Foto: Federica Campanaro via unsplash.com

 Si pudiéramos alejar a un artista de una corriente artística regionalista y temporal, es decir, sacarlo de una cierta zona de confort creada por los historiadores del arte con el afán (para nada reprochable del todo) de catalogar y dar orden al pensamiento, creo sin duda que se podrían crear nuevas rutas de investigación. Uno de estos artistas, que se podrían estudiar desde “la nueva ruta” sin  duda sería Marcel Duchamp. Catalogado siempre por las pláticas de café y los salones blancos rellenos de gaznes y vestidos bonitos, como “el artista que da pie al arte contemporáneo”, aquel francés poseso del ajedrez es a mi parecer mucho más que eso: ya que estamos hablando de un artista dadaísta con ciertas licencias permisivas y flexibles. Duchamp, tiene sin duda un lugar en el grupo de lo que Hans Richter llamó Dada: Art and Anti-Art.

Ya entrando en materia, un “Ready-Made” se trata de elegir al azar un objeto que pertenece al mundo utilitario y del que existen múltiples ejemplares idénticos para posteriormente cambiar por completo la idea de dicho objeto y sus usos habituales. Se caracteriza por ser resultado de una transformación mental, es decir, de un cambio de idea sobre un objeto utilitario (no obra de arte) que en sí, en su entraña material, no sufre modificación alguna. Apropiarse del carácter habitual de un objeto industrial producido en serie, o sea, un objeto ordinario elegido y no realizado por artistas y exhibirlo con obras que pertenecen de modo evidente al campo del arte y, lo que viene a resumirlo todo, crear “un nuevo pensamiento para ese objeto”. Algo completamente semiótico.

El primer Ready-Made hecho por Marcel Duchamp, consiste en una rueda de bicicleta común y corriente instalada sobre un taburete estándar, que da vueltas al impulsarla: “Esta máquina no tiene otra intención que desembarazarse de la apariencia de la obra de arte…Quería poner fin al deseo de crear obras de arte”. Pero aún antes de crear este objeto en 1913, Duchamp ya tenía en la mente la idea de que el artista debería aprender de la estética de la máquina, en específico de las que funcionaban a través de engranes, y por esta razón crearía lo que se conoce como la maquinaria de Ciclo Continuo.

Otro pensamiento que surgió en Duchamp a partir de sus experiencias cercanas con el sistema artístico, era el de superar a los pintores, demostrar que era más inteligente que ellos por medio del lenguaje. Lo que detonó una obsesión en él: la posibilidad de crear una obra de Arte totalmente inédita, que desembocaría en la creación de lo que hoy llamamos Ready-Made.  Por medio de la activación lingüística, su obra cambiaría el método de desplazamiento, pasando de la plástica al concepto. Cuestión que se observa con mucha frecuencia en el arte contemporáneo.

Lo dicho anteriormente se puede observar en la obra titulada égouttoir (secador de botellas). En esta obra el artista cancela el acto plástico y opta por la utilización de otros signos, en específico, la palabra, compuesta por fonema y grafía. Para entender esto debemos tomar la palabra égoûtoir, que se utiliza para enunciar que un objeto es de mal gusto, pero que fonéticamente suena igual que égouttoir. Aquí se podría entrar en una discusión pertinente para la Semiótica, pero por ahora simplemente se hablará de la creación de un signo tripartita, que va desde lo material, pasando por lo lingüístico, para llegar hasta lo sonoro. Es pertinente señalar ahora los pasos para la elaboración de un Ready-Made: en primer lugar se debe elegir un objeto, para después activarlo poniéndole un nombre, lo que significa cambiar completamente el contexto de ese objeto.

El Ready-Made es la obra de arte que por fin hizo frente a la pregunta más escabrosa para el gran cosmos del arte, ¿qué es arte y qué no? Tuvo que llegar el siglo XX para que un artista en verdad pusiera jaque mate a un sistema hegemónico que regularizaba toda alteridad que surgía a partir de la creación artística. Su existencia es la responsable de lo que el esteta José Jiménez dice: “arte es todo lo que el hombre llama arte”.

El Ready-Made es la obra de arte que plantea por primera vez, desde la voz del artista y no del observador o el experto, la idea de un significante y significado casi completamente subjetivo. No se elimina el rito en la elaboración y observación de una obra de arte pues esto, a mi parecer, es imposible, sino que este rito cambia y da comienzo al arte conceptual. Ahora pondré un caso de Ready-Made:

Un buen día, pongamos a aquella vaca, esa discreta figura de plástico que me han regalado en el super por comprar ¡cinco litros de leche! en uno de esos salones blancos repletos de gaznes, vestidos bonitos y falacias de todos los tipos. Me siento como un tratante de animales, pero no vine a hablar de eso. Coloquemos a la pequeña figura industrial, que lleva en el lomo el sello de la marca Alpura, al centro de una sala de museo; espero sea sostenida por una base o taburete rojo para que los curadores (comediantes del arte) lo signifiquen como la sangre derramada por todas las vacas de la tierra en su arduo trabajo y misión, de alimentar a este mundo tan soez. La ficha dirá:

Monumento a Clara Bella, santa patrona de las vacas

¿Cuántas más Clara Bellas existirán?, pues no lo sé, ni me importa: la mía será la única en un museo. La que fue elegida para alzarse en representación y protesta del mundo vacuno, en ella se materializa toda la significación de la carne y de la leche. Tal vez, la marca Alpura creó este artilugio para que el niño sin acceso a un juguete pero necesitado de calcio lo tuviera, o tal vez sea una estrategia mercantil y económica para satisfacer la epítome del espíritu capitalista, “mayor producción al menor precio”. Nunca lo sabré.

Pero por ahora, la vaqueidad de este objeto no se verá denigrada siendo mordisqueada por un niño o por un perro. Desde el momento en que ingrese a ese respetado recinto que llamamos museo, será la única vaca a escala, inmortalizada como pieza de un excelso arte contemporáneo.

VACA ALPURA READY MADE
Monumento a Clara Bella, santa patrona de las vacas.

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