Fotografía por Ana Pau de la Borbolla

Podrás pasar una gran cantidad de tiempo buscando el libro ideal. Estoy segura que incluso has llegado a empezar uno o dos tomos para dejarlos en las primeras páginas… ¡o peor aún!, a la mitad. Ante la inagotable oferta de títulos a tu disposición, la tarea de elegir el siguiente libro para tu mesita de noche puede resultar tan intimidante que termine por nunca suceder.

Con esto en mente, me di a la tarea de dejar por escrito los caminos que yo sigo para encontrar un libro que disfrute y me deje con ganas de leer más.

Espero te sirvan tanto como a mi.

1. detecta tu antojo

Probablemente es este paso el más complicado de todos, descubrir de qué tipo de lectura tienes ganas. ¿Será de ficción? ¿romance? ¿para entretenerte o para aprender algo nuevo? ¿para desconectarte del mundo y viajar a universos distintos, o para comprender mejor lo que te rodea?

Atrévete a ponerle nombre a la emoción o conocimiento que buscas y de ahí podrás comenzar a buscar las propuestas que existen entre los millones de libros publicados. Entre más específico seas mejor. (ej: un romance + mucho drama + época revolucionaria= Como agua para chocolate)

2. explora más a los autores

Si ya conoces a un autor que disfrutaste, busca otras de sus obras. Aunque OJO, a menos que se trate de una saga, no te recomiendo que leas dos o tres libros seguidos de un mismo escritor. En mi experiencia, para la mitad del segundo volumen detectarás muy fácilmente el estilo o lugares comunes que harán tediosa la lectura (me sucedió con Isabel Allende, García Márquez e incluso Alessandro Barrico).

3. elige los clásicos

No importa si es una obra que salió a la luz hace más de tres siglos. En un clásico el desarrollo de personajes, la trama, la crítica que conlleva o el mismo estilo narrativo sigue vigente (a su manera). Por lo que -casi siempre- será garantía de lectura que podrán dejarte una huella. Y no te preocupes, en esta categoría podrás encontrar cualquier género, desde libros infantiles, romance, hasta intensos thrillers.

4. no siempre elijas los clásicos

Ahora, el problema con leer clásicos: dependiendo de la época de su publicación, tu edad y circunstancias actuales, una obra clásica podrá resultarte tan ajena que no le encontrarás sentido.

Yo aprendí un par de lecciones sobre este punto: no leer a Dostoyevsky en la adolescencia, o a Virginia Woolf cuando tengas muchas cosas en la cabeza, o a Jane Austen cuando tu corazón está lleno de amargura, o a Shakespeare cuando ni siquiera te interesa el formato de obras de teatro.

5. únete (o crea) un club de lectura

En mi ciudad apenas y conozco grupos de lectura, pero diversas páginas (mi favorita Goodreads) y librerías tienen sus propios clubs para impulsar la lectura de una forma menos “aislante”. En este tipo de espacios puedes compartir tus pensamientos, reflexiones, suposiciones o deseos con respecto a los personajes, la trama o autores en particular. Algunos de los grupos de lectura que yo sigo son: Our shared Shelf liderado por Emma Watson y Between Two Books por Florence Welch.

6. dale un vistazo a tu librero

Muchas veces la solución a tu problema está frente a tu nariz. En este caso en la biblioteca personal. He perdido la cuenta de la cantidad de veces que he comprado libros que dejo en mi librero y olvido por completo. Ya sea porque “la vida” se me cruzó y no tuve tiempo de leerlo, o porque en ese específico momento dejó de llamarme la atención. De esta forma he encontrado varias novelas que ahora forman parte de mis favoritos. ¡Así que revisa los libros de tu casa!

7. ve las recomendaciones de las librerías

No me refiero a la sección de “Best Sellers“, que esa hasta en el supermercado puedes encontrar (y en mi muy personal opinión, no siempre son libros que valgan la pena). Sino a aquella en la que trabajadores de la librería, así como otros lectores, sugieren lecturas que han hecho y creen que alguien como tú o yo podremos disfrutar, sin la presión de las grandes editoriales de por medio (al menos no siempre). Librerías como Gandhi o Waterstones suelen reservar un lugar en donde a través de una brevísima reseña podrás descubrir las novedades o tesoros escondidos.

8. pregunta a tus amistades lectoras

Todos tenemos un amigo u amiga que parece que “devora” libros. Aquella persona que suele citar con naturalidad frases que descubrió entre páginas. O que en lugar de utilizar “a un amigo le pasó…” para fortalecer un argumento, dice “el otro día leí en un libro que…”. Yo soy tal vez una de esas. A este tipo de personas nos encanta cuando nos buscas para pedirnos una recomendación de lectura. Sentimos la tremenda responsabilidad de ofrecerte un título que de verdad capture tu atención.

Si tenemos la mente despejada, primero te bombardearemos de preguntas (como el punto 1 y sobre el punto 2) para saber qué te ha funcionado en el pasado. La ventaja de este método es que en medida que tu amistad traga-libros te conoce, mejor será la recomendación que te ofrecerá.

También puedes ver las recomendaciones mensuales que hacemos aquí.

9. lee… realmente lee la contraportada

Finalmente está la técnica de simplemente ir a una librería y dejarte guiar por portadas o títulos atractivos. Yo admito que de esta forma he encontrado lecturas maravillosas que aparte se ven bien en mi repisa. Pero para que esto funcione no olvides algo fundamental: leer la contraportada (no sólo le des un escaneo. Lee a consciencia). Aunque muchas veces ésta suele ser ambigua o bien no decir nada sobre la trama del libro, puede ser un excelente punto de partida.

¿Qué tal te parecieron estas recomendaciones? No olvides dejarnos tus comentarios. Si quisieras colaborar con reseñas de libros, sugerencias o artículos completos escríbenos a info@oddcatrina.com

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