La historiadora Tilar J. Mazzeo nos trae esta profunda biografía de Irena Sendler, una mujer que durante la ocupación alemana de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial, creó una red de colaboradores que logró salvar a más de 2,500 niños judíos del Gueto de Varsovia.

Durante décadas, el nombre y trabajo de esta polaca permaneció en la sombra y fue hasta casi medio siglo después que se supo de sus incontables hazañas para salvar a judíos en Varsovia.

Nacida bajo el seno de una familia católica, Irena Krzyzanowska convivió desde pequeña con judíos. Su padre, un médico reconocido, murió de tifus cuando ella era pequeña, al atender a pacientes contagiados que ninguno de sus colegas deseaba atender. Muchos de estos fueron judíos. Como ella misma lo expresó: “Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad”.

Irena se casó con Mieczyslaw Sendler, amigo de muchos años, pero su vocación distaba del hogar. Formó parte del Partido Socialista Polaco y se volvió trabajadora social. Cuando en 1942 los nazis crearon el Gueto de Varsovia, Irena se unió al Consejo de Ayuda a los Judíos; Zegota. Como directora del departamento de trabajo social, fue capaz de hacer llegar a miles de familias judías alimentos, medicinas e incluso una nueva vida fuera del gueto.

Irena Sendler en uniforme de enfermera en 1942

Cuando comenzaron las deportaciones masivas que llevarían a los judíos a campos de exterminio, Irena decidió tomar medidas más riesgosas para sacar a cuantos pudiera del gueto. Desde el principio su atención se fijó en los niños. Junto con sus colaboradores, sacaban a estos en ambulancias, ataúdes, maletas e incluso por las cloacas que atravesaban la ciudad. Con el latente riesgo de ser descubiertos y asesinados al instante.

Según iban siendo liberados, conseguía darles una nueva identidad y enviarlos a conventos, orfanatos e incluso a casas de amigos y colaboradores, guardando la información de los niños, su origen y destino para que al finalizar la guerra sus padres pudiesen encontrarlos. Jamás habría imaginado que casi el 95% de estas familias quedarían separadas para siempre.

Las atrocidades del holocausto no reciben censura en este libro. Desde raciones de 134 calorías al día hasta disparos a quienes intentaban cruzar el muro, sin importar si se trataba de niños pequeños. Esta época fue marcada por las peores bajezas humanas que le costaron la vida a millones de personas fuera de los campos de batalla. Es por esta razón, que historias como la de Irena Sendler y sus colaboradores no deben ser olvidadas.

Lo interesante del trabajo de investigación de Mazzeo, no se limita a su extensa bibliografía, sino a su habilidad para mostrar la humanidad y fragilidad de Irena como si se tratara de una vieja amiga. Escribe sobre su labor, resalta sus cualidades o sus sufrimientos; pero intenta dejar claro que no se trataba de una santa, sino de una mujer de carne y hueso que necesitó de otros para llevar a cabo su labor.

Irena fue sin duda una mujer valiente en toda la extensión de la palabra. Su coraje y convicción la unió a personas que, como ella, se negaron a quedarse inmóviles ante la crueldad humana. Este libro se asegura de decir en voz alta el nombre de estas personas que decidieron poner en riesgo su vida en el intento de salvar la desconocidos.

  • Calificación: 4.5 /5
  • Biografía
  • Editorial Aguilar

 

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