Foto: Alex Harvet via unsplash.com

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El camino hacia la igualdad de género en México ha sido largo y tortuoso y sin duda aun quedan muchos asuntos por resolver. No obstante, no está mal recordar de vez en cuanto los muchos privilegios con los que ya contamos: votamos, trabajamos, podemos ir a la universidad, comprar y heredar propiedades, ser elegidas a puestos gubernamentales.  Todo esto no vino de a gratis. Se lo debemos a la  colección de brillantes e incansables mujeres que consagraron sus vidas para que aquellas cosas por las que ellas sudaron sangre nos parecieran comunes y corrientes.

Con esto en mente, les presento 5 grandes mujeres mexicanas cuyos logros no deberían relegarse al olvido:

Hermila Galindo

Hermila Galindo Acosta fue una genuina pionera del feminismo en México. Como escritora, periodista y activista dedicó todas sus energías a la mejora de las condiciones de la mujer. Fundó la publicación feminista La mujer moderna y escribió constantemente sobre la importancia de conceder educación y derechos políticos a la mujer. Trabajó como secretaria para el régimen de Madero y se opuso firmemente al gobierno de Victoriano Huerta. Luchó activamente en la revolución constitucionalista dirigida por Obregón y Carranza. En 1917, México se preparaba para la elaboración de una nueva constitución. En el corazón de este movimiento se encontraba Galindo, de tan solo 20 años, que era en ese entonces secretaria particular de Carranza.  La joven revolucionaria exigía el sufragio femenino. No vería su sueño cumplido hasta muchos años después, no sin antes convertirse en 1952 en la primera mujer congresista en México.

Elvia Carrillo

Las mujeres mexicanas consiguieron el voto en 1953, casi 50 años después del primer país (Nueva Zelanda en 1907) en dar este monumental paso. El que hoy en día podamos tomar parte efectiva de la democracia de nuestro país se lo podemos agradecer a varias incansables activistas. Una de ellas, Elvia Carrillo Puerto, conocida popularmente como “la Monja Roja del Mayab”, destaca particularmente. Esta brillante mujer yucateca luchó por conseguir el sufragio femenino durante y después de la Revolución Mexicana y dedicó su vida a la protección y defensa de la mujer trabajadora y  la mujer indígena. En 1923, muchos años antes de alcanzar su sueño de conseguir el voto femenino, fue elegida diputada del congreso de Yucatán, convirtiéndose efectivamente en la primera mujer mexicana en obtener un puesto de representación popular.

Rosario Castellanos

Monumental académica y escritora, Rosario Castellanos dedicó su obra, vida y arte a la exploración de la cultura femenina. Originaria de la CDMX, la escritora pasó sus primeros años en Chiapas. Sus experiencias en este estado de la república la llevaron a  explorar la cultura indígena y la compleja situación social mexicana en su obra. Su principal y perenne preocupación, sin embargo, fue la denuncia de la situación de la mujer mexicana. La escritora aborda  este tema desde una perspectiva académica en obras como  Mujer que sabe latín y desde una perspectiva literaria, con obras como Rito de Iniciación y Álbum de familia con narrativas que exploran la experiencia femenina en la intimidad del hogar.  Puedes leer más sobre ella aquí.

Griselda Álvarez

Griselda Álvarez Ponce de León fue la primera mujer en gobernar un estado en México. En 1979 tomo cargo de la gobernatura del estado de Colima, puesto que ocupó antes que ella su padre, Miguel Alvarez García. Griselda no solo fue una gran política y figura pública, sino que también fue destacada académica y escritora. Estudió para maestra en la Normal  y asimismo se tituló con mención honorífica en Letras Españolas en la UNAM. Publicó y ganó premios por su poesía y  fungió como presidenta del Consejo Nacional de Escritores. Tuvo una larga y fructífera carrera política, además de  servir como gobernadora en Colima, fue senadora para el estado de Jalisco y tomó varios cargos en diversas secretarías. Su preocupación por el bienestar de las mujeres la llevó a fundar el Centro de Atención a la Mujer, A. C, la Alianza de Mujeres de México y la Asociación Mexicana de Bienestar Social.

María Lavalle

María Lavalle Urbina obtuvo otra gran”primera vez” para las mujeres de México cuando, en 1965 se convirtió en la primera mujer en ser presidente del Senado. Antes de esto se había titulado como la primer abogada de su estado natal, Campeche, en 1944.  Tuvo una larga carrera política en la cual destacó su empeño por conseguir la participación femenina en el ámbito político del país. Fue miembro del PRI y se desempeñó, entre muchas otras cosas, como representante de México ante la ONU y la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Fue además miembro y presidente de la Alianza de Mujeres de México y la Academia Mexicana de Educación. 

 

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