Detrás de esa mirada, había una niña. Una niña que amaba la vida con pasión pero temor. Una niña que sentía en lo más profundo, cada mirada, cada sonido, cada momento. Una niña que había amado con todo su corazón y su alma. Una niña que fue olvidada por aquel quien creyó siempre la querría. Una niña que ya no era una niña.

El tiempo pasaba, todo parecía igual y nada lo era en realidad. La misma gente, los mismos lugares, las mismas ideas, las mismas opiniones y los mismos juicios, el mismo aroma, el mismo viento, la misma música…todo aparentaba ser igual.

Sin embargo, nada lo era.

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