Foto: Jazmin Quaynor via unsplash.com

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En los últimos años autores de fanfiction han comenzado a poblar las listas de los best-sellers en Estados Unidos: pocos quedan que no sepan que la infame serie de novelas eróticas 50 shades of Grey comenzó como fanfiction de Twilight o que Casandra Clare, la autora de la serie de novelas juveniles The Mortal Instruments, comenzó como una destacada autora de romances entre Draco y Harry en los foros de Harry Potter. Lo que antes era un fenómeno subterráneo conocido solo por aquellos fans más leales que frecuentaban sitios como fanfiction.net o wattpad.com ha llegado a ser conocido por las masas. Y para aquellos que decididamente no pasaron su adolescencia pululando por estas partes del internet leyendo o escribiendo fanfiction, éste no puede sino resultar chocante.

Resulta ridículo enterarse que hay personas enteramente dedicadas a escribir romances entre Sherlock y Watson, a resolver cómo se conocieron los papás de Harry Potter o qué pasaría si Aragorn fuera mujer, si Robb Stark no hubiera muerto, si no hubiera acabado Lost. ¿Por qué? ¿Para qué?

Y ante todo resulta demasiado fácil señalar de inmediato que el fanfiction es un fenómeno que mata la calidad literaria.

Pero retrocedamos un poco. ¿Qué es el fanfiction? En esencia es lo que ocurre cuando un lector toma prestadas situaciones y personajes que no le pertenecen para arreglarlos de alguna manera nueva y emocionante para él. Es una actividad profundamente personal que remite directamente a la relación individual que tiene con la narrativa que modifica; pero también es una actividad social: las historias se comparten, comentan y aprecian en grupo.

No es, además, una actividad restringida a oscuros foros de internet y a adolescentes inmaduros. Si nos damos cuenta, hay fanfiction a mucha más grande escala por doquier, con distintos niveles de calidad. ¿Pan, la desastrosa película del 2015 que explora el origen del protagonista de Peter Pan de J.M Barrie? Fanfiction. ¿Wicked, exitoso musical de Broadway (y antes novela) que re-imagina la relación entre las brujas de El maravilloso mago de Oz de Frank Baum? Fanfiction (y lo mismo para Oz, the Great and Powerful con James Franco). ¿Qué me dicen de la (espantosa) novela Pride and Prejudice and Zombies o la excelente serie Sherlock, que traslada al famoso detective de Sir Arthur Conan Doyle al siglo XXI? ¿De la serie Once Upon a Time y todas las películas de princesas de Disney? Todo, esencialmente, fanfiction.

¿Cómo se hacen los cómics de superhéroes y sus películas? Un escritor/dibujante/cineasta toma personajes que conoce y ama bien, que alguien más inventó, y los pone en nuevas situaciones, los lleva por nuevos caminos. Y, Dios me perdone, pero, ¿que hicieron Sófocles, Esquilo, Eurípides y Shakespeare (en ocasiones) si no tomar personajes y narrativas existentes y darles un giro -una personalidad- diferente?

El que un escritor tome personajes pre-existentes, que no le “pertenecen”, para jugar con ellos y producir una obra creativa, no es en si mismo un fenómeno literario nuevo, ni ilegítimo. Tampoco es un ejercicio que produzca siempre resultados de baja calidad. Depende, me parece, como toda creación narrativa, del talento y la creatividad de su autor.

La actividad que denominamos fanfiction está inserta en el mero centro de la experiencia literaria. Alfonso Reyes, en su epónima obra de teoría literaria El Deslinde, define a la literatura como un diálogo en el que el creador propone y el público responde. Según Reyes, la literatura se construye a partir de un intercambio entre la postura activa del escritor y la pasiva del lector o espectador. Pero a la postura del lector se le llama  “pasiva” sólo superficialmente, pues su reacción es también una acción: “Así, el lector se forja una imagen de su lectura en que necesariamente pone algo de sí mismo, y en la que hasta puede haber divergencias respecto a la imagen que le ha sido propuesta (…) Estos vaivenes, estas vicisitudes, constituyen propiamente la vida social de la literatura.”

La imaginación del lector constituye un elemento fundamental de la creación de la literatura. De una u otra manera, el fanfiction no es más que la expresión de esta imaginación.

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