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La lucha por los derechos de la mujer, por alcanzar esa famosísima equidad de género, ocupa un lugar algo precario en nuestra sociedad. Parece que nadie puede terminar de ponerse de acuerdo respecto de si ya terminamos y ganamos la batalla, o no.

Muchos piensan que el conflicto terminó hace mucho tiempo. Después de todo aquí estamos muchas: ganando salarios correspondientes, obteniendo educación merecida, votando, comprando y heredando propiedades. La lucha acabó y las mujeres han obtenido todo lo que salieron a buscar hace muchos años ese molesto grupo de personitas que se hicieron llamar “feministas”.

Pero existe también la opinión contraria: la del grupo que insiste a la fecha en llamarse “feminista” en reconocimiento al trabajo de estas miles de mujeres dedicadas que nos consiguieron el voto, la educación y otros muchos derechos legales. Este grupo insiste que aun hay muchas batallas que librar en la búsqueda por el reconocimiento de la mujer como un ser capaz, con inteligencia, libertad y dignidad igual a la del hombre.

Ambos grupos están en brutal y perpetuo desacuerdo. El primero piensa que las feministas son una bola de personas quejichis con un caso de victimitis agudo, que hacen mucho revuelo por nada. Las feministas, por otro lado, suelen acatar este tipo de críticas con una actitud defensiva exacerbada que solo sirve para atrincherar a cada bando más profundamente en su postura.

¿Quién tiene la razón? Un poco los dos, sin duda. Así suele ser.

El problema es que hay asuntos que afectan a la mujer que no son precisamente cuestión de opinión o perspectiva. El acoso sexual  reclama especial atención como problema social, real, actual. El que muchas mujeres votemos, trabajemos, estudiemos y emitamos nuestra opinión en público no quita el que a diario sean agraviadas miles de mujeres en distintas situaciones. Y resulta difícil siquiera empezar a plantear cómo acercarnos a resolver este problema en un panorama en que la pura palabra “feminismo” le pone los pelos de punta a la gente y en el que las afirmaciones de victimismo son tantas que las verdaderas víctimas se pierden en el estruendo.

El primer paso es lograr que todos veamos el problema, sin duda. Fuera de etiquetas y acusaciones. El primer paso es lograr que no sólo las personas que sufren el problema busquen resolverlo. El primer paso es empatizar: ver lo humano en las diferencias, preguntarnos qué podemos hacer nosotros para minimizar el sufrimiento ajeno.

Con esto en mente, el equipo de Odd Catrina realizó el siguiente ejercicio: le preguntamos puntualmente a algunos de nuestros mejores amigos (algunos de ellos enemigos jurados de lo que entienden por “feminismo”) cómo abordarían ellos el problema del acoso sexual en un medio de comunicación como el nuestro. Les compartimos algunas de sus respuestas, que fueron verdaderamente alentadoras y los invitamos a extender ustedes también sus propuestas y opiniones. Solo hablando nos entendemos, vaya.

Foto: Rémi Walle via unsplash.com

“Lo que creo que están haciendo muy bien aquí en Europa, es que están tratando el tema ya desde un punto de vista, digamos más social que de género. Quiero decir: que no es un problema de que las mujeres sean víctimas, si no que también hay hombres que son víctimas de la violencia de género. Por eso es “violencia de género” y no “violencia machista”. A la gente de aquí también le pasa un poco lo mismo, la gente siempre decía: “las feministas, siempre están enfadadas con el mundo y con los hombres y tal”. Y aquí lo que están haciendo muy bien las instituciones y la prensa o la comunicación, es destacar el tema desde un punto de vista sociológico. Vi un spot hace un tiempo que me gustó mucho, tenía mucha gracia, pero en realidad hacía que el hombre simpatizara mucho con la mujer. Salía un hombre paseando por la calle y la mujer le decía: “¡Guapo!” o, pues eso, se subía un hombre al autobús y le pellizcaban el trasero, cosas así. Es un poner un poco al hombre en la situación de decir “Qué vergüenza que nosotros hagamos eso con las mujeres, cuando a nosotros, si nos ponemos en ese lugar, nos daría también mucho apuro”. A mi me gusta que traten el tema como un tema social como puede ser la pobreza, por que no es un tema de que la mujer sea “débil”. No, la mujer no es débil. Si seguimos hablando de la víctima, la debilidad etc. seguimos haciendo débil a la mujer y entonces, el que es macho, se siente más macho aún. Entonces, eso, yo me acercaría al tema de una manera, pues no agradable (por que no es agradable), pero no culpabilizando sino intentando hacer ver que es un problema que sí está en nuestra sociedad y que es INTOLERABLE.”

J., España

“Lo que a mí me molesta mucho y que noto en muchos artículos normalmente de cuestión de género (más que de feminismo) es que quieran hacer una denuncia de voces anónimas que han sufrido acoso sexual de cualquier tipo sin aclarar que el acoso sexual NO es solo un problema que sufre el género femenino y que solamente perpetua el género masculino. Y hablando de los perpetradores, me parece necesario aclarar que existe una diferencia entre la realidad del violador o el acosador y la otros hombres. Normalmente, lo que me saca mucho el tapón es que me digan que yo “por ser hombre” voy a ser un violador, o que tengo la capacidad o no sé. Yo no creo que “todos los hombres son culpables” de la misma manera que no “todas las mujeres son víctimas” (también hay mujeres que perpetúan el machismo y la misoginia). Una voz objetiva debe de decir: vamos a hablar de acoso sexual porque es una realidad y por que es un problema que sufren muchas personas independientemente de su sexualidad. Y claro si hay un problema más real en cuanto a la misoginia llevada a la violencia. El problema, o la razón por la que me parece que muchos hombres terminan alejándose tajantemente del feminismo sin saber realmente lo que se está logrando o lo que quiere, que al final del día es igualdad pero igualdad bilateral, es que lo pintan como una cosa unilateral: la mujer es la victima y tú eres el perpetrador. Hay que establecer que el tema del género NO es “uno contra otro”, si no que es una cosa real que nos afecta a AMBOS géneros.” 

S., México

“El pedo es que como es un problema TAN sonado, y pasa un chingo y a nadie le importa entonces la gente dice :”ah otra vez rollo del feminismo” y es como “¡no, guey! si es un pedo”. Al final del día es un sector de la población por el que nos tenemos que preocupar y tiene un problema.:”Feminismo” o no, parte de tu población está siendo discriminada y atacada. Si no quieres sonar a “feminazi”, pues supongo que hay que acentuar el hecho que es un problema REAL de las mujeres, sin atacar a los hombres. De todas formas yo creo que hay gueyes que cualquier cosa que pongas van a estar chingando y reclamando que “malditas mujeres feministas”. Hay gueyes con los que no se puede discutir.”

G., México

“Partiendo de que es muy difícil criticar a los hombres en una sociedad tan patriarcal, cosa que por otro lado también pasa en España, yo creo que deberíais utilizar algo más sutil. Es decir, no criticar o decir “los hombres esto, las mujeres aquello”, sino dibujar una figura ideal masculina, digamos, que respeta a la mujer, que la valora, que… (risas) pues que no la persigue por la calle. O viceversa, dibujar la figura femenina que quereis: una mujer despreocupada, que no se sienta acosada, que se sienta libre, que se sienta valorada. Yo creo que llendo por ahí podreis introduciros mejor, a lo mejor sin tanta crítica o algo similar. Otro enfoque puede ser que a la vez que se intenta criticar o enfatizar las conductas negativas que tiene el hombre para con la mujer, también resaltar las buenas. Otro punto que es importante es que sean los hombres los que se involucren. Es decir, hacerles partícipes y hacerles sentir importantes en este cambio. Hacer que se den cuenta que sin ellos, que son el principal factor de este fenómeno, NO existe cambio. No existe mejor posición para la mujer y las mujeres que tengan a su alrededor no se van a sentir mejor y las mujeres a las que quieren no van a sentirse valoradas, no van a disfrutar con ellos. Básicamente hacer que se pregunten: ¿qué puedes hacer tú para que las mujeres de tu vida se sientan más seguras?”

A., España

“Después pasa, bueno yo creo, que no se, estás en el metro y sin querer un hombre toca a una mujer y, puta, la tipa se vuelve loca y cree que, pues ya, recibió acoso sexual. Y pues si lo entiendo, por todo lo que está pasando, y así, pero sí creo que hay muchas veces que se exageran las cosas o se malinterpreta lo que la mujer quiere. O hay veces que el hombre echa miradas, pero con el propósito de “¿qué tal si pasa algo?” y no de acoso sexual. Pero muchas veces se puede malinterpretar esto. Aunque suene mal, hay muchos gueyes que antes que acosar sexualmente solo quieren ligar. Y muchas veces ese ligue solo termina con la mujer diciendo “oye, yo no voy a querer nada”, o no sé, “¡aléjate!” y ya el guey se aleja. Pero obviamente hay otros que no, que siguen y están ahí de cochinos. El punto es que muchas veces las mujeres no se dan cuenta de que el hombre solo quería intentar hablar con ellas, aunque obviamente hay gestos que NO son propios de hablar o intentar ligarte una mujer.”

E., México

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