Detalle de la portada de “Tan poca vida”

En Tan poca vida, la segunda novela de la estadounidense Hanya Yanagihara (Los Ángeles, 1974), el lector enfrenta varios retos para continuar la lectura: las dimensiones del libro son mayúsculas (la edición en español rebasa las mil páginas), el protagonista es un hombre que padece sufrimientos inimaginables, y la trama se desenvuelve a un ritmo tan pausado que quizá, para muchos, no haya nada por descubrir.

Nominada al Man Booker Prize, al National Book Award y al Kirkus Prize, la novela se convirtió en uno de los fenómenos literarios de 2015 en Estados Unidos, con un tiraje que sobrepasó, por bastante, los cinco mil ejemplares que su autora estimaba vender en los tiempos en que rendía sus primeras entrevistas. La gente hacía recomendaciones de boca en boca y, con la misma velocidad en que salían aquellos primeros ladrillos de las librerías, críticos y lectores de todo el país expresaban sus veredictos. Estados Unidos estaba dividido, pero aún así, las nominaciones y los premios no se harían esperar para la también periodista del The New York Times.

Yanagihara, de 40 años de edad durante el lanzamiento de su hit literario, pasaba sus días entre las calles de Nueva York, su oficina y su departamento, a donde volvía cada que terminaba sus labores de reportera y editora para enfrascarse en una historia en la que los personajes no tenían nada en común con ella. De la noche a la mañana, la escritora de padres hawaianos había invertido los papeles de entrevistadora y entrevistada en virtud de promover su más reciente trabajo.

La primera novela de Yanagihara, The People in the Trees (2013), había recibido críticas positivas por parte de la prensa especializada, sin embargo, la venta, reducida presagiaba que el resto de su carrera como escritora no sobrepasaría un tiraje reducido. A la creadora no le molestaba la idea de escribir para un grupo pequeño, pero como en toda buena historia, el destino estaba por jugar su parte para cambiar la perspectiva de Yanagihara y sus editores, que no presagiaban el impacto que tendrían en varios confines del mundo.

Tan Poca Vida, que en inglés fue presentada con el título de A Little Life, es de esas novelas de largo aliento en las que, en apariencia, no sucede nada, en las que los personajes viven un tanto a la deriva; es un coctel dramático que abarca un cúmulo incontable de personajes centrales y secundarios, así como varias décadas en las que las historias se amplían, se entrelazan, se cortan unas a otras y se extienden hacia terrenos de la literatura en los que Yanagihara entra, bisturí en mano, para diseccionar los sentimientos de sus criaturas.

Jude, Willem, JB y Malcom son los cuatro protagonistas de la novela, los cuatro amigos que se conocen desde sus años universitarios y a quienes veremos amar, odiar y disentir a lo largo de cuatro décadas de amistades puestas a prueba.

De todos ellos, Jude es quien ocupa gran parte de las páginas de la novela, ya que esconde un pasado que ni siquiera sus más amigos conocen, y es la propia Yanigahara quien se esfuerza porque la información nos caiga a cuenta gotas, con hechos y situaciones que a fuego lento nos dan a entender por qué Jude es como es, y por qué reacciona como lo hace. Es un ser lleno de miedos, que se siente feo e indeseado, a quien nadie puede tocar o tratar de manera ordinaria. Jude es alguien que no se atreve a amar y que tampoco espera que lo amen. No se siente digno de afecto y, por alguna extraña razón que tiene que ver con sus traumas de la infancia, se corta la piel para calmar los ruidos de su cabeza, para sentirse vivo.

Yanigahara no da tregua a sus lectores, los confronta con los vacíos, con las traumas y dolores de su protagonista, a quien vemos, de manera reiterada, cortarse y lastimarse. No hace concesiones con nadie. De un pasaje a otro lleva a todos al límite del exceso, con secuencias de abuso sexual y psicológico que clarifican las motivaciones en las vidas de sus cuatro hombres que habitan, física y anímicamente, las mil páginas de Tan Poca Vida.

Hanya Yanagihara autora del libro tan poca vida. Reseña por Felipe Hernández
Hanya Yanagihara fotografiada por Jenny Westerhoff

Ocioso sería contar el resto de la novela, pues, con todo y que tiene sus detractores, la historia es atendible y oportuna. Jude es un personaje como pocos y, en sus silencios y torturas, Yanigahara permite que veamos lo que significa ser una victima del abuso, las implicaciones que tiene en el sobreviviente, así como en su círculo inmediato. No se obsesiona con la sexualidad de ninguno, ni con las etiquetas de homosexual o heterosexual, porque lo que narra es una historia de vida universal en la que cabemos todos sus lectores.

Gay o no, la realidad es que Tan Poca Vida se siente como una novela fresca y atemporal que puede interesar a cualquiera en busca de algo memorable. Pero ya el tiempo dirá si es lo que críticos y lectores han dicho que es, como ha sucedido con los grandes libros de la literatura universal.

 

 

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