Ante el intenso azul del río Rhône. Lyon, Francia

La ciudad de Lyon se encuentra a unos 400 km al sureste de Paris. Aunque se trata de la tercera ciudad más importante de Francia (algo así como Guadalajara o Monterrey en México) no mucha gente la conoce. Aun cuando se considera de las ciudades con mayor historia en el país.

Lyon

Lyon fue antigua capital de la Galia durante el Imperio Romano; plaza financiera y comercial durante la Edad Media; uno de los puntos más importantes para el comercio de la seda y por lo tanto, próspero en las industrias textiles; actualmente, es la segunda ciudad universitaria del país; fue cuna de los hermanos Lumière, gracias a los cuales existe el cine y de Saint-Exupéry, autor de El Principito; tiene inscrita gran parte de su superficie ante la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y, finalmente, es a menudo considerada como la capital gastronómica de Francia.

El destino quiso que fuera a parar en esta ciudad durante cuatro meses. En los cuales, a falta de presupuesto y exceso de tiempo libre, me di a la tarea de caminar -casi- de punta a punta este lugar que rápidamente se convirtió en mi segundo hogar.

Lyon guarda un encanto muy particular. No es una ciudad bulliciosa pero sí pintoresca. Sus habitantes son amantes de los festivales y lo demuestran especialmente con dos de ellos: 1. La fête des Lumières (diciembre): en donde edificios de toda la ciudad se iluminan con espectáculos de luz y sonido, con cerca de 4 millones de visitantes por año. 2. Les Nuits de Fourvière (verano): durante el cual se llevan a cabo conciertos, obras de teatro y presentaciones de cine en toda la ciudad. varias de éstas en el teatro Romano, y que culmina con el día más largo del año en el cual suena música de distintos géneros por las calles.

Así casual, durante la fiesta de la música el día más largo del año, me topé con este grupo de jóvenes músicos.

Su ubicación geográfica es también para recordarla: se sitúa en la confluencia de dos ríos, el Rhône y la Saone, cada uno con una tonalidad y personalidad muy distinta. Los cuales crean una pequeña península que se conoce como la presqu’île (traducido como “casi-isla”) y en donde se encuentran el corazón mismo de la ciudad: el centro, el cual contiene la Ópera, la plaza de Bellecour y el L’Hotel de Ville, que no es realmente un hotel, sino el Ayuntamiento, así como largas avenidas y calles repletas de restaurantes, bares y tiendas. A la altura del Hotel de Ville, a la orilla del río Saone, se ponen los fines de semana los mercados típicos de deliciosa comida, artesanías y libros viejos (el cual visité casi religiosamente).

Lyon Lyon Lyon

Variedades de quesos de colores

Al norte de la presqu’île está la colina de la Croix-Rousse, el ahora barrio bohemio de la ciudad y en donde antiguamente pasaba la ruta de la seda. Éste es el lugar ideal para salir en la noche por unos tragos y escuchar un poco de jazz en lugares increíbles como La Clef de Voûte, en donde me volví clienta frecuente.

LyonBarrio de la Croix-Russe

LyonLa Clef de Voûte

Al oeste de la ciudad está la zona más antigua de Lyon. Sobre la colina de Fourvière se encuentra el teatro Romano, dos construcciones con una vista espectacular de la ciudad y en donde pueden disfrutarse de conciertos al aire libre; así como la basílica de Notre-Dame de Fourvière, personalmente, una de las iglesias más impresionantes que he visto en mucho tiempo.

Lyon

Vista de la ciudad desde un pequeño café al lado de la Basílica de Fourvière

A las faldas de la colina y a orillas del río Saone está Vieux Lyon, sin duda de las áreas más bonitas de la ciudad. Uno de los barrios de la época medieval y renacentista que  permanece intacto. Su centro es la catedral de Saint-Jean, y de ahí comienza el juego de callejuelas, tiendas y restaurantes de comida típica de la región.

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Si cruzamos el río Saone y la presqu’île, nos toparíamos con el otro río que atraviesa la ciudad, el Rhône, el cual cambia bastante el paisaje gracias a su intenso color azul. Es de ese otro lado del río que se encuentran las grandes universidades de la ciudad, así como el Parc de la Tête d’Orun parque de buen tamaño que alberga: un lago en el cual rentar barquitos, varios caminos para pasear, un jardín botánico, e incluso un pequeño zoológico. Como dato curioso e innecesario: fue creado en el mismo año que el Central Park de Nueva York.

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Algo que me sorprendió de la ciudad fue su colección de museos. Además del Musée des Beaux Arts, al lado de la Ópera, también existe un museo dedicado a los hermanos Lumière, otro al cine y miniaturas en Vieux Lyon (un museo imperdible para los amantes del séptimo arte) y finalmente el Musée des Confluences, en donde se presentan exposiciones de ciencias y sociedad en un formato interactivo que me invitó a visitarlo en más de una ocasión.

LyonDurante mi estadía se presentó la exposición temporal del las maquetas de Wes Anderson en el museo de cine y miniaturas en Vieux Lyon

Ya lo comenté al introducir este artículo. Lyon es considerada una de las capitales culinarias de Francia. Esto lo supe antes de llegar y no voy a negar que fue información de peso a la hora de elegir dónde ir. Y sí, pocas veces he visto un lugar con tal cantidad de restaurantes, boulangeries y patiseries. Los lugares más típicos de visitar son los bouchons, restaurantes de comida local que sirven al menos una de las mejores sopas de cebolla que he probado en mi vida. En el terreno de los dulces, en Lyon conocí la Praline, un dulce rosa-intenso de almendra caramelizado, que en su presentación como brioche era un paraíso para el paladar.

Para mi Lyon fue una sorpresa. De esas que no se viven todos los días. Que dejó una marca tan profunda en mi que todo este artículo lo pude hacer en una sentada y sin necesidad de consultar mapas, sitios o fotografías para refrescar mi memoria.

Porque mas que ser una ciudad para turistear, Lyon es para vivirse. Una visita de uno o dos días puede no resultar tan atrayente como pasar unas semanas entre sus calles, en restaurantes y bares a orillas de los ríos o en sus museos. No es una ciudad de grandes monumentos (aunque los tiene) o del esplendor de Paris. Pero sin duda es un destino que vale la pena para los viajeros que quieren conocer más a fondo a la cultura francesa. Con sus mañas y su orgullo.

Lyon

LyonAlgunas de las casas en el barrio viejo de Lyon

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