Existen preguntas clásicas en el debate cerveza en lata vs cristal. ¿La cerveza en lata es realmente buena?, ¿puede ofrecer los mismos beneficios que en botella de cristal?, y ¿cual es realmente mejor?

Para contestar correctamente a todas estas preguntas es necesario analizar en qué consiste una cerveza enlatada. Es muy común que llegue el viernes o el sábado en la noche y nos encaminemos a un OXXO o 7Eleven a comprar nuestra bebida favorita: una fría y deliciosa cerveza. Si las cervezas son exclusivamente para nosotros, compraremos algo “para nosotros”; con un precio un poco más elevado que satisfaga a nuestro paladar con algo digno de nuestra inversión. En el caso de que las cervezas sean para compartir, optamos por un precio más accesible, pues su objetivo es alegrarnos la noche mediante el alcohol, no con su sabor. ¿Y qué es lo más barato que se puede comprar? Pues, una cerveza en lata.

He aquí donde tenemos nuestro primer problema con esta presentación. El mercado nos ha educado a relacionar lo barato y la baja calidad con la lata. Y no solo el mercado de la cerveza, también el del refresco y otras bebidas.

Pero, ¿realmente es mala una lata?

Cuando nos ponemos a analizar los factores que alteran el sabor de una cerveza, como son los rayos UV, la luz, el calor, el oxígeno que se tiene que tener en el recipiente, podemos concluir que la cerveza en lata está protegida contra todos estos factores.

En una lata es imposible que se puedan filtrar rayos UV o algún tipo de luz ya que no es transparente. De igual forma, la lata tarda más tiempo en alterar su temperatura debido a su factor reflejante y no absorbente, por lo que la cerveza conserva la temperatura adecuada por más tiempo.

En una botella de cristal, se puede observar que la parte inferior de la corcholata tiene un plástico acomodado de tal manera que al momento de hacer presión evita la entrada de aire a la botella. Pero es un plástico: un material susceptible a las azúcares, metales y otros componentes que nuestra cerveza tiene como ingredientes. Ésto la vuelve obsoleta con el paso de algunos meses. Y si la corcholata se coloca de una manera inapropiada (sucede muy seguido en las cerveceras artesanales), permitirá la entrada de oxígeno y por lo tanto la oxidación, lo que trae sabores no deseados en la cerveza. En cambio en una lata jamás tendremos este problema ya que el hermetismo del aluminio es totalmente seguro. No por nada la hojalata fue el producto más utilizado para los alimentos en tiempos de guerra: extiende el tiempo de vida del producto y conserva intacto su sabor.

La cerveza en lata tiene otros factores positivos externos al líquido mágico que lleva adentro. La hojalata es un material 100% reciclable y se puede utilizar para elaborar otros productos, mientras que el reciclaje de la botella ámbar resulta muy caro ya que requiere de la decoloración del cristal.

Pero una cosa es lo que puede decir su humilde servidor y otra cosa es la tendencia que están teniendo los maestros cerveceros en la actualidad.

Una de las capitales cerveceras en el mundo es San Diego, California. Ahí, el interés por la cerveza en lata ha ido creciendo en los últimos años. Marcas como Green flash, Modern Times y Trillium (integrantes del TOP 100 de las mejores cervecerías del mundo) han optado por el uso de la lata para su producto. En México no nos quedamos atrás, una cervecería vanguardista ganadora de una medalla en Cerveza Copa México, Cerveza Patito, ha optado de igual manera en enlatar su increíble producto.

Los invito a salirse del paradigma de que la cerveza en lata es mala y punto. Arriésguense y prueben propuestas artesanales en este formato. Eso sí, para degustarla: sírvanla en una copa o vaso para apreciar mejor sus aromas, color y sabor.

¿Qué opinas tú de la cerveza en lata? Compártenos tus comentarios en la sección de abajo.

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