A principios de noviembre, llegó a mis manos el catálogo de novedades de Penguin Random House. Tras dedicarle un largo rato a revisar la lista, me descubrí regresando una y otra vez a la breve descripción de la novela A donde tú vayas, iré de Victoria Dana.

“Una entrañable novela que retrata la vida del barrio judío de Damasco a principios del siglo XIX que fascinará a los lectores de novelas como Brooklyn de Colm Tóibín o Cometas en el cielo de Khaled Hosseini”. ¿Estaba entonces frente a una novela con tintes históricos que me tendría clavada en mi sillón y con el corazón a flor de piel? después de mi buena experiencia con Hosseini, valía la pena investigar más al respecto.

Ésta, la segunda novela de la autora mexicana, nos presenta a Latife, una niña judía de ocho años; las dificultades que vive en su paso de niña a mujer y la situación social que termina por obligarla a buscar el exilio en México.

Creo que fue este último detalle el que me convenció de leer el libro. La migración hacia nuestro país es un episodio histórico del que conozco en pedacera gracias a relatos de familiares o conocidos, pero nunca antes había leído una novela al respecto.

Desde la primera página conocemos a Latife, una niña hermosa y adelantada a su tiempo, quien a pesar de formar parte de una familia de buena fortuna y posición social, vive en la miseria con sus padres quienes fueron marginados por no tener un hijo varón. Al poco tiempo, pierde a su madre y es abandonada por su padre, quien la deja en manos de Yusuf Lisbona, un hombre bondadoso que se vuelve su benefactor y le ofrece un nuevo comienzo. Pero la tranquilidad dura tan solo unos años.

Al poco tiempo se desata la guerra de los Balcanes contra el imperio Otomano, la cual provoca que miles de jóvenes sean separados de sus familias para volverse carne de cañón. No mucho tiempo después, en 1925, el bombardeo de los franceses a Damasco, además de destruir la ciudad, obliga a cientos de familias a emigrar, en el caso de la historia de Latife y su familia, específicamente a México, una tierra que promete libertad.

A través de su ágil pluma, Dana nos transporta de inmediato a las ajetreadas calles de Damasco, a sus ruidosos mercados y dinámico barrio judío en donde parece que cualquiera sabe de la vida de los demás. Casi sin darnos cuenta quedamos inmersos en la historia de Latife, aplaudimos sus deseos -e intentos- de independencia, lloramos sus pérdidas y temores.

Portada cortesía de Editorial Lumen

De forma muy humana, a través de su protagonista, la autora cuenta la historia de cientos de voces. A través de los testimonios que reúne, así como de su propia percepción, termina por presentarnos una historia sobre terribles pérdidas y traiciones; romances prohibidos; niños forzados a luchar por una causa que no es suya; mujeres inmóviles y marginadas obligadas por las circunstancias a tomar acciones extremas para salvar a sus familias; y sobre amores puestos a prueba una y otra vez. Una historia sobre la importancia de nuestras raíces y la pregunta ¿qué tanto somos capaces de soportar?

En comparación con Cometas en el cieloA donde vayas tú, iré,es una novela que, aunque estremece, no deja huecos en el alma. El estilo de Dana está envuelto en un sutil optimismo que hace que encontremos luz hasta en los capítulos de mayor oscuridad. Pero quizás lo que más huella dejó en mí esta lectura, es el protagonismo que Dana le ofrece a las mujeres. En una sociedad en donde la mujer no tenía voz ni voto, no podía ejercer la religión como los hombres, y era causa de humillación para una familia por el simple hecho de ser mujer, surgen personajes, además de Latife, que son fieles a sí mismas y demuestran su capacidad de entregarse por completo y desinteresadamente a los demás.

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