sociedad en la que hay tantos prejuicios a veces es difícil dar tu opinión de una forma en la que no se sientan atacados por que la estás dando. 

Sí claro, es estar pensando muchísimo en cómo decir las cosas para no ofender a alguien. Aunque al final siempre sale alguien. Incluso si se ofende, digo: “¡qué bueno!”, estoy haciendo lo que me gusta, no lo hago por poner incómoda a otros sino por mi, porque eso es lo que pienso y nunca sabes si algún día una de las personas que opina diferente se detendrá por un momento y se pondrá a pensar sobre el tema…ojalá, ojalá algún día pasara.

¿Qué te gustaría que la gente entendiera de Chop Suey? ¿Qué te diferencia o te gusta que la gente identifique contigo o tu trabajo?

Ahorita, Chop Suey en febrero de 2016, está peleando por el tema de equidad de género. Se me hace increíble que a estas alturas, con tantos cambios en la sociedad todavía haya una intolerancia al género. Como muchos prefieren ver a una persona joderse, sufrir, odiar, en lugar de aceptarlos y apoyarlos. Hoy por hoy ese es el tema con el que estoy más clavada.

¿Qué artistas admiras o no le pierdes la pista?

Siempre olvido nombres, pero hay muchos artistas chilenos que no conocía pero que está muy padre su trabajo.

Matías Prado, Catalina Bodoque, Rebecca Green, Laura Fernández, Ivonna Buenrostro, Ana Victoria, Hilda Palafox, Amarillo Pastel, Jordan Sondler, Sonia Lazo, Paula Power, María Luque… tengo demasiados.

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