Ahí estaba, un poco cansada dejando que mis pies limpiaran el piso del museo de arte Thyssen solo por el simple hecho de que levantarlos me causaba dolor. Para los que se han caminado las ciudades en algún viaje saben lo que después de turistear bajo el sol desde las ocho hasta las cuatro, haber comido poco y tener alguno que otro asunto rondandote en la cabeza, visitar un museo parece  una labor titánica, incluso para una persona  a la que le gusta el arte. Pues, ahí estaba yo, tratando de buscar energía en mi yo interior y esperando que mis ojos se fijaran más en los cuadros que en las bancas (o cualquier superficie que me sirviera de asiento).

Cuando mis amigos me preguntaron el por qué me tardé tanto sentada observando ese cuadro (le llamaron el cuadrado verde), sonreí evitando decirles que el primer arranque de sentarme justo en frente de ese cuadro fue que la banca lucía muy confortable. Sí, aquí la que estudia arte priorizando la confortabilidad, fuera esnobismos. Sin embargo, ya sentada y con la esperanza de que mis piernas reaccionarían en algún momento, me fije en el cuadro que me había tocado  contemplar por suerte . Era un Rothko, específicamente el cuadro llamado Verde sobre morado

Lo que me sorprendió fue la calma y las diferentes profundidades de color que tenía el cuadro. Me recordó las diferentes tonalidades verde/azul que tiene el océano según su profundidad, solo que esto no era un horizonte marítimo: era un cuadrado de tanto por tanto representando un estudio total del color y sus matices.

Aquí 3 pasos para entender a Mark Rothko:

1. Su vida:

Nació en Letonia y emigró con su familia, de origen judio, a Portland, Oregon puesto que su padre no quería que sus hijos se enlistaran en la guerra. Rothko se caracterizó por ser un liberal con mucho interés en la política y en la defensa de los derechos del trabajador. Trabajó como repartidor de periódicos. Fue becado en la Universidad de Yale, pero tuvo que abandonar sus estudios tras perder la beca. La universidad  le daría después un título honorífico debido a su carrera artística. Su aproximación al arte fue a los 20 años y estudió en la New Student League (sin el apoyo de su familia).

Photo credit: y____ via Foter.com / CC BY-NC-ND
Photo credit: y____ via Foter.com / CC BY-NC-ND

2. Su inspiración:

Se cree que su principal inspiración fue la situación conflictiva que presenció mientras vivió en Letonia. Él mismo escribió:

“Los Cosacos se llevaron a los judíos del pueblo hacia los bosques y les hicieron cavar una fosa común […] Imaginé esa tumba cuadrada tan claramente que no estaba seguro si realmente la masacre ocurrió durante mi existencia. Siempre estuve atormentado por la imagen de esa tumba y que de alguna manera profunda estaba encerrada en mi obra pictórica.”

Forma parte del movimiento Expresionismo Abstracto, surgido en 1940 en Estados Unidos. Algunos de sus colegas son Jackson Pollock, Franz Kline y Willem Kooning.

3. Su obra:

Su principal meta es estudiar el campo de color de la obra pictórica. No son sólo dos rectángulos con bordes desdibujados por veladoras. Es estudiar las diferentes tonalidades dentro de un mismo color e interpretar la profundidad con finas capas. Los esquimales y su maestría para diferenciar un montón tonalidades de blanco entenderían el punto. 

Cuando se habla de una obra de arte abstracta, no necesariamente se tiene que encontrar un trasfondo filosófico y extenso fuera del entendimiento de los mortales.  Rothko quería mostrar la colorimetría de un color. Quería enseñarme lo profundo que puede ser un verde y lo relajante que puede resultar observarlo.

Quería mostrar lo que representaba una tumba comunitaria en un mismo rectángulo rojo. Quería abrirnos una gama de color conceptual dentro de nuestra percepción. Ahora, cuando veo un estanque o el mar en el horizonte me pregunto si podría representar todos los colores que veo y me acuerdo de ese cuadro: ese estudio de verde sobre morado y ,por su puesto, me acuerdo de esa banca.

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