Foto: Kevin Young via unsplash.com

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Estoy en una comida familiar y parece que el interrogatorio familiar no acabará. Esas serie de preguntas que le hacen a todas las mujeres de veintitantos, que sólo logran acabar con los sueños de volar. Nunca creí que me fueran a afectar, me consideraba una mujer independiente y tenaz.

Sin embargo, con una maestría en puerta y ningún plan próximo de “sentar cabeza” me doy el permiso de soñar diferente a la mujer mexicana de generaciones atrás. No es que no respete su plan de vida, quiero confesar. Simplemente quiero lograr que a mis 50 no me despierte con taquicardia y me encuentre tomando cantidades insanas de antidepresivos por no haber vivido como soñé cuando tenía cinco, sin presión y con unas crayolas marcando el mejor plan.

Creo que mi generación, al menos en México, está viviendo un cambio trascendental. Un panorama ilimitado para la mujer que siempre ha estado ahí, solo que ahora no son unas cuantas las que lo queremos si no una multitud que hace temblar a nuestras abuelas.

Haya sido independiente o no, la mujer mexicana tenían una prioridad muy clara a los veinte, prioridad que yo quiero posponer hasta los treinta. Y esos 10 años de diferencia me saben a gloria…

Por lo que hoy quiero decir que haré las cosas diferente, las haré como me viene a la mente. No me casaré, no ahora, sino más bien viajaré. No tendré una familia grande pero querré a lo grande a mi familia pequeña. Tendré un trabajo que me apasiona y haré una pequeña diferencia de lo que estaba cuando llegué a cuando me iré.

Descubriré la forma de vivir en pareja teniendo sueños igual de grandes que el que esté a mi lado. Sabré que es posible el fracaso pero lucharé todos los días por un mañana. Tendré la absoluta certeza que él no está a mi lado para darme valor ni para darme una posición. Le querré libremente como a un igual. Y como igual, como un par, querré descubrir si de verdad quiero estar con él por amor y no por poca opción. Buscaré la forma de que dos personas con sueños puedan convivir con el mismo interés. Querré hijos cuando esté preparada sin pensar en que “mi reloj” hace tic tac.

Comprenderé que las personas que me rodean querrán opinar, y me querrán cambiar con la misma fuerza con la que tomaron sus decisiones. Aprenderé a sonreír y no dar más explicaciones a los que no las querrán escuchar.

Comprenderé que el sueño de una seguridad es utópico y el copiar las vidas ajenas es solo abandonar la propia. Seguiré con el plan todos los días, luchando y aceptando que vendrán contratiempos pero que solo vienen para hacerme más fuerte y que mi hogar no está en un país ni con las mismas personas, está donde me de ilusión despertar…

Y sin ir más lejos, hoy brindo por todas las mujeres que me prepararon el camino. Por mi madre que buscó que fuera algo más que “ideas locas”, por mi Nonna que me enseñó lo que es luchar sin parar, por mis amigas que con sus sueños me inspiran, por mis hermanos que son mi motor, por todas y cada una de las personas (hombres y mujeres) que luchan día con día para que este México, lindo y querido, tenga una promesa para cada uno de los que respiramos su cultura y nos bebemos sus problemas.

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