Hay historias que atrapan y hay vidas que superan la realidad para volverse surrealista. La vida y obra de Leonora Carrington son una fuente de inspiración al mostrar lo que es perseguir los sueños para luego pintarlos, luchar contra la cordura para abrazar la locura del arte, huir de la guerra para encontrar la calma en el pincel y saltarse todo proceso racional para resaltar lo sentimental.

3 puntos para entender a Leonora Carrington:

1. Vida

Era niña fresa en el Londres de los años 30. Su vocación artística la llevó a Italia y Francia donde conoció a Max Ernst, pintor surrealista alemán que pasaría a ser su pareja durante una breve temporada. Se alejó de su familia y abrazó al surrealismo como . Sus amigos eran nada más y nada menos que André Bretón, Joan Miró, Salvador Dalí y Pablo Picasso y su punto de reunión era el Café des Deux Magot´s. Fue una mujer de convicción que se unió a un grupo antifascista que los Nazis luego perseguirían. Ernst acabaría encarcelado y Leonora exiliada. Al huir de la guerra llegó a México, no sin antes hacer una escala en un hospital psiquiátrico en Santander, normal después de haber experimentado una guerra de semejante magnitud. Nuestras tierras mexicanas, nuestra cultura y arte, hicieron que abandonara su nacionalidad inglesa para portar la mexicana con orgullo. Sus nuevos amigos, Alejandro Jodorowsky, Remedios Varo y Chiki Weiz, la ayudarán a impulsar su carrera artística dentro de nuestras fronteras.

“México es el lugar más surrealista que he conocido.”

                                                       -Leonora Carrington

REM2                        Fotos del sitio de Leonora Carrington.

2. Obra

El surrealismo busca pintar el inconsciente del ser humano: sus sueños y emociones sin filtro alguno. Esto quiere decir que no hay que comprender un cuadro surrealista: hay que sentirlo. Sueños, figuras amorfas, seres irreales, objetos flotantes, bosques infinitos y escaleras que llevan a ninguna parte. En las entrevistas que le hicieron, entre fumada y fumada de su cigarro insiste en que no hay que pensar ni intelectualizar su obra, hay que sentirla nada más.

Photo credit: Lucy Nieto via Foter.com / CC BY-NC-SA

Foto: Lucy Nieto via flickr.com bajo licencia de Creative Commons

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3. Legado

Esta mujer sabía expresarse bien. Su creatividad pasó por la pintura, la escultura y la literatura. Dejó un legado que pone a México en la mira de la expresión surrealista. Hay que aceptarlo, nuestras calles, paisanos y costumbres son suficientemente surrealistas para ser aprovechados por artistas que saben traducir nuestras “curiosidades” en arte.

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Foto del sitio de Leonora Carrington

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