Fotografías por Miriam Villanueva

En mayo del año pasado, mientras estábamos en Oporto, mi novio tuvo la idea de ir juntos una semana a Lisboa por mi cumpleaños.

Lo más práctico fue tomar BlaBlaCar, ya que el trayecto dura más o menos tres horas y los precios son bastante razonables. El verano ya había comenzado en Lisboa, y a diferencia del norte del país, tuvimos sol y mucho calor todos los días.

En la escala europea, la capital portuguesa es una ciudad grande; aunque alojándose en una zona céntrica y teniendo gusto por caminar, se puede ir a casi todos los sitios de interés a pie. Si no, metro y taxi son las mejores opciones a bajo costo.

Para comer

Nos recomendaron el “Mercado da Ribeira”, una especie de food court Gourmet en una gran nave que alberga locales de excelentes restaurantes de Lisboa en diferentes especialidades, concentrando lo mejor en gastronomía de la ciudad. Al centro hay un área común de mesas y algunos locales de bebidas. El diseño está muy bien cuidado así como la organización y la limpieza.

En el mismo estilo, fuimos al Mercado de Campo de Ourique, donde es posible tanto comprar ingredientes y productos como consumir platillos preparados.

Otro lugar que merece ser mencionado es O Talho, especializado en carnes de muy buena calidad, donde se pueden comprar los cortes en el área de carnicería o pedirlos preparados y degustarlos in situ en el área del restaurante.

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Mercado da Ribeira mercado de campo de ourique-1

Mercado de Campo de Ourique

Para alojarse o simplemente tomar un par de tragos.

Hay muchísimas opciones de alojamiento local, pero una de las más peculiares que vimos es una casa de huéspedes que se llama The Keep, en una parte alta de la ciudad, cerca del castillo. Tiene un pequeño café con terraza y sólo por la vista que se tiene desde ahí vale la pena la subida.

Museos y atracciones

En el centro de la ciudad está el MUDE: Museo del Diseño y de la Moda. El edificio es un antiguo banco del cual se conservan en excelente estado la gran barra central de formas curvas en la planta baja, y la bóveda de seguridad del sótano, donde se encuentra la exposición de alta costura. El resto fue dejado en obra gris, contrastando con las exquisitas piezas de diseño que conforman las colecciones.

A unos veinte minutos en automóvil del centro de Lisboa se encuentra Belem, lugar en que se hacen los pastelillos típicos que llevan su nombre y donde hay un gran museo de arte contemporáneo que vale la pena visitar.

En un enfoque más histórico y típico portugués, está el Museo del Azulejo, con un recorrido de excepcionales piezas y composiciones que van desde la Edad Media hasta creaciones recientes.

También un poco alejada del centro de la ciudad está la LX Factory, grandes y antiguos espacios industriales recuperados para albergar show rooms, restaurantes, espectáculos, arte, tiendas y talleres. Fue una agradable experiencia recorrerla con calma para apreciar los detalles de diseño y adaptación de los espacios.

No puedo dejar de mencionar el famoso Pabellón del arquitecto Álvaro Siza y el puente Vasco de Gama, el más largo de Europa (17 km), que cruza el río Tajo. Ambos ubicados en una zona de arquitectura postmoderna que resulta agradable, sobre todo la parte peatonal que bordea el río.

museo en belem-1 XL factory-1 Lisboa - Portugal, por Miriam Villanueva

En fin… al ser una apasionante gran capital, tener encanto histórico y arquitectónico, y combinar perfectamente tradición y vanguardia; Lisboa es un irreprochable destino si se busca pasar unos días inolvidables entre miradores, hermosas plazas, el océano, y empaparse del carácter entrañable que lo envuelve todo.

(Aquí un enlace con otras recomendaciones de esta maravillosa ciudad)
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